Mayra Daniel
José Luis Zárate. Puebla, 1966. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica en la Universidad Autónoma de Puebla. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Ha ganado: el Premio “Puebla” de Ciencia Ficción, Premio Nacional Kalpa, Premio Internacional Mas Allá, Premio Internacional Axxón Electrónico Primordial, dos veces el Concurso Internacional de Novela de Ciencia Ficción y Fantasía MECyF. Mención Especial del Premio UPC de la Universidad de Cataluña, España. Finalista del Shirley Jackson Award 2022. Ha publicado en México, Francia, Brasil, Colombia, Estados Unidos, España y Turquía.
De sonrisa franca y optimismo contagioso, José Luis Zarate nos brindó el placer de su compañía para una entrevista que resultó sustanciosa, pese a lo breve.
Zarate relata que, en su infancia y adolescencia, no contó con el privilegio de una abultada biblioteca. «Me empezó a gustar la ciencia ficción porque yo era uno de esos niños ´televisivos´. Mis papás trabajaban y yo me quedaba en casa viendo la televisión. Me gustaba mucho las series fantásticas que pasaban en la televisión: Dimensión desconocida, Viaje al fondo del mar, Perdidos en el espacio. Todo este tipo de series me maravillaban.»
Zarate dice que veía otros géneros, como las historias de vaqueros, pero que le intrigaban mucho más las dudas que se planteaban en las historias de ciencia ficción: «Casi todos los programas de ciencia ficción de esa época eran de un personaje llegando a un lugar que no comprendía: a lo largo del capítulo tenía que ir deduciendo lo que pasaba en ese lugar desconocido.»
Motivado por las series televisivas, José Luis Zarate inició a soñar en una carrera en el cine, sin embargo, aún lejos de las creaciones en CGI, comenzó a explorar otros caminos creativos como el cómic y la escritura: «Cuando uno trataba de hacer naves, querías dibujar 500… Pero en la escritura si quieres 500, son pocas. ¡Mejor 5000! Tenía uno libertad total. Lo que yo quiero, es lo que voy a poner», relata, entusiasmado.
El prejuicio que enfrenta la literatura fantástica
Zarate comenta que, sus primeras lecturas, diversas y sin filtro, no provinieron de una biblioteca privada o pública: «yo tuve la dicha de encontrar un tiradero de periódicos, donde también vendían libros que nadie quería. No era una librería de viejo, con libros curados, pero me encontré con novelas Best Sellers, como las ediciones de Bruguera. Me puse a leer, como loco, todo lo que encontraba. Por alguna razón alguien tiró allí la prosa de Borges y yo los compré como en 5 pesos: tenía como 14 años y no le entendí nada, pero me fascinó el misterio: ese misterio que no se terminaba de resolver, como la existencia de un libro infinito o alguien que no olvide nada, nunca: las posibilidades eran magníficas. Entonces, cuando me puse a escribir, quería escribir de esas cosas. Tuve la suerte de que no hubo almas buenas que me dijeran «No, eso no es literatura: tienes que escribir realismo.»
“Estudié cuatro o cinco carreras y ninguna me gustaba. Acabé en letras y allí me topé de frente con el prejuicio que había a la literatura fantástica: estamos hablando de los 80s, 90s. A mí me daba igual: yo quería escribir literatura fantástica: ciencia ficción, fantasía, horror.
«Quería escribir escenarios diferentes en cada capítulo, por eso tampoco me enrolé en amar solo a un escritor o solo un estilo: entre más diversos mejor. Si se podía hacer algo muy distinto de un cuento a otro, yo encantado. Y he seguido un poco esa premisa: es lo que más me gusta.
«Me encontré en la escuela quien me dijera «no puedes hacer esto si no cumples estas reglas; no puedes escribir si no has leído este autor y yo decía: «Sí se puede. Y lo hacía»
“Las etiquetas son importantes una vez que ya está hecho el trabajo, cuando quieres analizar al autor, cuando necesitas ponerlo en el cajón A o en el cajón B, pero esa definición es posterior a la creación.
«A veces uno quiere jugar y dice: «voy a escribir un cuento con la definición más radical de ciencia ficción y llevarlo hasta las últimas consecuencias. y a veces quieres jugar con una premisa jugar con ellas.»
El patito de hule: el papel de lo lúdico en la creación literaria
«Al crear todo es un juego: uno está construyendo el mundo. En mis redes sociales tengo el símbolo de un patito de hule: es el símbolo perfecto de la imaginación. Cuando un niño está en su tina de baño, con su patito de hule, este juguete puede ser cualquier cosa: puede ser un tiburón o puede ser un barco pirata. Puede ser un submarino: se sumerge y allí está… El patito es todo eso.
«Cuando estoy escribiendo veo que elementos puedo utilizar juguetonamente y uno dice «Voy a escribir una escena de vampiros en el espacio… No, mejor el monstruo de la novela de Frankenstein: ¡pero haciendo ballet!» Y allí uno se muere de risa, pero elaborar un trabajo que funcione, que sea creíble, que sea emotivo: es vital.
“Los que estudian el comportamiento animal descubrieron que los animales juegan: sí, los pingüinos juegan a deslizarse, los gatos saltan: todo juego es una simulación de supervivencia.
«Si no jugamos, si no nos metemos en escenarios que no han sucedido, pero podrían suceder, no podemos saber cómo actuar. Al escribir tenemos una experiencia vital», asevera.
La escena de la ficción en México
«A la escena de la ciencia ficción le ha costado trabajo mantenerse, persistir. Como espectador, aficionado, pero también contribuyente a esta escena, tengo una palabra que describe mi diagnóstico actual: ¡Wow!
“La primera ola de ciencia ficción norteamericana surgió después de las ruinas de la Segunda Guerra mundial: se necesitaban nuevas perspectivas, nuevas formas de ver el mundo. Yo siempre he tenido la teoría de que, en tiempos oscuros, la literatura es la que nos brinda luz, posibilidades: tanto de poder respirar en medio de esta opresión, como la de imaginar escenarios. “Alguien decía: «Si no sueñas cómo matar un dragón, nunca vas a matar el dragón»
“He tenido la suerte de ser jurado en varios concursos y poder ver esas obras de ciencia ficción y las actuales me hacen abrir los ojos enormes: están escribiendo maravillas. No una persona, no dos: tres, cuatro, cinco, diez cuentos magníficos, 11, 12, 13…
“¡Qué bueno vivir en este tiempo, en el que la ciencia ficción está buscando sus espacios! Hay revisas, hay premios, hay formas de distribución, está Delfos que ayuda a conocer a nuevos escritores: hay montones de escritores nuevos que nos están enseñando sus maravillas y sus perspectivas.
«Nosotros, que somos la vieja guardia, tenemos una perspectiva. Todos los adolescentes que eran niños durante la pandemia seguro ya lo ven todo muy diferente: sus miedos, sus pesadillas, sus imaginaciones. La escena está buscando sus propios canales, como todo movimiento realmente vivo.»
Ciencia ficción en tiempos oscuros
José Luis Zarate explica que los escritores de ciencia ficción suelen autoflagelarse, sin embargo, mucho de esto no es justificado, ya que algunos de los proyectos más rentables y exitosos de los últimos tiempos son fantasía y ficción. «¿Cuáles son las grandes películas, con montones de presupuesto y millones de fans? Literatura de ficción. Lo que debemos hacer primero es dejar de autoflagelarnos.
«Creo que lo que debe hacer la ciencia ficción mexicana para lograr su lugar es lo que está haciendo ahora: una de las cosas que nos pasó fue el uso de las redes que hoy en día están en manos de oligarcas, pero esos no son los únicos canales.
“Debemos volver a revistas, a blogs, a listas de correos. A ser más autogestivos y, en ese sentido, las revistas independientes están haciendo su trabajo: cada revista crea sus propias reglas, su propia línea editorial y el lector puede escoger cual le gusta más. Eso es lo que está haciendo la ciencia ficción mexicana: hacer la autogestión que ya no existía, ya no había divulgación literaria, decir: «estos temas son interesantes, estos autores son interesantes, vamos a hacer ensayos, vamos a reseñar una película, no simplemente seguir las líneas editoriales de los oligarcas. Yo creo que están haciendo justo lo que se debe hacer e incluso combatir la IA, donde se manejan las fichitas más comunes y corrientes: las más mediocres.
«En Facebook actualmente hay montones de artículos larguísimos con el tufo de superación personal barata: frases hechas por IA.
“Lo que debemos hacer es escribir.
“¿Tendrá éxito? ¡Hay que intentarlo! Todos los escritores que están trabajando no lo están haciendo con la idea de escribir y desaparecer en la nada. NO. Todos dicen: Está bien chido y me van a leer.
“Hay que crear lectores, hacer círculos de lectura, recomendar libros, ser generosos con el trabajo de las colegas (no por dar coba, no por decirte que todo es bonito sin discusión), lo que te gusta realmente, puedes recomendarlo realmente.
“Uno de los grandes problemas de los movimientos literarios son las puñaladas en la espalda. ¿Qué hay que hacer? Evitar las puñaladas en la espalda y alejarse de quien trata de destruir un movimiento que apenas está avanzando.
¿Qué camino tomar para iniciar una carrera en ciencia ficción?
«Yo siempre he dicho que el verdadero trabajo de un artista es salirse con la suya. «Voy a hacer un cuadro con uñas de los pies», el chiste es salirte con la tuya y que digan «que gran cuadro con uñas de los pies hiciste»
“Siéntate a escribir tus sueños, lo que de verdad quieres escribir. Demuéstrate a ti, sobre todo, que puedes hacerlo.
“Hay algo que se llama el ideario estético. Es lo que cada persona considera que es bello, pero son muy distintos uno de otros. Alguien que es alérgico a las abejas va al campo, escucha abejas y piensa: «Allí está: es la muerte alada que se acerca», a alguien que le gustan las abejas le hacen pensar en campos de flores…
“El arte es el lugar en donde podemos ver a través del ideario estético del otro.
“En estos tiempos oscuros los fascistas te dicen: «estás conmigo o estás contra mí; ellos son los malos y nosotros los buenos», pero un fotógrafo sabe que una fotografía interesante tiene un montón de gradientes de gris para que tenga profundidad y emoción.
“Nadie tiene tu ideario estético: si quieres mostrar a Tom & Jerry como la encarnación del horror Lovecraftiano, hazlo, ponlo en papel.
“No lo platiques: escríbelo. Si lo platicas, se te va. En el café te platican el cuento perfecto, pero si no lo pones en papel, no existe. Debes ser sincero con tu ideario estético. ¿Para qué vas a escribir los sueños de otro? Escribe lo que a ti te guste.
“Salte con la tuya. Haz lo que quieras, pero hazlo.
Una invitación final
«Es muy importante la divulgación, el trabajo que están haciendo todas las personas que son parte del movimiento ciencia ficción y fantasía en México, creo que las revistas son una forma realmente sana de ir conociendo nuevos escritores: ver quien se llevó el premio, las menciones, buscar los canales. Tenemos la capacidad de buscar alternativas. La literatura es el escaparate para las nuevas ideas: puedes no estar de acuerdo con un punto de vista, pero ya lo conoces.
“La verdad: ¡que padre que existan todos estos esfuerzos autogestivos! Van a crear, van a modificar y van a lograr que crezca la ciencia ficción”, concluye.
Finalmente, José Zarate comenta que, en su lista de pendientes por leer, está el nuevo libro de Alberto Chimal, «Las máquinas enfermas», además de 4 revistas mexicanas de Ciencia Ficción mexicanas que considera punteras en el lanzamiento de nuevas voces.
