LA PALABRA DE LOS ABUELOS: «Juan Aktsin, el que retumba en el fondo del mar»

Por Roberto Carlos Garnica Castro


La escritura es mágica y en este preciso instante puedes “oírme” gracias a su poder, pero nunca hay que dejar de abrevar de la ancestral sabiduría oral.

En Papantla, cuna de la hermana vainilla, viven muchos abuelos que desean compartir sus historias.

Aquí, en La palabra de los abuelos, recupero algunas de esas narraciones y las reelaboro de manera literaria.

En esta ocasión, te presento un mito meteorológico que me compartió el maestro Antonio Pérez Jiménez.

Juan Aktsin, el que retumba en el fondo del mar

Era 24 de junio al mediodía. De algún modo los animales y los sabios sentían en sus cuerpos la transición de la primavera al verano. La pequeña Sen (Lluvia) y su abuelo Kiwíkgolo, el Señor del monte, caminaban bajo la mirada del poderoso Chichiní (Sol).

—Abuelito, ¿es cierto que siempre llueve el día de San Juan? —inquirió Sen.

—Así ha sido desde tiempos inmemoriales —sentenció Kiwíkgolo.

—Pero, no está ni un poquito nublado.

—El andar de Kgatuxawat (la Naturaleza) es misterioso, mi río celeste.

En ese momento se escuchó un terrible estruendo que hizo brincar a Sen.

—¡Son truenos de tormenta abuelito!

—No, es el rugido de Juan Aktsin que está encadenado en el fondo del mar.

—¿Hablas del Señor del agua y el trueno? —preguntó asombrada.

—¿Quieres qué te cuente cómo amarraron a Juan Aktsin y lo exiliaron en el fondo del mar?

A Sen le brillaron los ojitos pues supo que sus tres corazones serían alimentados con bellas palabras.

—¡Sí, abuelito!

—Escucha mientras seguimos adelante.

Y fue así como, mientras los abrazaba el corpulento Chichiní y una nube gris florecía en el horizonte, Kiwíkgolo narró esta historia:

***

«Juan Aktsin era el aprendiz de los dioses y vivía con ellos. El pequeño nunca supo de dónde vino ni cuándo nació.

Un día que los dioses debían salir le encargaron el lugar.

—Nosotros no estaremos durante un tiempo. Por favor, cuida la casa —le dijeron.

Le hicieron muchas recomendaciones y, de manera especial, le advirtieron:

—Juan, por ningún motivo te acerques a este baúl.

Pero Juan Aktsin era muy curioso y no respetó la prohibición. No sólo se acercó al baúl, sino que lo tocó, lo abrió y hurgó en sus entrañas.

Allí descansaban una misteriosa capa y una espada brillante.

Se puso la capa y empezó a volar. Atravesó las nubes. Nunca había experimentado una emoción tan grande. Se sentía el Señor del cielo.

Entonces levantó la espada plateada y la agitó. Hasta el más leve movimiento de la poderosa punta producía un relámpago. A Juan le divirtió mucho eso: ver las luces multicolores, oír los ensordecedores truenos. Pero esa imprudencia abrió de par en par las compuertas del cielo y desató las tempestades prohibidas; el agua, el aire y el fuego amenazaban con destruir la tierra.

Cuando los dioses regresaron, se dieron cuenta del trascendental peligro y se preocuparon. Intentaron detener al travieso Juan, pero nadie pudo hacerlo.

La única persona que quizá podía evitar la catástrofe inminente era la Virgen.

—¿Podrías detener al chamaco? Sólo a ti te obedece —le rogaron.

—Veré qué puedo hacer —anunció Ella.

Sin embargo, Juan Aktsin tampoco le hizo caso a la Virgen, se había fundido con la capa y la espada.

Como último recurso, Ella le prometió:

—¡Tranquilízate, Juan! Si dejas todo eso, te regalaré uno de mis preciosos cabellos.

El joven aceptó; se quitó la capa y entregó la espada.

Entonces la Virgen se arrancó el cabello más largo y negro y se lo ofreció a Juan Aktsin.

Al muchacho se le encendieron los ojos y se le alegró el corazón. Pero en el momento que tomó el cabello éste se convirtió en irrompibles cadenas que lo sujetaron con fuerza.

Así apresado, los dioses lo arrojaron al fondo del mar.

—Allí te quedarás, Juan, hasta que descubras cuándo cumples años —lo sentenciaron.

Desde entonces, los días señalados, Juan Aktsin grita y pregunta cuándo es el día de su cumpleaños, pero ninguno de los dioses se lo revelará. No pueden liberarlo porque tomará otra vez la capa y la espada y provocará destrucción. No lo hace por maldad, sino por juego y diversión, para él las luces de los relámpagos y el ¡brooom!, ¡bruuum! de los truenos es pura fiesta».

***

—Y fue así, mi niña, como Juan Aktsin fue atado con cadenas y exiliado en el fondo del mar. Y cuando se escucha un fragor que parece trueno, incluso los días en los que el cielo está despejado, el grito no viene de arriba sino del fondo del mar, es Juan Aktsin que quiere saber cuándo es el día de su cumpleaños.

—¿Y cuándo cumple años, abuelito?

—El 24 de junio.

—Estoy un poco confundida, esta historia me recuerda la de Tajín y los siete truenos, ¿Juan Akstin es Aktsini-Tajín?, ¿es San Juan?, ¿quién es la Virgen?

—Sen, mi hermosa niña, ésas son otras historias y deben ser contadas en otra ocasión.

Agradecimiento:

Al maestro Antonio Pérez Jiménez, por compartirnos la historia de Juan Aktsin.

Crédito de la imagen:

Espartaco Garnica García. «La espada de Juan Aktsin»

El nuevo circo romano


Por Victor D. Manzo Ozeda


La multitud ruge. No es el rugido orgánico de los cuerpos amontonados bajo el sol abrasador del coliseo, pero es el mismo en su esencia. Un clamor sordo, pixelado, que se extiende por las redes como una marea incontenible. No hay arena, pero hay un escenario. No hay gladiadores, pero hay víctimas. La cultura de la cancelación no es otra cosa que el circo romano renacido, adaptado al siglo XXI: un espectáculo de condena pública donde el placer no está en la justicia, sino en el castigo.

Antes, los gladiadores luchaban por sus vidas mientras el público exigía sangre. Hoy, los «culpables» son arrastrados a la arena virtual, expuestos, despojados de contexto, y ofrecidos como sacrificios al dios de la moral moderna. El «cancelado» no es un humano; es un símbolo, un avatar de todo lo que el público rechaza en sí mismo. La multitud no lo odia por lo que hizo, sino porque en él se refleja su propia fragilidad, sus propios errores que, por suerte, todavía no han sido descubiertos.

Los emperadores ya no alzan el pulgar hacia arriba o hacia abajo; el juicio se dicta en hilos de Twitter, en foros, en comentarios replicados hasta la saciedad. Pero el veredicto es siempre el mismo: culpable. Porque en este circo no hay espacio para la absolución, para el arrepentimiento, para la redención. No se busca educar al acusado ni transformar al público. Solo se busca el espectáculo, la emoción efímera de ver a alguien caer.

La multitud cree que su furia es justicia, pero en realidad es hambre. Hambre de castigo, de sentir que su propia moralidad está intacta, de señalar con el dedo y gritar «¡no soy yo, es él!». Cancelar a alguien es el nuevo deporte de la época: una manera de demostrar superioridad sin necesidad de construir nada. En el coliseo romano, la violencia era física, brutal, inmediata. En el circo moderno, la violencia es simbólica, pero no menos devastadora. Y como en los viejos tiempos, cuando el espectáculo termina, la multitud se va a casa, satisfecha, esperando el próximo sacrificio.

Pero hay algo perverso en este circo contemporáneo, algo que lo distingue de su antecesor histórico. En el coliseo, los gladiadores sabían a lo que se enfrentaban. Entraban a la arena conscientes de su destino, preparados para luchar o morir. Hoy, nadie sabe cuándo será su turno. Cualquiera puede ser arrastrado a la arena sin previo aviso. Una palabra mal dicha, un comentario descontextualizado, un tuit de hace diez años. Las reglas no están claras, porque no hay reglas. Solo hay una multitud que observa, que espera, que ruge.

Y, como el coliseo, la cultura de la cancelación necesita víctimas para sobrevivir. Es un ciclo interminable, un motor que no puede detenerse porque vive de su propia destrucción. Si un día no hubiera nadie a quien cancelar, el circo se derrumbaría. Pero siempre habrá alguien, porque la multitud siempre encuentra una nueva razón para gritar. La cancelación no es el fin; es el medio. Un medio para perpetuar el ruido, para mantener viva la ilusión de que el mundo puede ser purificado a través del sacrificio.

Sin embargo, el verdadero espectáculo no está en la arena, sino en la multitud misma. Porque lo que el circo romano moderno revela no es la culpa del cancelado, sino la hipocresía de los espectadores. Nos gusta pensar que hemos evolucionado, que somos mejores que las multitudes que pedían la crucifixión de un hombre o la muerte de un gladiador. Pero el circo nos delata. Seguimos siendo los mismos, disfrazando nuestra sed de sangre con el lenguaje de la moralidad, escondiendo nuestra crueldad detrás de pantallas y palabras bonitas.

El circo romano nunca desapareció; solo cambió de forma. Y, como entonces, su fin no será la justicia, sino el hastío. Porque llegará un día en que la multitud, aburrida de su propio ruido, buscará un nuevo espectáculo. Y cuando eso ocurra, el coliseo quedará vacío, y lo único que quedará será el silencio de nuestras propias contradicciones.

La filosofía interminable de Ende: la esperanza como superación del nihilismo


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La esperanza como superación del nihilismo

En La Vetusta Morla (tercer capítulo de La historia interminable) Atreyu se interna en la Gran Búsqueda y recorre fantásticas regiones en las que habitan mágicos árboles que cantan al crecer, personas que capturan la luz de las estrellas, seres con cuerpo de fuego, hombres “que nacen viejos y mueren cuando son bebés” (Ende, 2022, p. 62). En el bosque de Haule se enfrenta por primera vez a la Nada y en el Pantano de la Tristeza pierde a su fiel amigo Ártax. Finalmente, se encuentra con la Vetusta Morla, quien ha vivido tanto que sólo percibe sinsentido y desesperanza.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo III aborda varios tópicos filosóficos: la relevancia y el poder de los nombres, la existencia al margen del tiempo, la tristeza y la desesperanza, el carácter de la Nada, la relatividad, el sentido de la vida, etc. En esta cuarta entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno al sinsentido de la existencia humana.

Recurriendo a potentes imágenes y símbolos, Michael Ende retoma el tema de la Nada. Reconoce que hablar de ella es un contrasentido pues, como asentó Parménides, “a la nada no le es posible ser” (Parménides, 2008, p. 309). Así pues, aunque entiende que es extraño “decir que la nada aumenta” (Ende, 2022, p. 63), de alguna manera ésta crece con la aniquilación. La describe como algo que en realidad no se ve, “no era un lugar pelado, una zona oscura, ni tampoco una clara; era algo insoportable para los ojos y que producía la sensación de haberse quedado uno ciego” (Ende, 2022, p. 64).

A pesar de su irrealidad, el contacto con la Nada tiene efectos: “no se siente nada. Sólo te falta algo y cada día te falta algo más” (Ende, 2022, p. 63), hasta que dejas de existir. Además, posee un poder de atracción irresistible.

No se trata sólo de un problema ontológico sino de una preocupación antropológica. La intuición de la Nada puede inclinarnos a la tristeza, la desesperación e incluso el suicidio. Una de las partes más desgarradoras de la historia es cuando Ártax, el caballo parlante de Atreyu y su fiel compañero, muere en el Pantano de la tristeza: empieza por hundirse un poco, considera que deben volver, que no tiene sentido perseguir “algo que sólo has soñado” (Ende, 2022, p. 67); conforme avanza se siente enfermo, “la tristeza de mi corazón aumenta. Ya no tengo esperanzas, señor. Y me siento cansado, tan cansado… Creo que no puedo más” (Ende, 2022, p. 67), hasta que, sin resistencia, abraza la muerte. Lo más terrible es que Atreyu no puede hacer nada para salvar a su amigo.

En el diálogo con la Vetusta Morla, una tortuga que ha vivido eones, se profundiza la cuestión. La anciana explica que su larga experiencia le permite comprender que “nada tiene importancia… Todo da lo mismo, exactamente lo mismo” (Ende, 2022, p. 70). En sintonía con el Eclesiastés que declara: “¡Esto no tiene sentido, nada a qué aferrarse!… Una generación se va y viene la otra… El sol sale, el sol se pone… lo que pasará es lo que ya pasó, y todo lo que se hará ha sido ya hecho” (Ecles. 1, 2-9); la tortuga explica: “todo se repite eternamente: el día y la noche, el verano y el invierno…, el mundo está vacío y no tiene sentido. Todo se mueve en círculos. Lo que aparece debe desaparecer, y lo que nace debe morir” (Ende,2022, p. 70-71).

Esta postura no es solo nihilista sino también relativista, escéptica y pesimista: “Todo pasa: el bien y el mal, la estupidez y la sabiduría, la belleza y la fealdad. Todo está vacío. Nada es verdad. Nada es importante” (Ende, 2022, p. 71), “si fueras tan viejo como nosotras sabrías que no hay más que tristeza” (Ende, 2022, p. 71).

De manera radical se sugiere, haciendo un guiño al existencialismo, que la Nada nos rodea. Sin embargo, “Atreyu recurrió a toda su fuerza de voluntad para contrarrestar el entumecimiento que le producía la mirada de la Vetusta Morla” (Ende, 2022, p. 71). Entonces se sobrepone y grita: “no es verdad que todo te dé lo mismo ¡Ni siquiera tú crees lo que dices!” (Ende, 2022, p. 71)

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo III de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero hemos mostrado un interesante acercamiento al problema ontológico y antropológico de la Nada que propone superar la depresión y la inmovilidad con la fantasía y la esperanza.

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Eclesiastés (2002), en La Biblia (2002). Editorial Verbo Divino.

Parménides (2008). Fragmentos, en Eggers Lan, Conrado (2008). Los filósofos presocráticos. Gredos.

Crédito ilustración de la entrada: «Duelo en el valle» por Yami Hernández @yamiherdez

Los fugitivos


Ronnie Camacho Barrón


El día en que los humanos perdimos la fe, fue el mismo en que los ángeles descendieron a la tierra, al principio el mundo se maravilló ante ellos y aunque su apariencia no encajaba en el canon de las descripciones conocidas, no cabía la menor duda de quienes eran.

Pues poseían cuatro pares de gigantescas alas blancas, sus ojos resplandecían más que el propio sol, las facciones de sus finos rostros les daban un aspecto andrógino y emitían una intensa aura celestial que hacía que cada persona en un radio de diez metros a la redonda terminase rendida a sus pies.

Como era obvio, los creyentes del mundo les recibieron con los brazos abiertos, estaban ansiosos por escuchar el mensaje que seguramente Dios les había encomendado darnos.

Fue muy tarde cuando descubrimos que aquellos seres alados no eran mensajeros de buenas nuevas, sino, vengativos ejecutores.

En cuestión de días y haciendo uso del poder de sumisión que tenían sobre nosotros, comenzaron a asesinar a cada humano que se pusiera en su camino, hasta el punto, de que grandes metrópolis como la Ciudad de México, Paris y Nueva York fueron purgadas en tan solo una tarde.

Sin más alternativa, la guerra en contra de los celestiales comenzó y no fue hasta hoy, a un año de haber iniciado el conflicto que por fin hemos encontrado la respuesta a su venida.

Con mucho esfuerzo logramos derribar a uno ellos y tras cercenarle las alas, no solo inhibimos sus poderes, también logramos interrogarle y lo que dijo, nos heló la sangre.

Dios no los había enviado, fueron ellos quienes por decisión propia habían descendido a la tierra para esconderse de él, pues siguiendo los pasos de Lucifer en los comienzos de la creación, ellos también intentaron rebelarse y de igual forma, fracasaron.

Fue por eso que antes de recibir su castigo, huyeron a nuestro mundo, pues solo aquí su ira jamás los alcanzaría y al ser ellos mismos sus propios ejecutores, nadie jamás los detendría de apropiarse del planeta.

No tenemos idea de cual será nuestro siguiente movimiento, la munición que tenemos es escasa y el último reporte que obtuvimos de nuestros vigías antes de perder la comunicación con ellos, es que una brigada entera de ángeles viene para acá.

Jamás pensé que el apocalipsis sería de esta manera, ni que aquellos seres hermosos en los que mamá me enseñó a creer, se convertirían en monstruosos bastardos que se cobrarían la vida de la mitad de nuestra civilización.

Ya los veo acercarse a la distancia y aunque yo deseo correr, mi cuerpo no responde, sé que ya no sirve de nada rezar, pero señor, te lo suplico, cualquier cosa que me vayan a hacer que la hagan rápido.

La filosofía interminable de Ende: La Emperatriz Infantil, la que gobierna sin mandar


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La Emperatriz Infantil, la que gobierna sin mandar

En El Llamamiento de Atreyu (segundo capítulo de La historia interminable) los 500 médicos más sabios de Fantasia están reunidos en el gran Salón del Trono. La Emperatriz Infantil está enferma y, al parecer, su preocupante estado se asocia con la inminente destrucción de Fantasia. El centauro Cairon declara que la medicina nada puede hacer y que la última esperanza es que un valiente héroe emprenda la Gran Búsqueda. Es así como se encomienda a Atreyu, un niño piel verde, la misión de “encontrar el remedio para la Emperatriz Infantil y salvar Fantasia” (Ende, 2022, p. 48).

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo II aborda varios tópicos filosóficos: el carácter ineludible de la enfermedad y la muerte, la felicidad como algo que excede las condiciones materiales, la subjetividad de la experiencia del tiempo, la ética caballeresca del cazador, las capacidades extraordinarias de los niños, etc. En esta tercera entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno a la facultad de gobernar bien.

Con pocas pinceladas, Michael Ende nos ofrece una extraordinaria lección de filosofía política. Fantasia es un imperio en el que se congregan infinitos reinos que, a pesar de los conflictos entre algunos de ellos, mantiene un equilibrado orden global. Es un universo sin fronteras exteriores en el que conviven los seres más heterogéneos: animales parlantes, enanos, hadas, genios acuáticos, serpientes blancas, elfos abeja, centauros, pieles verdes, brujas, vampiros, espectros (por mencionar sólo algunos de los que aparecen en este capítulo). Aunque cada pueblo tiene su propia lengua, pueden comunicarse entre sí porque todos dominan el idioma universal: el fantasio clásico o Gran Lenguaje. Sin embargo, la unión orgánica de ese universo se mantiene gracias a su lideresa: la Emperatriz Infantil.

En la constitución de dicho personaje se cuestionan tres condiciones de los sistemas políticos tradicionales: no se trata de un varón sino de una mujer, no es un adulto sino una niña, no dirige como la cabeza sino que da vida como el corazón.

Ende (2022) explica que “era mucho más que una soberana o, mejor dicho, era algo muy distinto”: al modo de la wu wei taoísta (la no-acción, la no-intervención), la Emperatriz infantil “no gobernaba, nunca había utilizado la fuerza ni hecho uso de su poder, no mandaba nada ni daba órdenes a nadie, nunca atacaba ni tenía que defenderse”. En la misma sintonía, Lao Tse (s. f.) expresa que “el sabio controla sin autoridad, y enseña sin palabras; él deja que todas las cosas asciendan y caigan, nutre, pero no interfiere” (p. 2). Para mantener el equilibrio es suficiente que Ella exista (ser vale más que hacer). Más aún, “sin ella no podía subsistir nada” (Ende, 2022, p. 39).

De esta manera, la Emperatriz Infantil no ordena desde arriba, sino que vivifica desde el centro. Y no hace distinciones entre sus súbditos: “para ella todos eran iguales […] todas las creaturas, buenas o malas, hermosa o feas, divertidas o serias, necias o sabias, todas, estaban allí sólo porque ella existía” (Ende, 2022, p. 39).

Incluso podemos imaginarla como una deidad impersonal, imparcial y contemplativa de quien irradia todo. Es cierto que Ende no se refiere a la Emperatriz Infantil como diosa, pero el medallón Áuryn, el objeto o signo que la representa y cuyo nombre no debe pronunciar cualquiera, tiene poderes secretos y expresa la presencia misteriosa de la Soberana: “Áuryn te protegerá y guiará, pero tú no deberás intervenir, porque tu propia opinión no cuenta a partir de ahora” (Ende, 2022, p. 49).

Más aún, el modo de proceder de la Niña de los mil nombres es meta-humano y meta-racional: “las decisiones de la Emperatriz infantil son difíciles de comprender […] ¡Evidentemente, es una locura! Y si lo hizo deliberadamente, entonces… entonces…” (Ende, 2022, p. 47).

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo II de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que las imágenes y las ideas de dicho libro nos proporcionan herramientas para pensar la política y la teología desde una perspectiva meta-racional y pospatriarcal.

Imagen de la entrada: “El juego: El héroe, la esperanza y la perdición” por Yami Hernández @yamiherdez

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Lao Tse (s. f.). Tao Te King. Nueva Acrópolis. Recuperado de https://www.nueva-acropolis.es/filiales/libros/Lao_Tse-Tao_Te_King.pdf

Literomancia: reflexiones respecto a una nueva Asociación Mexicana de Fantasía y Ciencia Ficción

Miguel Almanza


No recordaba que la vida de estudiante requería tanto tiempo y he faltado a mi palabra de ofrecer columnas, aún así hoy tengo un asunto muy relevante para los lectores: me permito opinar sobre el tema que ronda el Callejón de la Fantasía y la Ciencia Ficción Mexicana (le llamó así porque, aunque se ha ido consolidando, aún no tiene los alcances deseados, algo muy difícil de lograr en la era del TikTok en que ganar la atención de las audiencias es una proeza).

En este contexto de competencia desigual por la atención masiva, la fantasía y la ciencia ficción mexicana se encuentra en cierta precariedad, siendo en ocasiones ninguneada por los menos entendidos. La propuesta de Oscar González, editor de Colectivero, ha resonado fuerte, pues no es cualquier cosa. Se ha recordado a la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción de los noventas como el antecesor para tratar de aprender de ello y varios compañeros han contrastado pros y contras. Sin embargo, creo que la propuesta es buena porque detecta la necesidad de difusión y distribución.

La gente se puede asociar para lo que sea, pero en cualquier asociación deben estar explícitas las metas y objetivos, para que los esfuerzos colectivos se realicen en la dirección propuesta. Así ya sabes a qué te apuntas. Tal vez en este caso falta un poco más de reflexión, de discusión, de interacción entre los diversos proyectos para llegar a acuerdos y objetivos generales. Como la reunión virtual para platicar este tema se canceló, no me quedo con las ganas de compartir mis reflexiones a respecto:

1) ¿Sólo escritores? O también: editores, promotores, investigadores, ilustradores, cineastas, etcétera. La propuesta de que sean solo escritores ya deja fuera a muchos que tenemos doble cualidad, lo que desanima. Aunque se me ocurre lo siguiente: ¿que tal si la asociación se conformara por dos ramas? Los editores, promotores e investigadores por un lado; y los escritores o creadores por el otro. Mi propuesta es dialéctica, ya que las diferencias de perspectivas entre escritores y editores, nos daría la tesis a seguir, la solución argumentada y discutida para llegar a una conformidad. Una asociación así tendría dos ramas: quienes se dedican a la publicación, promoción, investigación y difusión; y quienes realizan creación, no solo literaria pues estaría abierta a otras artes.

2) Los peligros. En mi experiencia como promotor cultural y activista, he visto a muchos colectivos y organizaciones que, al tener cierto éxito, son autoconsumidas por el propio ego, proclamándose élite simplemente porque pocas personas trabajan o producen algo específico. Creo que el elitismo es una ilusión del éxito mal entendido. Así asfixian su propio proyecto. También muchas instituciones incurren en el error garrafal de olvidar para qué fueron construidas, y comienzan a procurar ante todo su propia subsistencia, sin importar que ello contradiga su esencia de existir. Creo que la traición a los objetivos es el suicidio de cualquier asociación y este peligro no debe dejar de observarse, es el precipicio de lo que no queremos. No se trata de monopolizar, sino de procurar, difundir incluso a aquellos que no son mis amigos o con quien no estoy de acuerdo. Se busca democratizar la cultura y la diversidad de propuestas.

3) Claridad de la propuesta de objetivos y metas. La idea está apenas en la mesa, es un deseo en voz alta. Pero un deseo de muchos. La sinergia proviene de la nitidez y concreción de los objetivos y metas generales. Acá comparto dos ideas que se me ocurrieron a partir de los comentarios y reflexiones que leí en las redes. Visión: lograr que el mexicano promedio pueda referir obras de fantasía o ciencia ficción mexicana. Parece sencillo, pero estamos hablando de tocar un público de millones de personas. Misión: difundir, promover y distribuir los trabajos creativos para consolidar una presencia a nivel nacional e internacional. Creo que en ello estamos de acuerdo la mayoría, aunque quedan por definir los objetivos generales y específicos.

4) Los sueños son hermosos hasta que se topan con el mundo material. Hay que considerar que fundar una asociación requiere recursos económicos y pensar de dónde saldrán los recursos, ¿de los miembros? ¿Donaciones? ¿Subvenciones gubernamentales? Este punto ya comienza a ser escabroso. También se necesitaría escribir un acta constitutiva y las normas de procedimientos, el manejo transparente y adecuado de finanzas, etcétera; es trabajo administrativo que de inicio alguien tiene que realizar y muy probablemente sin remuneración económica. ¿Quién está dispuesto(a) a ello y cómo elegirle? No será nada fácil y quizás sea uno de los trabajos menos reconocidos pues es el andamiaje tras bambalinas; este administrador (o administradores) tendrá que lidiar también con las quejas, criticas o exigencias de los miembros. Un trabajo nada fácil.

De momento, este es mi aporte a la discusión del tema, ojalá se pueda realizar algún foro para seguir platicando e ir puliendo la idea. Creo que la atmósfera general a respecto es de entusiasmo (hasta memes hubo), pero es un movimiento que no se debe realizar a la ligera.

La filosofía interminable de Ende: «La infinitud exponencial del libro rizoma»


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La infinitud exponencial del libro rizoma

En Fantasia en peligro (primer capítulo de La historia interminable), un fuego fatuo, un comerrocas, un silfo nocturno y un diminutense conversan alrededor de una hoguera. Son mensajeros de sus respectivas comarcas y deben dirigirse a la Torre de Marfil para pedir ayuda: ¡la Nada ha aparecido y lo devora todo! Llegan al centro de Fantasia y se sorprenden porque infinidad de mensajeros de todos los confines han arribado allí por el mismo problema. Finalmente les informan que la Emperatriz Infantil está muy enferma y que “quizá ésa sea la causa de la incomprensible desgracia que se ha abatido sobre Fantasia” (Ende, 2022, p. 36).

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo I aborda varios tópicos filosóficos: el “ser” de la nada y la imposibilidad de explicar qué es “esa cosa horrible” (Ende, 2022, p. 29), la contraposición entre literatura realista y fantástica, moralizante y recreativa, el poder de la escritura para evocar sensaciones, sentimientos e ideas, la guerra, etc. En esta segunda entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno a la infinitud exponencial de este libro.

En sentido aparente, La historia interminable es algo acabado, es decir, tiene una página inicial y una página final. Sin embargo, como sugerí en Elementos para una escritura y una antropología rizomáticas, La historia interminable es un tipo especial de texto que debe abordarse como obra abierta (Garnica, 2019). No concluye, sino que queda en puntos suspensivos y “cierra” con un lema que es una auténtica línea de fuga: “pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión” (Ende, 2022, p. 489).

La primera vez que aparece el lema es, precisamente, al final del Capítulo I. Y con dicha fórmula expresa que, aunque debido a las exigencias narrativas debe seguir un hilo central, cada historia que aparece sigue su propio camino.

De manera específica, Ende comenta que Blubb, Pyernrajzark, Vúschvusul y Úckuck, los cuatro seres fantásticos que se conocieron en el Bosque de Haule, se hicieron amigos y vivieron muchas aventuras… pero él debe continuar relatando lo que ocurre con Bastián y la Emperatriz infantil.

"Elementales", autor:Yami 2024
«Elementales», autor:Yami Hernández, 2024

Ilustración de la entrada «Elementales» por Yami Hernández.

En este sentido, La historia interminable posee lo que Deleuze y Guattari (2002) denominan ruptura asignificante: “un rizoma puede ser roto, interrumpido en cualquier parte, pero siempre recomienza según ésta o aquella de sus líneas y según otras” (p. 15). Esta novela es esencialmente infinita porque contiene innumerables líneas de fuga que, a su vez, se ramifican exponencialmente.

Aunque hay un personaje central y un eje conductor, cada personaje y cada lugar tienen su propia historia. Cada persona, además, se relaciona con otras y carga con la historia de su pueblo y su entorno.

Del diminutense, por ejemplo, se nos cuenta que se llama Úckuck, que posee un extraordinario caracol de carreras y cuyo pueblo construye “ciudades enteras en las ramas de los árboles, en las que las casitas estaban unidas entre sí por escalerillas, escalas de cuerda y toboganes” (Ende, 2022, p. 25). Y dicha microhistoria puede expandirse si la alimentamos de fértiles preguntas: ¿cuál es el nombre de las ciudades?, ¿cuál es su organización política?, ¿cómo domesticaron a los caracoles de carreras?, ¿quiénes son los padres de Úckuck?, ¿está casado y tiene hijos?, ¿cómo conoció a su esposa?… sin olvidar, por supuesto, ¿qué aventuras vivió después con el comerrocas, el fuego fatuo y el silfo nocturno?1

Blubb, el fuego fatuo, habla de su patria, Podrepantano y de un importante lago que existía allí, Cálidocaldo, y de manera marginal menciona al “Supersapo Sumpf, que vivía con su pueblo en el lago Cálidocaldo” (Ende, 2022, p. 29). También se pueden ampliar esas historias: ¿cómo son esos lugares?, ¿quiénes viven allí?, ¿qué relaciones hay entre ellos? No desestimemos que un lago y hasta una gota de agua pueden concebirse como universos en sí mismos.

La historia interminable, como un rizoma, puede extenderse hacia atrás, hacia adelante y hacia los lados, y cada punto es una nueva línea de fuga…

Por si fuera poco, esta obra del género fantástico está plagada de personajes que se remiten a otros contextos. Estas son algunas de las referencias de intertextualidad milenaria que aparecen en el primer capítulo: Pegaso, Ave Fénix, grifos, yinnis, duendes, trolls, hadas, faunos, etc.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo I de La historia interminable. Pero queda claro que se trata de un libro que da qué pensar y que posee, por su ruptura asignificante, una infinitud exponencial. ¿Cuenta con otras características rizomáticas? Al menos, por estar escrito en dos tintas que jerarquizan ontológicamente lo narrado, sigue los principios de conexión y heterogeneidad y saluda al mundo exterior al libro… “pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión” (Ende, 2022, p. 37).


1 Por cierto, esta historia y todas las que nuestro autor deja explícitamente abiertas ya fueron desarrolladas en Ende interminable (2022).

Referencias.

Deleuze, Guilles y Guattari, Félix (2002). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Pre-Textos.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Garnica, Roberto Carlos. (2020). Elementos para una escritura y una antropología rizomáticas. Cuicuilco Revista De Ciencias Antropológicas26(76), 129–151. Recuperado de https://revistas.inah.gob.mx/index.php/cuicuilco/article/view/15464

VV. AA. (2002). Ende interminable. Tinta Púrpura Ediciones.

LA PALABRA DE LOS ABUELOS:«Patokgtokg, la que alegra el nacimiento del sol»



Roberto Carlos Garnica Castro

La escritura es mágica y en este preciso instante puedes “oírme” gracias a su poder, pero nunca hay que dejar de abrevar de la ancestral sabiduría oral.
En Papantla, cuna de la hermana vainilla, viven muchos abuelos que desean compartir sus historias. Aquí, en La palabra de los abuelos, recupero algunas de esas narraciones y las reelaboro de manera literaria. En esta ocasión, te presento un mito cosmogónico que me compartió el maestro Romualdo García de Luna.

Patokgtokg, la que alegra el nacimiento del sol

Era una cálida mañana de abril. A contraluz del sol, como una sombra, cantaba Patokgtokg (la Primavera) entre los azahares del naranjo. Sen (Lluvia) aguzó sus ojos y oídos y sintió cómo el blanco de las flores, el verde de las hojas, el rojo del sol y el marrón del pajarillo se mezclaban con la dulce melodía.

—Mi niña, veo que las alas de Patokgtokg te acarician —exclamó Kiwíkgolo, el dueño del monte.

—Abuelo, la otra noche me contó abuelita cómo Tukay (la araña) se convirtió en la tejedora cósmica y le pregunté cómo fue que los demás animales también descubrieron su don.

—¿Quieres saber cómo Patokgtokg fue elegida para alegrar el nacimiento de Chichiní (el sol)?

A la niña le brillaron los ojos pues supo que sus tres corazones serían alimentados con bellas palabras.

—¡Sí, abuelito!

—Escucha mientras caminamos.

Y fue así como, mientras los miraba Chichiní y las alas de la música los transportaban al Inicio, Kiwíkgolo narró esta historia:

«Hace mucho tiempo, cuando los animales hablaban y aun no existían los hombres, las veinticuatro abuelitas cósmicas profetizaron que habría un nacimiento y pidieron a los animales que se prepararan para presentar su don en el templo. Fue así como, en la era de la penumbra, se convocó a los cantores al lugar que hoy se conoce como Tajín chico.

Allí bajó el Señor del sonido y escuchó a los pájaros que querían ser cantores.

Cuando pasó la Chachalaca el gran abuelo señaló:

—Posees un tono alegre y enérgico, pero es demasiado fuerte para la ocasión.

Luego siguió el Gorrión.

—Mejorcito, pero tu canto suena más a danza ceremonial.

Después de escucharlos a todos, los dioses consideraron que ninguno había llegado a desarrollar su canto.

Aunque esa vez, Patokgtokg no lo intentó porque vivía muy lejos y no alcanzó a llegar.

—Sigan ensayando. Nos veremos en cuatro tiempos —demandaron los dioses.

Todos se prepararon lo mejor que pudieron y, además, alistaron un traje.

La vestimenta de Patokgtokg era muy hermosa. Se la regaló su abuelo, quien estaba muy orgulloso de lo bien que cantaba su nieta.

Pasaron los cuatro tiempos y llegó el momento.

Cuando sonó el primer anuncio, el primero de cuatro truenos, Sukchalh (la Calandria) le suplicó a Patokgtokg:

—Amiga, vengo a pedirte un gran favor, voy a participar en el canto, pero mi vestido se rompió, quisiera que me prestaras el tuyo, después te lo vengo a dejar.

La Primavera, que era muy noble, dijo:

—Si es así, te lo presto.

Sukchalh se lo probó, le quedó a la medida y se lo llevó puesto.

Cuando llegó el turno de Sukchalh ya habían pasado el Gorrión, el Cardenal y la Chachalaca.

La Calandria, con su hermoso vestido, cantó lo mejor que pudo.

No muy convencidos, los Señores del sonido exclamaron:

—¿No hay más?

Y es que, como no participó la primera vez, Patokgtokg no se enteró de que los dioses habían dado una segunda oportunidad.

—Oye, ¿no vas a ir? Los Señores del sonido están eligiendo a quien cantará al niño Sol —le dijo su abuelo.

—No tengo mi traje —respondió Patokgtokg.

—No es el traje, no es la vestimenta, es tu voz, es lo que tú eres.

—¿Será?

—Ve.

No fue fácil llegar porque Tajín chico es como un laberinto. Además, como no llevaba su traje, los guardianes no la dejaban pasar.

—¿Qué es todo este alboroto? —preguntaron los Señores del sonido.

—Es una niña que quiere cantar, pero no está bien vestida.

—Déjenla, queremos escucharla. ¡Canta!

—¿Qué canto? —preguntó Patokgtokg.

—Algo que sea recordado para siempre.

Ella se paró en la piedra y empezó a cantar el son del atole:

—Tru, tru, tru.

Los Señores estaban admirados y declararon:

—Tú eres la elegida, tú vas a cantar al niño sol cuando nazca.

—Pero, éste no es mi traje —musitó Patokgtokg apenada.

—Te equivocas, esa es tu ropa original, es lo tuyo, no necesitas cambiar nada, así te vas a presentar cuando llegue el momento.»

—Y fue así, mi niña, como la noble Patokgtokg se convirtió en la que alegra el nacimiento del sol.

—¡Qué bonita historia abuelito! ¿Y qué pasó con los animales que aún no descubrieron su don? ¿Es cierto que Sukchalh lo descubrió en la milpa?, ¿Por qué los dioses dijeron que el canto del Gorrión era como una danza ceremonial?

—Sen, mi hermosa niña, ésas son otras historias y deben ser contadas en otra ocasión.

Créditos y agradecimientos:

Al Maestro Romualdo García de Luna, por compartirnos la historia de Tukay, la tejedora cósmica.

Al maestro José López Tirzo, por asesorarnos con la escritura de los vocablos totonacos.

“La palabra de los abuelos” es una columna mensual con la misión de recuperar y difundir mitos de la tradición oral totonaca en la región de Veracruz adaptados por Roberto Garnica  quien se ha desarrollado principalmente en el ámbito académico como filósofo, antropólogo e historiador, ha publicado también en libros y revistas nacionales e internacionales.

El bolígrafo: un material de dibujo contemporáneo

por Pedro Sacristán


Durante el último siglo y a consecuencia de los avances tecnológicos se observa un fenómeno en las artes que bien vale la pena analizar pues basta por sí mismo para comprender la cultura material del arte moderno y el arte contemporáneo: la obsesión por utilizar materiales innovadores.

Siqueiros experimentó mucho con este aspecto y en el cuerpo de su obra es posible hallar no pocas piezas ejecutadas con piroxilina, pintura automotriz e incluso paneles de asbesto, también Rafael Cauduro utilizó toda clase de soportes experimentales y llegó a convertirlo en el sello característico de su producción; en el presente es bastante común hallar todo tipo de materiales y soportes que van desde macocel, placas de acrílico, vidrio, acero, vinil, etc, hasta la utilización de materia orgánica, materiales encontrados, secreciones e incluso animales.

No solo se ha buscado innovar desde la elección de los materiales sino también en la ejecución de las obras y es posible observar toda clase de despropósitos, tales como quien pinta con lágrimas, con los genitales, con el cabello, las pestañas, etc, hasta llegar a olvidarse por completo del contenido de la obra, enfocándose más en la provocación y el aspecto performático en torno a esta. Lejos de cuestionar la ética o la trascendencia de dichas prácticas resulta bastante útil conocer sus procesos y reflexionar acerca de su finalidad ¿Realmente esto implica alguna clase de innovación y conduce a una verdadera evolución para la creación artística? ¿Es congruente la obra con el discurso que la sostiene?

Esfinge - detalle - Dibujo a tinta - Monse Palacios 2022
Esfinge – detalle – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2022
Un Dragón para San Jorge - Dibujo a tinta.

 Pedro Sacristán © 2005.
Un Dragón para San Jorge – Dibujo a tinta. Pedro Sacristán © 2005.
Mirada - Dibujo a tinta de Pedro N. Sacristán © 2024
Mirada – Dibujo a tinta de Pedro N. Sacristán © 2024

En este mismo contexto es importante destacar un material de uso común y que ha sido utilizado cuando menos en los últimos 80 años: el bolígrafo, también conocido como ball point pen, el cuál parece pasar inadvertido para el mundo del arte y cuya naturaleza lo constituye como un medio de uso contemporáneo aún en esta época de gadgets, medios digitales, plataformas de streaming y redes sociales; la utilización del bolígrafo sigue siendo una práctica común en todos los ámbitos, desde escuelas, oficinas, negocios, etc, la invención de este objeto por Ladislao José Biro a finales de los años 30 significó una auténtica revolución en diversos aspectos. Su creador obtuvo la inspiración al mirar a un grupo de niños jugando en el parque y observó que cuando la pelota pasaba sobre los charcos dejaba un rastro uniforme detrás de sí, muy similar a los rodillos de tinta de las imprentas, e ideó trasladar este mecanismo en miniatura para crear el bolígrafo. 

Pinhead - Dibujo a tinta sobre opalina - Carne Cruda ATH 2022
Pinhead – Dibujo a tinta sobre opalina – Carne Cruda ATH 2022
Fiebre - Dibujo a tinta sobre opalina - Carne Cruda ATH 2022
Fiebre – Dibujo a tinta sobre opalina – Carne Cruda ATH 2022

En un inicio Biro había concebido la pluma esferográfica como un producto dirigido a los zurdos que consistía en una esfera dentro de un tubo capilar que regulaba el flujo de tinta a medida que se utilizaba, permitiendo un trazo uniforme y sin manchar el papel, en 1938 había logrado producir un prototipo y patentó su diseño. Fuertemente criticado y señalado de loco, Biro en compañía de sus socios afinó su invento hasta los últimos detalles y creó una tinta de secado rápido que impedía que el mecanismo se atascara e hizo posible su uso en aviones. El bolígrafo salió al mercado en Argentina en 1943, se dio a conocer como birome y era tan económico que ni siquiera fue tomado en serio, al principio se vendió a los niños como un juguete, después se utilizó como herramienta de papelería en las aulas de los colegios y posteriormente su uso se extendió a todas las clases sociales dejando atrás las costosas plumas estilográficas que pasaron a ser artículos de lujo.

Biro vendió una licencia en 1943 para fabricar bolígrafos a Eversharp Faber en Estados Unidos y otra en 1950 a Marcel Bich en Francia quien pasaría a fundar BIC, este último implementó mejoras sobre el diseño de Biro en su BIC cristal que cuenta con una tinta indeleble de mayor viscosidad y secado rápido, además agregó una pequeña  perforación en el costado que iguala la presión atmosférica dentro del bolígrafo con la presión exterior impidiendo que explote y también cuenta con otra perforación en la tapa (en cumplimiento de normas de seguridad internacionales) para que en caso de ingestión permita el libre paso de aire por la garganta. El surgimiento del bolígrafo coincidió con la Segunda Guerra Mundial que impactó decisivamente en el desarrollo de las artes y marcó el inicio de tendencias que desembocarían en manifestaciones como el expresionismo abstracto.

Conexiones - Bolígrafos y acrílicos - Dan Rey 2021
Conexiones – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021
Tank Girl - Bolígrafos y acrílicos - Dan Rey 2021
Tank Girl – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021
Octopus - Dibujo a tinta - Lili Bogard 2022
Octopus – Dibujo a tinta – Lili Bogard 2022

Con el paso del tiempo el bolígrafo ha ido más allá de ser sólo una herramienta para la escritura y se ha convertido en uno de los materiales preferidos de los dibujantes, tanto principiantes como artistas profesionales han desarrollado una auténtica pasión por el uso de este material empleándolo de diversas maneras, desde  pequeños dibujos hechos en cuadernos escolares, caricaturas, bocetos e ilustraciones hasta dibujos realistas y obras complejas de gran formato ejecutadas con achurados e incluso desvanecidos, además de técnicas mixtas con lápices de colores, crayones, acrílicos, etc. Con una marcada diferencia al tacto y el correr de la línea sobre el papel, el bolígrafo rueda sobre la superficie en lugar de arañarla para obtener líneas de tinta, esto lo ha convertido en uno de los materiales favoritos para dibujo de las últimas décadas, además las tonalidades que pueden lograrse con la tinta le confieren un carácter distinto al grafito y la plumilla; en la simplicidad del bolígrafo convergen las posibilidades del lenguaje escrito y el arte de dibujar. Si bien el dibujo a pluma aún no ha sido reconocido como una técnica importante en el mundo del arte actual, es verdad que se ha ido abriendo camino poco a poco, pese a que se califica de «inusuales» a los artistas que utilizan este medio, hoy en día es posible hallar obras realizadas con ball point pen en el catálogo de Saatchi Art.

Prometeo - Dibujo a tinta - Monse Palacios 2024
Prometeo – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024
Tregua - Dibujo a tinta - Enrique García Bruno 2020
Tregua – Dibujo a tinta – Enrique García Bruno 2020
Leda - Dibujo a tinta - Monse Palacios 2024
Leda – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024

Ya en 1949 el artista italo – argentino Lucio Fontana había hecho uno de los primeros dibujos con el birome y en 1961 realizó “Nudo Femminile Seduto” (Desnudo femenino sentado) con una pluma BIC de tinta roja. En 1990 Jan Fabre cubrió con dibujos hechos con tinta azul el Castillo Tivoli en Mechelen, Bélgica. En 2018, poco antes de morir, Bruno Bich, hijo de Marcel Bich y exdirector de BIC, escribió lo siguiente acerca de los artistas que utilizan el bolígrafo: «la pluma BIC es apreciada por su calidad, lo sencillo que es conseguirla y la inmediatez con la que es posible ejecutar bocetos rápidos u obras de mayor importancia.» Se refirió a la BIC cristal como un objeto humilde y nómada.

En 2016 BIC junto con la Escuela Superior de Artes en París (l’École nationale supérieure d’arts de Paris-Cergy [ENSAPC]) unieron esfuerzos para lanzar la convocatoria de un Premio a la Creación de Arte Contemporáneo y en 2018 se realizó una exhibición de arte con plumas BIC en el Centro  Cultural CENTQUATRE-PARIS destacando el uso del bolígrafo para la realización de las obras hechas por artistas de todas partes del mundo, la exposición asombró al público por su diversidad asumiendo la universalidad de este producto como una auténtica herramienta de la expresión humana. En abril de 2023 Alix Dufour, Gerente de Marca de BIC Art & Creativity abrió el sitio de instagram Bic.Create que concentra obras hechas con bolígrafo y que cuenta en el presente con 116 mil seguidores, declarando que BIC se muestra sorprendido por la calidad alcanzada por los dibujantes contemporáneos a través de este medio.

Francisco - Dibujo a tinta - Gabriel García Morales 2019
Francisco – Dibujo a tinta – Gabriel García Morales 2019
Memo - Dibujo a tinta - Gabriel García Morales 2023
Memo – Dibujo a tinta – Gabriel García Morales 2023
Inktober Goya - Mario Sánchez Martínez 2023
Inktober Goya – Mario Sánchez Martínez 2023

El sitio Artists Network describe el dibujo con ball point pen como emocionante, divertido y sobretodo desafiante para los artistas dado su alto nivel de dificultad, ya que exige un buen nivel de dibujo para hacer algo extraordinario con un objeto tan cotidiano como el bolígrafo. En 2017 lanzó un concurso de dibujo con esta técnica cuyos ganadores se dieron a conocer en la edición de verano de la revista digital Drawing con excelentes trabajos de Guno Park, Nicolás V. Sánchez y Joo Lee Kang.

Inktober Goya 2024
Inktober Goya 2024

En la Ciudad de México destacan en el dibujo a tinta con bolígrafo artistas como Monse Palacios, Carne Cruda, Enrique García Bruno, Dan Rey, Alejandro Cortes, Mario Sánchez Martínez, Gabriel García Morales, etc,. El auge de esta técnica se relaciona también con el reto viral conocido como #Inktober que año con año anima a dibujantes de todo el mundo y todos los niveles a realizar un dibujo diario durante un mes a partir de una temática sugerida, adjunto el prompt que lanzó Foro Cultural Goya para que te sumes al desafío. Lo mejor de las artes está por verse.

Este artículo fue originalmente publicado en foroculturalgoya.com y en el blog del autor “Viento de obsidiana”, agradecemos a Pedro Sacristán director de arte del fanzine Delfos por su colaboración.

https://vientodeobsidiana.blogspot.com/2024/10/el-boligrafo-un-material-de-dibujo.html

https://www.foroculturalgoya.com/post/el-bol%C3%ADgrafo-un-material-de-dibujo-contempor%C3%A1neo

Referencias

Instagram BIC Create: https://www.instagram.com/bic.create/

Artists Network: https://www.artistsnetwork.com/art-mediums/ballpoint-art-park-sanchez-kang/

Revista Drawing Summer 2017: https://www.artistsnetwork.com/store/featured-products/digital-magazine-featured-products/drawing-summer-2017-digital-edition/

Artistas mencionados por el autor:

Tiempo – Tinta Ball point pen – © Pedro Sacristán 2022.

Mirada – Dibujo a tinta de Pedro N. Sacristán © 2024.

Un Dragón para San Jorge – Dibujo a tinta de Pedro Sacristán © 2005.

https://www.instagram.com/pedro_sacristan

Esfinge – detalle – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2022.

Esfinge – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2022.

Prometeo – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024.

Leda y el Cisne – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024.

https://www.instagram.com/palaciosmonse

Tregua – Dibujo a tinta – Enrique García Bruno 2020.

https://www.instagram.com/enriquegarciabruno

Fiebre – Bolígrafo sobre opalina – Carne Cruda 2022.

Pinhead – Bolígrafo sobre opalina – Carne Cruda 2022.

https://www.instagram.com/_carne_cruda

Octopus – Bolígrafo sobre papel – Lili Bogard 2022.

https://www.instagram.com/lilibogardest

Memo – Bolígrafo sobre papel – Gabriel García Morales 2023.

Francisco – Bolígrafo sobre papel – Gabriel García Morales 2019.

https://www.instagram.com/gabrielgm83

Inktober Goya 2023 – Tinta sobre papel – Mario Sánchez Martínez 2023.

https://www.instagram.com/av.mariosanchezm

Mandrágora – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2023.

Conexiones – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021.

Tank Girl – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021.

https://www.instagram.com/yerduf

La filosofía interminable de Ende: «La aventura de la recursividad»

Roberto Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar.

Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La aventura de la recursividad

En el Prólogo de La historia interminable, Bastián Baltasar Bux, un niño de diez u once años, huye de varios bravucones y se refugia en una librería. Allí encuentra un extraño libro que “lo había llamado de una forma misteriosa porque quería ser suyo, porque, en realidad, ¡le había pertenecido siempre!” (Ende, 2022, p. 15). Como no puede comprarlo lo roba. Sale del establecimiento y corre sin rumbo aparente. Sin entender cómo, llega a su escuela y se esconde en un desván. “Y de pronto sintió que el momento era casi solemne. Se sentó derecho, cogió el libro, lo abrió por la primera página y comenzó a leer La historia interminable” (Ende, 2022, p. 20).

Además de la historia, que es fascinante, el Prólogo aborda varios tópicos filosóficos: la difícil comunicabilidad entre el mundo de los niños y el mundo de los adultos, el carácter carcelario de la escuela, el poder de las pasiones, la motivación del crimen, el infinito y la recursividad, la relación entre realidad y fantasía, etc. En esta primera entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno a la recursividad.

La recursividad es un complejo fenómeno que, para fines expositivos, definiremos como la facultad de referirse, contenerse o construirse a sí mismo. Esta autorreferencia implica repetición indefinida y potencialmente infinita. Dos expresiones visuales de este concepto son el uróboro (la serpiente que se devora la cola) y la litografía Manos dibujando de Escher. Y ejercicios de este tipo ocurren cuando, de manera cotidiana, utilizamos el lenguaje para hablar del lenguaje (metalenguaje) o analizamos y juzgamos nuestros propios actos. La recursividad también estalla cuando, como sugiere el título de otra obra de Ende, colocamos un espejo frente a otro espejo.

Los administradores de Google denominan espejo infinito a la imagen que se desenvuelve cuando compartimos pantalla completa de la sala de conferencias.

En el Prólogo de La historia interminable se describe un libro que encanta a Bastián desde el momento en el que lo ve: “era como si el libro tuviera una especie de magnetismo que lo atrajera irresistiblemente” (Ende, 2022, p. 13). Dicho libro se titula La historia interminable y presenta en la portada a dos serpientes que se muerden mutuamente la cola, “el texto estaba impreso en dos colores. No parecía tener ilustraciones, pero sí unas letras iniciales de capítulo grandes y hermosas” (Ende, 2022, p. 13).

Esto no implica nada extraño en el plano de la lectura inmediata, pero un poco de distancia reflexiva nos permite reconocer:

  1. Que leemos un libro en el que se habla de otro libro.
  2. Que el libro que lee Bastián tiene la misma portada, el mismo título y el mismo formato que el libro que nosotros leemos.

Un grado más de recursividad muestra que estamos leyendo un libro que habla de un niño que está leyendo un libro que habla de otro niño que… y nos impele a preguntarnos si, acaso, no estamos también siendo leídos por otros. Las preguntas del personaje de Ende son también las nuestras: ¿qué ocurre dentro de un libro cuando está cerrado? Sólo son letras, pero “algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera […] Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo’” (Ende, 2022, p. 20).

Abordemos ahora un detalle que pareciera una cuestión meramente estética o formal: el libro está escrito en dos tintas. En púrpura se narra lo que ocurre en el mundo real de Bastián y en verde lo que sucede en el mundo imaginario de Fantasia. No se trata de una oposición radical entre realidad y ficción pues, en sentido estricto, los dos mundos están contenidos en el libro físico (o electrónico) que pertenece a nuestro mundo. Por muy heterogéneos que parezcan, ambos mundos tienen la misma densidad ontológica y conviven en “el no-lugar del lenguaje” (Foucault, 1968, p. 2).

Desde el inicio, Ende (2022) hace guiños al lector, pues su personaje entrevé esa aparente dualidad: “al hojearlo por encima, vio que el texto estaba impreso en dos colores” (p. 13). Y, por eso, tiene la facultad de entrar y salir del libro o, más bien, de desplazarse en todas sus dimensiones. Pero, al parecer, Bastián no tiene acceso a la parte púrpura, es decir, a los pasajes que describen lo que él vive mientras nosotros leemos. Es a ti, lector, a quien se invita a sumergirse en el libro.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Prólogo de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que se trata de un libro que da qué pensar, es quizá un libro peligroso, “¡el libro de todos los libros!” (Ende, 2022, p. 13), ¡un libro que no acaba nunca! La aventura de la recursividad.

Referencias.
Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.
Foucault, Michel (1968). Las palabras y las cosas. Siglo XXI.

  1. Uróboro, anónimo medieval, recuperado de
    https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2856329

2. Manos dibujando, M. C. Escher, recuperado de https://www.flickr.com/photos/alvy/167726587

3. Portada de Die Unendliche Geschichte Recuperado de https://www.pasajeslibros.com/libros/die-unendliche-geschichte/9783522202602/

4. Letra inicial de capítulo y texto a dos tintas de Die Unendliche Geschichte
Recuperado de https://geekifyinc.com/product/leder-gebundenes-die-unendliche-geschichte-buch-replica-leatherbound-prop-replica-inspiriert-von-die-unendliche-geschichte/

Crédito de imagen principal de la entrada: «Die unendliche Geschichte» ilustración realizada para esta columna por Tomás Hernández Valadez, mejor conocido como Yami, vive en la CDMX, es licenciado en Comunicación social con especialidad en Comunicación gráfica. Es ilustrador, fotógrafo y técnico en informática. También estudió actuación y artes plásticas. Se ha desempeñado como profesor y tallerista. Tiene su propia empresa de diseño, y registro fotográfico y fílmico (Y&M). Ha organizado foros universitarios en torno a la protección del medio ambiente, la promoción de energías sustentables y la defensa de los pueblos originarios. Trabaja en la casa productora Cinemarts como diseñador gráfico.