Biocalipsis

Eduardo Honey


Carol tomó el hacha de doble filo del suelo con algo de trabajo. No pude ver con claridad su rostro a través de la empañada transparencia de su casco-capucha. Sin embargo, denotaba resolución por su forma de moverse dentro de su biohazmat, el traje de protección ante peligros biológicos que debemos usar en el exterior. Como si no existieran, dejó atrás los gigantescos cuerpos de Miguel y Gabriel. En el cielo, la legión de ojos malditos nos observaba con placer.

Le indiqué a mi pelotón que recogieran la espada angelical y que avanzaran en fila tras ella. Quería examinar los restos de ambos arcángeles. Empecé por Gabriel. Sus alas estaban apenas cubiertas por deshilachadas plumas. El color blanco se tornó marrón hígado con manchas algo más claras. Al ver de cerca aprecié los minúsculos artrópodos de siete patas, que habían encajado sus quelíceros en la estructura plumaria. Sorbían lo poco del hálito de divinidad que quedaba al tiempo de excretar miles de huevecillos que se pegaban por doquier.

Presté atención al rostro: dentro del humor vítreo de los ojos firmamento nadaban vermiformas cubiertas de escamas y espinas. En la piel de la mejilla salían multitud de delgadas patas en cada forúnculo del grueso de mi pulgar. Los labios estaban secos y al entreabrir la boca noté las encías cubiertas de liquen verde excremento.

Tuve que retirarme unos metros al notar que el abdomen se hinchó súbitamente: no quería ser salpicado de más. La micótica inflorescencia surgió de golpe, arrojando putrefactas vísceras angelicales por doquier. Algunas golpearon mi traje amarillo y dejaron una estela sanguínea, espesa y pegajosa, conforme se deslizaron al suelo.

En cada punta de la inflorescencia fungal estaban plegadas las capuchas del hongo. La estructura empezó a pulsar al absorber la sangre del cuerpo y así hinchar los hongos. Cerré el audio externo para evitar escuchar su canto mientras extendían sus capuchas. Uriel, antes de morir en uno de nuestros laboratorios, alcanzó a decirnos que será maldito aquel que escuchara los necrocantos de la plaga.

Al notar que el cuerpo de Miguel seguía el mismo destino, opté por alejarme y alcanzar a mi grupo. Sabía bien lo que pasaría con la inflorescencia: en cuanto maduraran los hongos lanzarían el grito mandragórico y de sus capuchas-alas las esporas tentaculares serían vomitadas por millares. Cada una aletearía con sus minúsculas y diabólicas alas en búsqueda de su siguiente víctima-huésped.

Cuando se abrieron los sellos las huestes divinas de ángeles, encabezadas por los arcángeles, descendieron para el combate final. Traían consigo el pecado de la ira y del orgullo, así que no nos escucharon. Creían que seguíamos siendo esas entidades creadas con barro en el jardín primigenio, que éramos seres básicos, primitivos y que debido a nuestro libre albedrío habíamos perdido la fe como el camino a la salvación.

Por eso se negaron a recibir el equipo que preparamos desde que Guerra nos susurró sus sueños de armas y destrucción. Sí, resultamos más malditos y nefastos que ese jinete, por lo que, tras un esfuerzo descomunal, logramos rastrearlo y anticipar el siguiente punto para lanzar la insensata locura de pelear y destrozarnos. Descubrimos que, a pesar de ser un ángel caído, su anti divinidad no resistió cientos de megatones. Dejamos inhabitable la mitad de África.

Hambre estaba derrotada desde que llegó. Con cuarenta mil millones de personas en el planeta no bastaban los recursos ni nuestra tecnología. El 95% apenas comían lo suficiente a diario como para seguir vivos. Dejó de recorrer el mundo tras descubrir su inutilidad y fue cuando Azrael lo ensartó para quemarlo con la zarza ardiente.

Nuestro problema principal era Peste: recorría una y otra vez el planeta como si fuera un bólido color excremento amarillo. Extendía por detrás una estela de decenas de kilómetros. De esta caían plagas víricas, bacteriológicas, fúngicas e insectiles. Algunas eran nuevas como aquella que precipitaba el hierro de los tejidos en pequeñas agujas que se enterraban en su sistema sanguíneo. O la que recién detectamos: crecían cristales de obsidiana al interior de los órganos y te rebanaban desde dentro.

Alcance a Carol y el pelotón frente a la entrada a los búnkeres de la zona hospitalaria norte. Con gestos parecen discutir algo, así que me acerco y me indican que están en la frecuencia tres.

—¿Qué sucede? —pregunto.

—Este es el lugar, esto completamente segura, jefa —me explica Carol—. Los mesíasmetros nunca había marcado un nivel tan alto.

Rodolfo se acercó y me lo entregó. Uriel nos enseñó cómo construir estos dispositivos en cuanto se rindió. Con ellos podíamos triangular la posición donde nacería o nació el segundo mesías. Esto hundió la fe de buena parte de los creyentes: ¿cómo era posible que a Dios se le perdiera un hijo en mitad del Apocalipsis y se tuviera que recurrir a un GPS divino para encontrarlo?

—El problema —tomó Rodolfo la palabra—, jefa, es que la puerta está destruida y el interior debe estar totalmente infectado. Nadie pudo sobrevivir.

Maldigo en silencio, medito y ordeno que entremos, que localicemos lo que sea del mesías recién nacido.

Horas después estamos en el área de ginecobstetricia. En una cama reposan los restos del cuerpo de una mujer que fue roída por ratas. Gusanos y artrópodos daemonia siguen devorando la carne. El expediente que Rodolfo encontró reza: “María Guadalupe Zumárraga Díeguez […] 16 años, solicita aborto en el quinto mes […] complicaciones que la ponen en riesgo mortal […] realizado con éxito el […]”. La fecha fue cinco meses atrás lo que implica que daría a luz en el periodo cuando se rompieron los sellos, sonaron las trompetas y se derramaron los cálices.

—Con razón —susurra alguien de la tropa por la radio—el Apocalipsis ha sido un desastre peor, por eso los ángeles y arcángeles estaban tan perdidos. Si había un plan, este se vino abajo.

Estoy por ordenar que nos retiremos cuando Carol nos pide que la esperemos. Minutos más tarde llega con un maletín cubierto de los símbolos de bio y chemohazard.

—Perdón —expresa ella—, tardé en encontrar patología y más en localizar esto.

Abre el maletín que está lleno de frascos con tamaños diversos que contiene sumergidas en algún líquido el corazón, brazos, pies, manos, ojos y corazón de un feto. También hay placas selladas con muestras de tejidos. Carol rompe el silencio y expresa con enorme reverencia:

—Con solo una célula sana que no haya sido alcanzada Peste, podemos clonarla en tres días, jefa.

—¿Clonarla?

—Iba a ser niña, jefa. Y si la clonamos será un nacimiento virgen, ¿entiende?

Al salir, la legión de ojos demoníacos en el firmamento nos mira con odio. Lejos, en el horizonte, se acercan el infecto cometa que es Muerte y el verdiamarillento de Peste.

Le entrego el hacha angelical a Rodolfo y le pido que prepare un perímetro defensivo mientras informa nuestra situación. Podemos resistir con tácticas nucleares y otras sorpresas que cargamos. Mientras sopeso la espada de Miguel le ordeno a Carol y a los dos médicos que corran sin detenerse hacia nuestro búnker. En nuestros laboratorios aguarda nuestra famélica, humana, esperanza. Quizás solo así podamos resolver lo que no logró un Dios difunto, ni sus exterminadas huestes divinas.

Créditos del Fanzine Delfos 7


Consejo editorial Fanzine Electrónico Delfos 7

Miguel Ángel Almanza Hernández
Director general y editor

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Producción ejecutiva

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Escritores

Ana Jácome. Ferviente lectora de lo inusual. Amante de monstruos y extrañezas. Sus cuentos y poemas han sido publicados en proyectos digitales como Penumbria, Especulativas y Letras Insomnes; en el número 7 de la revista Cuentística y en el primer número físico de Letras Insomnes, así como en las antologías Navidades Paralelas y Triskadekafobia de la editorial Lengua de Diablo. En 2024 publicó de forma independiente “Historias que me contaron”, colección de relatos dentro del género del terror.
Dante Márquez Martínez (Ciudad de México, 2002) estudió biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y es escritor de cuentos en sus tiempos libres. Ganó el 2do lugar en el concurso de cuento de horror “Nyctelios” 8va edición. Ha colaborado con cuentos para la revista Penumbria (Penumbria Bizarra #59 y Penumbria Marina #60) y con la Navaja Extraviada Fanzine Vol. II). 
Eduardo Honey. (México, 1969) Ing. en sistemas. Autor de Códex Obsidiana, Espejos Humeantes Cósmicos, Cronofauna, Séptima Puerta y Firmamentos Ocaso. Participante desde los 90s en talleres literarios bajo la guía de diversos escritores. Publica constantemente en plaquettes, revistas físicas, virtuales e internet. Textos suyos han ganado premios o fueron finalistas. Participa en diversas antologías e imparte talleres de escritura. Pertenece a la generación 2020-2022 de Soconusco Emergente. Cursa la Licenciatura en Creación y Estudios Literarios del Centro Morelense de las Artes. Prepara dos libros de cuentos y su primera novela.
Fernando Morales.  Estudió la maestría en Literatura Aplicada por parte de la Universidad Iberoamericana de Puebla. Su línea de creación se centra en lo fantástico y la ciencia ficción. Ha realizado diversos talleres de escritura en la ciudad de Oaxaca, México. Coautor del libro Contar e interpretar. Manual de narrativa literaria (ed. Universidad Iberoamericana Puebla). 
Rebeca Perez Gutiérrez. Escritora del libro “HABITANTES DE LA OSCURIDAD” y relatos publicados en distintas antologías de “Gold Editorial” 
Martha Camacho.  Premio Nacional de Cuento ‘Efraín Huerta’ 1990. Algunas menciones honoríficas que  no me acuerdo. Cuentos publicados en Asimov Ciencia Ficción en Español y en varias antologías del género, así como en las revistas Espejo Humeante, Colectivero, Anapoyesis y miembro activo del Gran Colisionador de Textos Especulativos desde 2021 y de la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México desde 2019. Miembro del Club Star Trek México Base Aztlán, USS Carroll, USS Erasmus, Capitán. 
Mauricio del Castillo (Ciudad de México, 1979) ha publicado cuentos en diversas páginas y revistas, algunos de ellos recopilados en dos colecciones: La variable multimillonaria y otros relatos (2012) y La nave de la discordia y otras piezas de anticipación (2014). Entre sus novelas se encuentran Metástasis mental (2017), El huevo de !knat (2020), Los advenedizos (2022) y Los dominios del caos (2025). Ganó el primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción del Festival Semillas 2020 con el relato "La gente de la capital".
Victor David Manzo Ozeda. (Scardavino). Nací en Mexicali y actualmente resido en Durango con mi esposa, mi hija y varias mascotas. Soy autor de las novelas El diario de una mujer dormida, Oneiros y la obra de teatro El último Berserker, disponibles en Amazon. He sido publicado en más de 80 revistas y antologías internacionales, y he recibido varios galardones en narrativa, micro ficción y poesía. Colaboró con textos de literatura y crítica social en mis blogs. Actualmente desarrolló una nueva novela y una serie de cuentos donde exploró temas diversos. Web: https://scardavino.wordpress.com
Yoqsan Berumen (Durango, 1991) es ingeniero en mecatrónica y profesor de
matemáticas y programación. Escribe ciencia ficción. Su obra explora futuros
cercanos y distopías tecnológicas donde la inteligencia artificial, la memoria y el poder redefinen lo humano. Con una prosa precisa y especulativa, sus relatos dialogan con la tradición clásica del género y con las inquietudes científicas del presente y futuro. Mediante sus historias busca despertar pensamiento crítico y curiosidad científica en jóvenes y adultos. Actualmente ha publicado uno de sus cuentos en el #7 de Revista Rocambolesca.


Ilustradores

Leonel Diaz. Autor y lector de historietas, docente e Ilustrador a Sueldo. Cómo autor a publicado "La Senda de los Avatares", "Aventuras Sobrenaturales de Catrina y Kyra" y "Hell Yeah", siendo la primera la más conocida y con mayor número de páginas. Es y ha Sido docente de Dibujo, Ilustración y Fotografía, y dirigido tesis sobre auto publicación, webcomic y cartel, entre otras. Cómo ilustrador ha publicado obra de manera independiente, presentándose como vendedor de la misma en Printfest, Pixelatl, La Mole, La FIL Guadalajara, etc. Ha publicado ilustraciones en diversos números de la revista Crisálida y en el Fanzine Delfos número 2 y 3. Ha escrito reseñas de historietas Mexicanas para la página web de Tandem Cómics. Actualmente inicia también sus incursiones en Art Toy con sus personajes "Lucho" y “Ginoid”. https://www.instagram.com/ilustrador_a_sueldo/ 
Leví Hernández Osorio. Egresado de la carrera de Diseño y Comunicación Gráfica de Universitario Bauhaus y especializado en diseño de identidad gráfica y poster por la UNAM.
Sus obras se han exhibido en Colombia (Intercontinental Bienal 2023) (BUAP), Perú ("Peru Biennale Design" 2021) y en México en CDMX ("Imagina un mundo sin ejércitos: Por la desmilitarización global" 2023) y Oaxaca ("Carteles por el Agua" 2022 y "Un jale por la migración" 2024).
Actualmente es integrante del Colectivo Subterráneos como diseñador, taller oaxaqueño que se especializa en crear grabados con temas políticos y sociales".
Julio Cesar Ortiz (Juls C. Noi). Artista abstracto e ilustrador independiente con un enfoque hacia el lettering, collage digital y análogo, ilustración análogo y digital y muralista proveniente Ecatepec, Estado de México, residente actual en Hidalgo.  Constante colaborador con colectivos y artistas de la región creando y fomentando el arte entre la comunidad con eventos y actividades para el alcance de todos; con más de 10 años de trayectoria ha sido cofundador de colectivos de arte y diseño como lo es Cvlto, Sin limite de tiempo y Ugly Kids Social Club. Su inspiración viene por la historia de la tipografía, sobre todo la tipografía gótica (fragmentada), el grafiti, el dadaísmo, la pintura abstracta como la de kandisky, Elisa García Barragán y Mark Rothko, el diseño gráfico y la escuela de la banhaus, de igual formas tema y estilo de vida delas contraculturas como lo es el punk, los chicano, los gitanos. Cada obra habla acerca de las emociones, la rebeldía, el sentir y nada sin tapujos ni tabúes, solo fluir a través de cualquier herramienta y formato para llegar a expresar su sentir.
 Velmar Ulises Hernández González (1982). Artista autodidacta Artista autodidacta, diseñador industrial y profesor nacido en la Ciudad de México. Mezcla el surrealismo, el arte fantástico, el arte pop y el realismo. Combina escenarios nubosos u acuosos, con ideas oníricas que son fruto de la experimentación del dibujo. Ha participado en varias exposiciones a nivel nacional e internacional, de las que destacan: “Transformaciones en la vida cotidiana por el covid-19” Universidad Ibagué, Tolima, Colombia (2021); “Rangsaaz Art Foundation”, en Delhi, India (2023); exposición de cómic de divulgación científica, Museo Yancuic, Ciudad de Mexico (2025). Obtuvo dos certificados de mérito artístico, en el “Luxembourg Art Prize” 2024 y 2025. 


Músicos

Arturo Moreno, Le Rat, es un músico originario de la Ciudad de México.
En 2008 produjo un ep de cinco canciones con su primera banda, Model71301 (new wave/postpunk) titulado Rise &Erase. En 2023, después de haber tomado clases de composición, armonía e improvisación participó como compositor en la banda Elmarnegro (city pop / techno / trap / alternative). https://linktr.ee/elmarnegro. Durante 2025 compuso y produjo su primer álbum solista como Le Rat, Lux Atómica, donde retrata con su punk electrónico la crudeza de una realidad global marcada por el necro capitalismo, el neocolonialismo, la inteligencia artificial y el genocidio. También es bajista de la banda de glam rock revival Ziggety Zag and the Mechanical Spyders.
https://open.spotify.com/intl-es/artist/7M8ClYl16ZCmf6qhfwNgUP?si=3DD8FBDCRHSKgPRp6_YfjQ https://ffm.to/le_rat
Arnulfo Fuentes Domínguez (Arnulfuz). Es un artista multidisciplinario y multi-instrumentista originario de Toluca, México. Su trabajo desarrolla el cruce entre la música, el arte sonoro, la composición, la improvisación y el performance audiovisual, integrando instrumentos acústicos, procesos electrónicos y exploración sonora como vía para conectar el sonido con la imaginación. 

Ha formado parte de distintas bandas de experimentación y proyectos colaborativos con danza y poesía, donde compone, produce y crea junto a otros músicos en estudio y en vivo. Docente de Arte Sonoro y Arte Interactivo en la Facultad de Artes de la UAEMex, combina su práctica creativa con la enseñanza de distintos procesos del arte.
Evelyn Vega Gutiérrez. Compositora, organista, pianista e improvisadora de música popular y contemporánea de Ciudad de México. Escribe poesía, minificciones, cuentos y canciones. También musicaliza obras de teatro. Sus principales intereses son la literatura, la fotografía, el dibujo, la ilustración, las nuevas tecnologías, el jazz, la improvisación libre y la traducción.  En 2023, gracias a la beca de Ibermúsicas, grabó el disco “Telemático”, junto a NoTch (Colombia), Ana Simón (España) y María Fernanda Rodríguez (Colombia). Su poesía y sus minificciones han sido publicadas en algunas antologías y revistas de Chile, Argentina, México y Estados Unidos. Desde el 2025 es miembro del Colectivo Delfos, revista mexicana de literatura especulativa, donde compone la música para los cuentos que Miguel Almanza lee en vivo por Youtube.
Interferencia Ubik

Ensamble de vibraciones acústicas compuesto por tres formas de vida: María Miranda, Andru Mohebbi y Manuel Mörbius, tres corporalidades poseídas por parásitos acústicos que se escaparon de un laboratorio donde experimentaban con sintetizadores Cassio defectuosos.
Quino Islas. Músico activo de la escena de la CDMX, egresado de Jazz UV. Becario FONCA/Jóvenes Creadores 23-24. Explora el vínculo entre la literatura, la ciencia ficción y la música en sus diversas facetas: desde la composición musical en diversas ocasiones, desde la investigación siendo salvado por Sun Ra (ponente en el 3er Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción del CENIDIAP 2021), o desde la escritura misma como autor publicado en algunas pocas revistas. Actualmente es docente en la UNAM en la ENP. De 2020 a 2025 fue miembro y co-ordinador del taller permanente de escritura y colectivo Gran Colisionador de Textos Especulativos.

Reseña de “La autopsia de Dios”, de Víctor David Manzo Ozeda

Martha Camacho


Fanzine 6, Colectivo Delfos
Octubre 2025 (enero–febrero 2026) “La autopsia de Dios”, Víctor David Manzo Ozeda.

Este cuento —y su solo título— me obliga a la prudencia, dado mi agnosticismo. Víctor relata, paso a paso y de forma minuciosamente documentada, el procedimiento de autopsia de algo que fue hallado. O de alguien. Una entidad que no posee el santo y seña de la humanidad, y cuya naturaleza no logro comprender de inmediato: ¿por qué Dios?, ¿por qué algo divino?… hasta que reparo en los números.

Sin duda son una pista. Cero siete con cuarenta y siete horas. Ochenta y tres metros de altura.
Tres mil novecientos ochenta kilogramos. Hay un tres —o la ausencia de un tres— en todas partes.

¿Es una señal?

Ciento veintidós placas de cristal dentro del cráneo. ¿Pero es un cráneo? No se habla de un rostro, y me quedo con la inquietud de saber qué estaba inscrito, a nivel microscópico, en cada lámina cristalina: qué designios, qué leyes, qué hoja que no habría de moverse sin la voluntad de Dios.

El esfuerzo concienzudo de los expertos termina perdiéndose en el desconcierto ante la ausencia de un objetivo último. Porque, a fin de cuentas, una de las preguntas que plantea Víctor en su historia es brutalmente simple: por el solo hecho de que podemos hacerlo, ¿debemos hacerlo?

La narración nos obliga a confrontar toda nuestra creación —lo que hemos logrado y lo que no—: cruzar océanos de aire y de vacío, separar el átomo, crear virus mortales… todo desemboca en una incertidumbre final: ¿valió la pena?

Desde nuestros propios e insignificantes motivos —o nuestra sed de conocimiento— hasta los del Otro (ese que se supone nos creó), surge la duda esencial: ¿tenemos derecho a desmenuzarlo todo hasta un último fin? ¿O estamos destinados a toparnos con el peor de los abandonos: que nunca hubo un motivo real, que fuimos hechos de forma automática, que no existió voluntad divina y que siempre hemos estado solos?

Condenadamente solos.

¿Y por qué habríamos de importarle a algo artificial, por más que lo hayamos deificado?

Y basta de preguntas; espero no haber hecho spoiler; vayan al cuento y saquen sus propias conclusiones.

Víctor seguramente les dará su bendición.

«Canek» de Ermilo Abreu Gómez

Miguel Almanza


Jacinto Canek es el arquetipo de héroe universal, el hombre sensible y fuerte, con la temple y el coraje para admirar la belleza y enfurecerse con la injusticia. Sus explicaciones son poéticas, “la doctrina” de Canek, repleta de verdades, afianza el coraje del que surge la rebelión. Es un libro entrañable y sencillo, es una historia hecha un poco al modo de la historieta, por su brevedad y la nitidez de sus imágenes, trata del resurgimiento de un príncipe para defender y luchar por su pueblo, una leyenda.

Es una novela breve, pero no hay que dejarse engañar, es simple en apariencia. Creo que lo que hace una novela no es la extensión, sino la complejidad de su narración, de los eventos y personajes que tejen entrañas de significado y sumergen al lector en la experiencia literaria. Y «Canek» cumple con ello. Hay partes que son muy emotivas, tiene un claro matiz nacionalista con una visión mestiza y romantizada del indígena, pero que mantiene un simbolismo profundo. El autor logra un mundo y una historia que muestra la belleza y denuncia la injusticia con pocos elementos conjugados, rasgos y significados profundos, como el nombre mismo de “Ah Kann Ek” que es un vestigio de los nombres de los gobernantes antiguos.

Al tener un poco de conocimiento del nombre del personaje, la novela cobra forma, su profundidad es ineludible porque se proclama heredera de una cultura; acusa la guerra de castas, el racismo y el clasismo del hombre blanco. Ermilo Abreu Gómez hace homenaje a sus raíces, en ambas bifurcaciones, la europea en su romanticismo literario, y la maya por el tema, el personaje y su mundo.

La brevedad de esta novela se ve repleta de una cosmogonía de resistencia, esperanza y humanidad.

«Fragmentación de la realidad» portada y contraportada del Fanzine Delfos 7

Velmar Ulises Hernández


"Fragmentación de la realidad" por Velmar Ulises Hernández
«Fragmentación de la realidad» por Velmar Ulises Hernández
Título:Fragmentación de la realidad 
Autor: Velmar Ulises Hernández González
Medidas: 50 x 70 cm
Técnica: Acrílico sobre tela

Argumentación de la obra: a través de esta pintura quise capturar algo de lo que podemos ver en nuestros teléfonos inteligentes y lo que observamos en la vida cotidiana, con el uso diario de estos dispositivos. Muestro un vehículo fantástico, simulando que se ve a través del efecto virtual de la realidad aumentada (RA), como si fuera un holograma con color creado por el artefacto.

Sin embargo, durante el proceso creativo de esta obra surgieron varias preguntas que me llevaron a indagar temas como el almacenamiento de la información en pixeles, la descomposición virtual de una imagen —según la teoría de James Clerk Maxwell— y la distorsión de imágenes, al existir errores en la pantalla de un ordenador. Todo lo que menciono me lo fue cuestionan la obra conforme evolucionó; al finalizar y observarla me pregunté: ¿qué pasaría si la realidad que percibimos tiene diversas maneras de verse o asimilarse? ¿Qué es real y qué no es real?

Portada Fanzine Electrónico Delfos 7 "Fragmentación de la realidad" por Velmar Hernández
Portada Fanzine Electrónico Delfos 7 «Fragmentación de la realidad» por Velmar Hernández

Semblanza
Velmar Ulises Hernández González (1982)
Artista autodidacta, diseñador industrial y profesor nacido en la Ciudad de
México. Mezcla el surrealismo, el arte fantástico, el arte pop y el realismo.
Combina escenarios nubosos u acuosos, con ideas oníricas que son fruto
de la experimentación del dibujo. Ha participado en varias exposiciones a
nivel nacional e internacional, de las que destacan: “Transformaciones en
la vida cotidiana por el covid-19” Universidad Ibagué, Tolima, Colombia
(2021); “Rangsaaz Art Foundation”, en Delhi, India (2023); exposición de
cómic de divulgación científica, Museo Yancuic, Ciudad de Mexico (2025).
Obtuvo dos certificados de mérito artístico, en el “Luxembourg Art Prize”
2024 y 2025.

"Fragmentación de la realidad" por Velmar Ulises Hernández. Contraportada del Fanzine Electrónico Delfos 7
«Fragmentación de la realidad» por Velmar Ulises Hernández. Contraportada del Fanzine Electrónico Delfos 7

La filosofía interminable de Ende: La mentira como poder desfigurado

Roberto Carlos Garnica Castro



Ilustración de entrada: “ El secreto del lobo” por “Yami” Hernández.

Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La mentira como poder desfigurado

En el capítulo noveno de La historia interminable (Ciudad de los espectros), Atreyu se interna en “la capital del más famoso país de Fantasia” (Ende, 2022, p. 161). Deambula entre calles y callejas, castillos de fantasmas y casas embrujadas, gigantescas telas de araña y figuras malditas. Tiene hambre y le rodea un olor nauseabundo. A lo lejos oye “un aullido ronco y gutural que parecía tan desesperado, tan inconsolable, que a Atreyu se le partió el corazón” (Ende, 2022, p. 160). Se dirige, casi hipnotizado, hacia la fuente de dicho llamado y se encuentra con Gmork, el hombre-lobo, con quien sostiene una inquietante conversación.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo IX aborda varios tópicos filosóficos: el carácter omnipresente del hambre, la interrelación entre la realidad y la fantasía, la necesidad de los relatos fantásticos en la vida humana, la coexistencia de múltiples mundos, la paradójica persistencia de la nada, la diferencia entre historias inventadas y mentira, el peso ontológico de los seres de ficción, el poder sujetador de las ideologías.

Como se señaló en la entrega anterior: “la Nada es el motivo que atraviesa La Historia Interminable, es el antihéroe informe que amenaza con disolver los mundos, es la no-cosa que de algún modo todo lo rodea” (Garnica, 2025). En Ciudad de los espectros reaparece el tópico de la Nada y se engarza con el de la mentira. Esta relación incluso genética (la mentira procede de la Nada) tiene un fondo existencialista pues “el hombre es el ser por el cual la nada adviene al mundo” (Sartre,1966, p. 66) y, al parecer, es el único capaz de mentir y engañarse a sí mismo.

A manera de diálogo entre un ser fantástico (Atreyu) y una entidad híbrida (el hombre-lobo), Ende expone algunas reflexiones al respecto.

El joven piel verde empieza por plantear, de manera sorprendente: Yo soy Nadie (Ich bin niemand). Así se presentan enunciaciones en las que, al darle nombre propio a la negación, no es claro si existe o no un sujeto de la acción: “Nadie me ha oído, Nadie ha venido hasta aquí y Nadie ha hablado conmigo en mi última hora” (Ende, 2022, p. 162), sentencia Gmork. Más allá del juego de palabras que evoca el grito de Polifemo cuando Ulises le clava una estaca en su único ojo: “¡Nadie me hiere!, ¡Nadie me mata!”, esto lleva a Atreyu a cuestionar su existencia y, entonces, el hombre-lobo le explica que sólo es un ente de ficción, un sueño, una invención del reino de la poesía, parte de una Historia Interminable, “real” sólo en la fantasía (Cf. Ende, 2022, pp. 165-166), nada más que el personaje de un libro.

Pero regresemos al tema de la Nada, una cosa que debilita y atrae a quienes han perdido la esperanza (Cf. Ende, 2022, p. 163), que se “presenta” como la sensación de haberse quedado ciego y que “paso a paso, irresistible y silenciosa” va “penetrando por todas partes” (Ende, 2022, 171) e, implacable, va tragándose Fantasia.

La pregunta, además, es ¿qué ocurre con los seres fantásticos que se internan en la Nada?: se convierten en mentiras, en “enfermedad contagiosa que hace ciegos a los hombres, de forma que no pueden distinguir ya entre apariencia y realidad” (Ende, 2022, p. 165), en “cadáveres vivientes” que “envenenan el alma… con su olor a podrido” (Ende, 2022, p. 166).

En este sentido, hay que comprender dos cosas:

1) La fantasía, una historia imaginada, no es lo mismo que una mentira.

2) Para un ser fantástico, más grave que la propia desfiguración, es el efecto que puede producir en los seres humanos cuando se vuelve mentira.

Con intuición foucaultiana, Ende desvela que las mentiras pueden ser muy poderosas y tener efectos materiales, pues “los hombres… viven de ideas” (Ende, 2022, p. 167). Cuando son absorbidos por la Nada, los seres fantásticos devienen “imágenes del miedo cuando, en realidad, no hay nada que temer, deseos de cosas que enferman a los hombres, imágenes de la desesperación donde no hay razón para desesperar” (Ende, 2022, p. 166); con mentiras (seres fantásticos desfigurados) se puede manipular a los hombres y hacer que “compren lo que no necesitan, odien lo que no conocen, crean lo que los hace sumisos o duden de lo que podría salvarlos” (Ende, 2022, p. 167).

Es por esto por lo que algunas personas odian y temen la fantasía y se esfuerzan en propagar la más peligrosa y fea de todas las mentiras: que Fantasia no existe.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo IX de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Sin embargo, hemos desvelado en qué radica el poder destructivo de las mentiras y reconocido que la fantasía es importante y saludable para la vida humana.

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Garnica (2025). La esperanza como superación del nihilismo.En La filosofía interminable de Ende, columna del Blog de Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2025/01/26/la-filosofia-interminable-de-ende-la-esperanza-como-superacion-del-nihilismo/

Parménides (2008). Fragmentos, en Eggers Lan, Conrado (2008). Los filósofos presocráticos. Gredos.

Platón (1992). Sofista, en Platón (1992), Diálogos V. Gredos.

Reseña: “Soledad”de José Luis Ramírez Gutiérrez, RAM!

Martha Camacho



Octubre 2025 (Enero 2026)

Miguel Almanza me hace llegar el siguiente cuento y me tiro de cabeza desde el principio.

“Soledad está narrado en primera persona y describe un mundo donde muchas de las estructuras que conocemos ya no son necesarias, eso sí, el texto no propone esto como una liberación ni como una utopía.

No hay aquí un patriarcado responsable: la catástrofe proviene de otro lado, y lo más duro del escenario que plantea el cuento es que no ofrece salida.

Soledad y las suyas son elementalmente sororas, pero esa sororidad no es cálida ni amorosa.

Es utilitaria.

Cooperan porque no hay alternativa. La supervivencia sustituye al cuidado. No hay esperanza —o quizá nunca la hubo— de un cambio real. Todas están en guerra constante contra la muerte y no logran sobreponerse más allá de… pero es hacer spoiler.

En una primera pasada sentí este rollo como un “cuento de abejas”: una organización funcional, biológica, impersonal, donde cada individuo cumple un rol necesario para que el conjunto siga adelante. Pero la analogía apenas se cumple; aquí no hay armonía ni propósito compartido, sólo una forma de seguir existiendo que no concede tregua.

No es un secreto que no simpatizo con los escenarios distópicos, pero este texto está construido desde un punto de vista muy claro.

Si lo que RAM! busca es plantear un mundo sin final feliz y sostenerlo sin trampas, su cuento lo logra. La idea que me deja Soledad es incómoda: no importa cuánto se modifiquen las Condiciones Iniciales (perdón por el lenguaje de teoría del Caos porque caóloga), el resultado —el resultado infeliz— puede ser el mismo.

No propone un futuro deseable, sino uno que no deberíamos permitir: un mundo donde la humanidad queda reducida a función biológica y la cooperación existe sólo porque no hay otra opción.

Quiero creer que la especie es más capaz que el cuadro que pinta RAM!, pero el cuento insiste en algo inquietante: en condiciones de desesperación extrema, no vamos a movernos más allá de lo estrictamente necesario para sobrevivir, independientemente de quiénes queden vivos.

Tal vez sea precisamente romper esas condiciones —y ampliar las miras hacia otros lados— lo que intentamos hacer cuando escribimos ciencia ficción.

Y basta: vayan a leerlo en el Fanzine 6, a RAM! le dará gusto que lo lean y, después, vayan a contradecirlo. Miguel Almanza, por su parte, me preguntará de qué manga saqué tanto rollo.

Martha Camacho. Nacida en 1963, Michoacán. Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 1990. Publicada en Asimov Ciencia Ficción en español y en varias antologías del género, tanto en México como en España. Jurado del Premio de Novela Fantástica de Ciencia Ficción de la Universidad de Sonora 2025. 

Tierra de nadie


Cristian Fernando Guevara Hincapié


Todo empezó en un foro de la deepweb, con una vieja fotografía de un edificio llamado Surovyy-27, extremo noreste de la ciudad de Verfall: tierra de nadie. Olvidado por la historia, Surovyy-27 tenía un estilo que se inspiraba en el brutalismo soviético, ya saben: geometría radical, futurista, abrumadora casi laberíntica.

Decía un usuario anónimo que, dentro del edificio, había un muro jamás pintado: uno de los pocos muros vírgenes en todos los que había en la ciudad. Tildándolo además de lienzo sagrado.

Entonces un conocido en el negocio de las criptomonedas ofreció un pago a quien encontrara ese lienzo e hicieran un grafiti. Sencillo y directo. Podría casi parecer un timo, pero teniendo en cuenta la deplorable situación socioeconómica en la ciudad… ¿quién no se arriesgaría…?

Axolotl, RataZeta, Fiona, Machete y GatoSeco —seudónimos de artistas en la escena artística de Verfall— decidieron reunirse, colaborar para ganarse ese premio. Dividirlo.

Mientras tanto algunas voces empezaron a replicarse en el foro, decían que varios artistas estaban desapareciendo durante la búsqueda del lienzo.

¿Verdad o mentira? Dicen que los seres humanos asumimos riesgos esperando recompensas prometidas, no es necesario ir demasiado lejos, claramente tenemos los apostadores en los casinos.

Riesgo innecesario, imprudencia o vehemencia —como quieran decirle—, el grupo de artistas exploraron el noreste de la ciudad, cruzaron un enmallado, hasta encontrar varios edificios entre ellos Surovyy-27: agónico, carcomido por la falta de cuidado, intemperie y tiempo.

Cuando cruzaron el umbral de puertas oxidadas, empezaron a vivir el horror porque la puerta que les dio acceso al edificio, terminó atrapándolos, regresándoles al interior del edificio.

Descubrieron que las leyes físicas colapsaban al interior del monstruo arquitectónico como un castillo de naipes —y digo monstruoso: ni figurada ni alegórica ni metafórica ni simbólicamente— monstruoso de manera literal. Atrapándolos en un intrincado sistema interconectado.

Las paredes —recubiertas de incontables grafitis— se extendían en corredores que parecían infinitos y que, algunos, al atravesarlos, los regresaban al punto de origen.

Cada puerta estaba conectada a apartamentos en otros pisos, que variaban con cada apertura. Cada ventana reflejaba escenas que no coincidían con sus ubicaciones.

Notaron como, retirando la vista, así fuera momentáneamente, el edificio mutaba, cambiaba como si fuera un metamorfo gigante, dándole sentido a la paradoja del gato de Schrödinger: dependencia del observador. Y los grafitis, los malditos grafitis que recubrían las paredes, se deshacían y recomponían cada vez que no los miraban: reptaban, evolucionaban, intercambiaban sus lugares, tamaños, colores y apariencias.

—¿Qué? —dijo Fiona, cuando descubrió el cambio. Observaba un grafiti de una mujer siendo quemada en una hoguera y después de parpadear había un hombre siendo empalado, y cuando parpadeó de nuevo, había una mujer lapidada. Fiona sintió pavor y náuseas—. Tengo… miedo.

—Tenemos —dijo GatoSeco, sudando por montones—. Tenemos, Fiona.

—¡Marica, esto es una mierda…! —gritó RataZeta, pálido, cuando cruzó por tercera vez al mismo pasillo. Pateó la puerta con fiereza.

—¡¿Cómo salimos de aquí?! —interrogó Machete, oteando todas las direcciones con la presteza de una ardilla, llevándose ambas manos a las sienes de su cabeza: notablemente desesperado.

Pero para la desgracia del grupo, ya no había forma de salir. Solo caer en el desespero. Y, la desesperación los invadió, con una sensación que, sin siquiera haberlo visto, había alguien más ahí: observándolos en algún rincón de ese escenario abstracto, pesadilla infernal. Esperando. ¿Esperando para qué…?

Fiona, después de cruzar una puerta, dejó de ser vista por los demás, reapareció caminando en el techo, cabeza abajo. Estaba notablemente confundida:

—¡¿Có-Cómo bajo?!

—Regresa —indicó GatoSeco con sus ojos abiertos hasta más no poder.

—¡Miren! —irrumpió RataZeta con el chillido de un animal herido.

Había un grafiti: una calavera siniestra, fotorrealista, que parecía mirarlos, atrás, siluetas humanas, exhibiendo sufrimiento. Y, en la base del grafiti, una frase: “Benditos aquellos que sufren porque sus almas están llenas de delicias…”.

—¡¿Qué demonios?! —chilló GatoSeco cuando leyó.

—Tengo miedo… —expresó Fiona, mirando desde su posición invertida.

—¡Baja! —habló Axolotl.

Fiona, apresurándose, regresó por un pasillo, pero esa fue la última vez que la vieron. GatoSeco decidió buscarla, pero también desapareció.

Machete intentó buscarlos, pero Axolotl le advirtió:

—¡No! Permanezcamos juntos —invitó a ambos: Machete y RataZeta, quienes aceptaron sin dilación.

Ahí entendieron que era verdad lo de los artistas desaparecidos, seguramente atrapados en algunas de las habitaciones perpetuas.

Establecieron un complejo plan: marcaron el camino con aerosol rojo. Pero se dieron cuenta que las marcas también cambiaban de lugar o desaparecían al dejar de mirarlas. El espacio parecía estar vivo. Fue así que Machete en un momento estaba siguiéndoles y después ya no: desapareció.

Axolotl, analítico, lo entendió cuando ya era muy tarde, el edificio no era solo un lugar: era un organismo viviente, sintiente, siempre cambiante, como un parásito dimensional que atrapaba a las personas. Que, dándole un sentido simbólico, atrapaba las almas creativas, las que osaban imponer su versión de la realidad, externalizarlas en los lienzos de concreto. Súbita crítica social al sistema de oposición, porque ser diferente implica ser devorado por la sociedad… por la urbe… “porque lo diferente debía sancionarse…” ¿no? “Benditos aquellos que sufren porque sus almas están llenas de delicias…” porque los artistas sufren…

Axolotl sacudió la cabeza intentando volver en sí. Exhaló profundo. ¿Qué podían hacer? Estaban siendo devorados, no solo por las fauces y entrañas del edificio, sino por sus miedos más primitivos.

Axolotl y RataZeta empezaron a alucinar con cosas que habían vivido y sufrido; infancias destrozadas, adolescencias voraces, juventudes en frenetismo.

—¡Marica…! —expresó RataZeta cuando se detuvo a observar un grafiti.

Axolotl también observó el grafiti: todos sus amigos artistas desaparecidos estaban en un collage macabro. Cinco personas caminaban en una estructura no euclidiana, misma en la que estaban atrapados. Y su firma estaba ahí plasmada: Axolotl.

Y ambos sintieron consternación cuando vieron que en ese grafiti había una entidad abominable, que por piel tenía hileras de ojos de diferentes tamaños, con cadenas que finalizaban en garfios. Acechándolos.

Axolotl no alcanzó a reaccionar. RataZeta fue atrapado por unas cadenas, similares a las del ser abominable en el grafiti, provenientes del fondo del pasillo. No pudo hacer nada mientras su amigo chillaba. Solo pudo correr, para minutos más tarde darse cuenta que había regresado al mismo lugar donde RataZeta fue atrapado, sin rastro de él o del ser.

Cayó de rodillas, confundido.

Ese lugar atrapaba a las víctimas como un trauma psicológico. Persiguiéndolos toda la vida. Enredando cada una de sus acciones. Porque la vida es igual de compleja que ese edificio. Que una cadena enredada. ¿Acaso el edificio era una extensión de la vida misma? Axolotl entendió que nadie respondería esa pregunta cuando escuchó resonar las cadenas detrás suyo.

Cristian Guevara es un escritor y psicólogo colombiano, (1989, Cali). Considera la escritura un espacio para explorar los límites de lo real. Se especializa en poesía y cuento, con una inclinación hacia el suspenso, ciencia ficción y terror. A lo largo de su carrera, ha publicado en un centenar de revistas y antologías hispanoamericanas, algunas son: Pactum, Dogevena, Codex Sulpurista, Revista Albores Caipell, Paladín, Inquisidor, Revista Narrativa, Sonámbulo, El Creacionista, Clan Kütral, Sarape de Neón, La Navaja Extraviada, Nova Talassa, Crónicas Omicron, Aion.MX. Revista Cultural Casa Usher, Voces Indelebles, y otras, consolidando su presencia en el ámbito literario. 

Sálvate

Jessica Pavón


En este tumultuoso mundo

Resolví tomar mis alas,

Ser mí heroína, salvadora.

Alada voy por lo extraño de la vida

resurgiendo como fénix.

De cenizas de otros tiempos

De oscuridad y sombras.

Bajo sofocante sol de enero

Entre luces y lunas rotas.

Voy como abeja dejando aguijones, largando mis penas.

Transformada en otra.

¡No busques ahora a la niña rota!

Busca una loba hambrienta.

¡No busques a la mujer rota!

Busca empoderada reina:

Lejana, altiva y alada.

Jessica Pavón vive en Argentina nació el 30 de enero de 1979. Es docente de escuelas secundarias. Incursionando en la escritura colaboró recientemente con sus poemas en la Revista Literaria chilena Salió Mal, Revista Raíces (California), Visiones Peligrosas y Mujeres Aladas de México. Promueve la lectura en su comunidad en la Biblioteca Popular Enrique Gonino y participó en varias antologías: Lo que el cuento se llevó y Siembra de Versos de Editorial Luxor, Niebla de Editorial Deshoras y Código 2025 relatos policiales de Editorial La Retórica, Argentina en Letras e Invierno de Antologías del Fin del Mundo. Recientemente fue seleccionada para participar en una antología de microrrelatos Umbral de las tinieblas y Revista Amalgama de Letras de España.