«Canek» de Ermilo Abreu Gómez

Miguel Almanza


Jacinto Canek es el arquetipo de héroe universal, el hombre sensible y fuerte, con la temple y el coraje para admirar la belleza y enfurecerse con la injusticia. Sus explicaciones son poéticas, “la doctrina” de Canek, repleta de verdades, afianza el coraje del que surge la rebelión. Es un libro entrañable y sencillo, es una historia hecha un poco al modo de la historieta, por su brevedad y la nitidez de sus imágenes, trata del resurgimiento de un príncipe para defender y luchar por su pueblo, una leyenda.

Es una novela breve, pero no hay que dejarse engañar, es simple en apariencia. Creo que lo que hace una novela no es la extensión, sino la complejidad de su narración, de los eventos y personajes que tejen entrañas de significado y sumergen al lector en la experiencia literaria. Y «Canek» cumple con ello. Hay partes que son muy emotivas, tiene un claro matiz nacionalista con una visión mestiza y romantizada del indígena, pero que mantiene un simbolismo profundo. El autor logra un mundo y una historia que muestra la belleza y denuncia la injusticia con pocos elementos conjugados, rasgos y significados profundos, como el nombre mismo de “Ah Kann Ek” que es un vestigio de los nombres de los gobernantes antiguos.

Al tener un poco de conocimiento del nombre del personaje, la novela cobra forma, su profundidad es ineludible porque se proclama heredera de una cultura; acusa la guerra de castas, el racismo y el clasismo del hombre blanco. Ermilo Abreu Gómez hace homenaje a sus raíces, en ambas bifurcaciones, la europea en su romanticismo literario, y la maya por el tema, el personaje y su mundo.

La brevedad de esta novela se ve repleta de una cosmogonía de resistencia, esperanza y humanidad.