Miguel Almanza me hace llegar el siguiente cuento y me tiro de cabeza desde el principio.
“Soledad” está narrado en primera persona y describe un mundo donde muchas de las estructuras que conocemos ya no son necesarias, eso sí, el texto no propone esto como una liberación ni como una utopía.
No hay aquí un patriarcado responsable: la catástrofe proviene de otro lado, y lo más duro del escenario que plantea el cuento es que no ofrece salida.
Soledad y las suyas son elementalmente sororas, pero esa sororidad no es cálida ni amorosa.
Es utilitaria.
Cooperan porque no hay alternativa. La supervivencia sustituye al cuidado. No hay esperanza —o quizá nunca la hubo— de un cambio real. Todas están en guerra constante contra la muerte y no logran sobreponerse más allá de… pero es hacer spoiler.
En una primera pasada sentí este rollo como un “cuento de abejas”: una organización funcional, biológica, impersonal, donde cada individuo cumple un rol necesario para que el conjunto siga adelante. Pero la analogía apenas se cumple; aquí no hay armonía ni propósito compartido, sólo una forma de seguir existiendo que no concede tregua.
No es un secreto que no simpatizo con los escenarios distópicos, pero este texto está construido desde un punto de vista muy claro.
Si lo que RAM! busca es plantear un mundo sin final feliz y sostenerlo sin trampas, su cuento lo logra. La idea que me deja Soledad es incómoda: no importa cuánto se modifiquen las Condiciones Iniciales (perdón por el lenguaje de teoría del Caos porque caóloga), el resultado —el resultado infeliz— puede ser el mismo.
No propone un futuro deseable, sino uno que no deberíamos permitir: un mundo donde la humanidad queda reducida a función biológica y la cooperación existe sólo porque no hay otra opción.
Quiero creer que la especie es más capaz que el cuadro que pinta RAM!, pero el cuento insiste en algo inquietante: en condiciones de desesperación extrema, no vamos a movernos más allá de lo estrictamente necesario para sobrevivir, independientemente de quiénes queden vivos.
Tal vez sea precisamente romper esas condiciones —y ampliar las miras hacia otros lados— lo que intentamos hacer cuando escribimos ciencia ficción.
Y basta: vayan a leerlo en el Fanzine 6, a RAM! le dará gusto que lo lean y, después, vayan a contradecirlo. Miguel Almanza, por su parte, me preguntará de qué manga saqué tanto rollo.
Martha Camacho. Nacida en 1963, Michoacán. Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 1990. Publicada en Asimov Ciencia Ficción en español y en varias antologías del género, tanto en México como en España. Jurado del Premio de Novela Fantástica de Ciencia Ficción de la Universidad de Sonora 2025.
Releo “Un pasaje sin límites” de Ronnie Camacho; una historia sobre no pagar el pasaje.
Y no logro clasificarlo.
Busco plausibilidad; toda la historia suena muy razonable, las dimensiones están más cercanas y más ‘pegadas’ entre sí de lo que nuestra limitada mente (encerrada en sólo cuatro y con una de ellas que no comprendemos muy bien) concibe y el viajero de Ronnie, quien no tiene empacho en viajar como lo hace, usando los medios que sean necesarios.
Sin importar si son éticos o no.
Genial la forma de viajar; ¿podría ser entonces la música una forma? ¿una canción específica podría llevarte a un nuevo lugar? Doble wow ¿Hay música en cada cuanto?
Quiero imaginarme un láser devorador de materia como alguna especie de agujero negro diminuto, sumamente “laserificado”, es decir, con su fuerza de gravedad ordenada y concentrada en un solo punto, deshaciéndose de lo que haga falta.
Soy una cienciaficcionera insoportable y de inmediato me pongo a calcular detalles técnicos, a imaginar los pesos entre realidades, la interactuación entre partículas, las frecuencias, todo lo que Ronnie escribe de forma directa, práctica, con apenas un toque de poesía entre sus paisajes.
Y lo que comienza como el entretenido relato entre dos que se conocen en un bar, termina en una escena… que claro que no les diré.
Vayan y descarguen el Fanzine #3 del Colectivo Delfos. Miguel Almanza quedará extrañado por el súbito interés y Ronnie con seguridad se reirá malvadamente, al haber añadido varios más, a su pasaje. Se los juro.
Martha Camacho. Nacida en 1963, Michoacán. Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 1990. Publicada en Asimov Ciencia Ficción en español y en varias antologías del género, tanto en México como en España. Jurado del Premio de Novela Fantástica de Ciencia Ficción de la Universidad de Sonora 2025.
Trascurrían los años ochenta y los aficionados a la ciencia ficción consumíamos principalmente los libros de Ficción Norteamericana, traducciones que llegaban principalmente desde España. La ciencia ficción mexicana era desconocida para el público general. Algunas revistas como Contactos Extraterrestres publicaban cuentos de CFM, pero es hasta que la Revista Ciencia y Desarrollo del CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) empieza a publicar ficciones que se tiene una verdadera difusión. Posteriormente llegaría el premio Puebla de ciencia ficción auspiciado por el mismo CONACYT y el reconocimiento a los autores que en aquel entonces cultivaban el género. El auge de aquel entonces permitió que se organizaran convenciones nacionales y toda una pléyade de revistas y fanzines vieran la luz. ¿Qué ocurrió después? Es difícil de saber, apenas iniciaba mi camino en las letras y tengo solo una versión de los hechos que puede ser errada. A finales de los años noventa y principios de los 2000 el impulso de la CFM virtualmente se detuvo. Han pasado dos décadas y la situación ha vuelto a cambiar.
En este contexto llego a mis manos “Lo mejor de la ciencia ficción mexicana 2023” (150 paginas, Kindle Edition, publicado 30 de Julio 2024). Compilado por Jose Luis Ramírez con textos seleccionados por Efraím Blanco, Laura Elena Cáceres, Miguel Ángel Fernández, Marina Gavito y Federico Schaffler.
Antes que nada, felicito y agradezco a quienes tuvieron la iniciativa de llevar a cabo este proyecto. Las circunstancias que han facilitado la elaboración de esta antología es el surgimiento de diversas publicaciones especializadas en lo fantástico y en la ciencia ficción, las cuales sorprenden con su profesionalismo.
Antes de mostrarnos los relatos seleccionados, la antología nos presenta un prefacio que explica el proceso para llegar a los mejores cuentos de ciencia ficción de entre todos los propuestos por las revistas especializadas. Siguen los comentarios del jurado quienes ahondan en los criterios para obtener esta selección. Dado que los lineamientos para llevar a cabo la selección quedan muy claros al leer la antología, me atrevo a revisar los cuentos bajo los míos.
El primer lineamiento lo nombro Ambición, esto es que tan vasto o complejo es el tema que expone el relato o el mundo que crea el escritor. En este rubro sobresale «La anomalía de Shiva» de Ajedsus Balcázar Padilla. Una historia sobre la apertura de portales dimensionales, la exploración por parte de la humanidad y de los seres que rigen tales portales.
La siguiente categoría es lo Extraño: que prepondera la audacia de las ideas, las cuales pueden ir de lo grotesco a lo sublime.
Así tenemos a «La madre sumergida» de Yuri Bautista. La historia de una madre que se obsesiona por recuperar a su bebé y el ser que usurpa su lugar. «Biofilia» de Julio María Fernández Meza. Sobre un investigador, especialista en hongos, y el descubrimiento que habrá de cambiar al mundo. «Implante obligatorio» de Axel lima Muñiz. una historia sobre la violencia y el control sobre la sociedad.
La última categoría es la Emoción; esto es la empatía que la historia logra sobre el lector. Una característica que para dominarla requiere del autor una gran malicia literaria. «Los herederos» de Adriana Letechipia (a quien conozco y felicito por este logro) es ejemplo de ello. Nos narra en voz de sus personajes la historia de una familia que sobrevivió el apocalipsis y como la vida prosigue.
«Espuma cuántica» de José Luis Ramírez. Es la reflexión de un científico sobre la física cuántica y la supervivencia de la conciencia después de la muerte.
«Calabozo de 256 pantallas» de Jorge Guerrero de la Torre nos muestra las correrías de un personaje a través de lo que asumimos como una realidad virtual.
Al final he dejado tres relatos, los cuales cumplen en las tres categorías propuestas y considero los mejores de la antología.
«El rostro de Dios» de Damián Neri (a quien también conozco y me sorprende su gran progreso como escritor) Nos presenta, a modo de documental, la reacción de los personajes ante la aparición en el cielo de un cadáver antropomorfo de proporciones planetarias que se dirige a la tierra.
«El valor de la Cresta Pufuthea» de Mical Karina García Reyes. Nos muestra un asombroso mundo con una peculiar biología, mientras conocemos la difícil vida de su protagonista, su conflicto interno y la necesaria aceptación de sus circunstancias y de su cuerpo.
El relato que a mi gusto es el mejor de toda la antología es «El lenguaje olvidado» de Gabriela Damián Miravete. Un viaje al centro de la tierra con remembranzas sobre Julio Verne donde la ficción dentro de otra ficción se va mezclando ante la mirada de la protagonista y narradora.
Esta es mi opinión después de leer a los diez jóvenes escritores. Espero que este esfuerzo se convierta en una entrañable tradición.
Luis Flores Aguilar. Nací en la ciudad de México en Julio de 1969, aficionado a la lectura, los comics y las caricaturas desde pequeño. Escribí mi primer cuento en 1987 para un concurso de la escuela que no gane. Participe en distintos talleres literarios desde 1994 hasta el 2003. Fui editor de la revista Voces de la primera Imprenta del número 6 al número 8. Coordiné el taller de Ciencia Ficción de la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México. Gané el segundo lugar en el premio de cuento de Ciencia Ficción de la revista Conozca Mas. Después de una larga temporada sin escribir ni publicar estoy retornando al trabajo literario.
Durante el último siglo y a consecuencia de los avances tecnológicos se observa un fenómeno en las artes que bien vale la pena analizar pues basta por sí mismo para comprender la cultura material del arte moderno y el arte contemporáneo: la obsesión por utilizar materiales innovadores.
Siqueiros experimentó mucho con este aspecto y en el cuerpo de su obra es posible hallar no pocas piezas ejecutadas con piroxilina, pintura automotriz e incluso paneles de asbesto, también Rafael Cauduro utilizó toda clase de soportes experimentales y llegó a convertirlo en el sello característico de su producción; en el presente es bastante común hallar todo tipo de materiales y soportes que van desde macocel, placas de acrílico, vidrio, acero, vinil, etc, hasta la utilización de materia orgánica, materiales encontrados, secreciones e incluso animales.
No solo se ha buscado innovar desde la elección de los materiales sino también en la ejecución de las obras y es posible observar toda clase de despropósitos, tales como quien pinta con lágrimas, con los genitales, con el cabello, las pestañas, etc, hasta llegar a olvidarse por completo del contenido de la obra, enfocándose más en la provocación y el aspecto performático en torno a esta. Lejos de cuestionar la ética o la trascendencia de dichas prácticas resulta bastante útil conocer sus procesos y reflexionar acerca de su finalidad ¿Realmente esto implica alguna clase de innovación y conduce a una verdadera evolución para la creación artística? ¿Es congruente la obra con el discurso que la sostiene?
En este mismo contexto es importante destacar un material de uso común y que ha sido utilizado cuando menos en los últimos 80 años: el bolígrafo, también conocido como ball point pen, el cuál parece pasar inadvertido para el mundo del arte y cuya naturaleza lo constituye como un medio de uso contemporáneo aún en esta época de gadgets, medios digitales, plataformas de streaming y redes sociales; la utilización del bolígrafo sigue siendo una práctica común en todos los ámbitos, desde escuelas, oficinas, negocios, etc, la invención de este objeto por Ladislao José Biro a finales de los años 30 significó una auténtica revolución en diversos aspectos. Su creador obtuvo la inspiración al mirar a un grupo de niños jugando en el parque y observó que cuando la pelota pasaba sobre los charcos dejaba un rastro uniforme detrás de sí, muy similar a los rodillos de tinta de las imprentas, e ideó trasladar este mecanismo en miniatura para crear el bolígrafo.
Pinhead – Dibujo a tinta sobre opalina – Carne Cruda ATH 2022Fiebre – Dibujo a tinta sobre opalina – Carne Cruda ATH 2022
En un inicio Biro había concebido la pluma esferográfica como un producto dirigido a los zurdos que consistía en una esfera dentro de un tubo capilar que regulaba el flujo de tinta a medida que se utilizaba, permitiendo un trazo uniforme y sin manchar el papel, en 1938 había logrado producir un prototipo y patentó su diseño. Fuertemente criticado y señalado de loco, Biro en compañía de sus socios afinó su invento hasta los últimos detalles y creó una tinta de secado rápido que impedía que el mecanismo se atascara e hizo posible su uso en aviones. El bolígrafo salió al mercado en Argentina en 1943, se dio a conocer como birome y era tan económico que ni siquiera fue tomado en serio, al principio se vendió a los niños como un juguete, después se utilizó como herramienta de papelería en las aulas de los colegios y posteriormente su uso se extendió a todas las clases sociales dejando atrás las costosas plumas estilográficas que pasaron a ser artículos de lujo.
Biro vendió una licencia en 1943 para fabricar bolígrafos a Eversharp Faber en Estados Unidos y otra en 1950 a Marcel Bich en Francia quien pasaría a fundar BIC, este último implementó mejoras sobre el diseño de Biro en su BIC cristal que cuenta con una tinta indeleble de mayor viscosidad y secado rápido, además agregó una pequeña perforación en el costado que iguala la presión atmosférica dentro del bolígrafo con la presión exterior impidiendo que explote y también cuenta con otra perforación en la tapa (en cumplimiento de normas de seguridad internacionales) para que en caso de ingestión permita el libre paso de aire por la garganta. El surgimiento del bolígrafo coincidió con la Segunda Guerra Mundial que impactó decisivamente en el desarrollo de las artes y marcó el inicio de tendencias que desembocarían en manifestaciones como el expresionismo abstracto.
Conexiones – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021Tank Girl – Bolígrafos y acrílicos – Dan Rey 2021Octopus – Dibujo a tinta – Lili Bogard 2022
Con el paso del tiempo el bolígrafo ha ido más allá de ser sólo una herramienta para la escritura y se ha convertido en uno de los materiales preferidos de los dibujantes, tanto principiantes como artistas profesionales han desarrollado una auténtica pasión por el uso de este material empleándolo de diversas maneras, desde pequeños dibujos hechos en cuadernos escolares, caricaturas, bocetos e ilustraciones hasta dibujos realistas y obras complejas de gran formato ejecutadas con achurados e incluso desvanecidos, además de técnicas mixtas con lápices de colores, crayones, acrílicos, etc. Con una marcada diferencia al tacto y el correr de la línea sobre el papel, el bolígrafo rueda sobre la superficie en lugar de arañarla para obtener líneas de tinta, esto lo ha convertido en uno de los materiales favoritos para dibujo de las últimas décadas, además las tonalidades que pueden lograrse con la tinta le confieren un carácter distinto al grafito y la plumilla; en la simplicidad del bolígrafo convergen las posibilidades del lenguaje escrito y el arte de dibujar. Si bien el dibujo a pluma aún no ha sido reconocido como una técnica importante en el mundo del arte actual, es verdad que se ha ido abriendo camino poco a poco, pese a que se califica de «inusuales» a los artistas que utilizan este medio, hoy en día es posible hallar obras realizadas con ball point pen en el catálogo de Saatchi Art.
Prometeo – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024Tregua – Dibujo a tinta – Enrique García Bruno 2020Leda – Dibujo a tinta – Monse Palacios 2024
Ya en 1949 el artista italo – argentino Lucio Fontana había hecho uno de los primeros dibujos con el birome y en 1961 realizó “Nudo Femminile Seduto” (Desnudo femenino sentado) con una pluma BIC de tinta roja. En 1990 Jan Fabre cubrió con dibujos hechos con tinta azul el Castillo Tivoli en Mechelen, Bélgica. En 2018, poco antes de morir, Bruno Bich, hijo de Marcel Bich y exdirector de BIC, escribió lo siguiente acerca de los artistas que utilizan el bolígrafo: «la pluma BIC es apreciada por su calidad, lo sencillo que es conseguirla y la inmediatez con la que es posible ejecutar bocetos rápidos u obras de mayor importancia.» Se refirió a la BIC cristal como un objeto humilde y nómada.
En 2016 BIC junto con la Escuela Superior de Artes en París (l’École nationale supérieure d’arts de Paris-Cergy [ENSAPC]) unieron esfuerzos para lanzar la convocatoria de un Premio a la Creación de Arte Contemporáneo y en 2018 se realizó una exhibición de arte con plumas BIC en el Centro Cultural CENTQUATRE-PARIS destacando el uso del bolígrafo para la realización de las obras hechas por artistas de todas partes del mundo, la exposición asombró al público por su diversidad asumiendo la universalidad de este producto como una auténtica herramienta de la expresión humana. En abril de 2023 Alix Dufour, Gerente de Marca de BIC Art & Creativity abrió el sitio de instagram Bic.Create que concentra obras hechas con bolígrafo y que cuenta en el presente con 116 mil seguidores, declarando que BIC se muestra sorprendido por la calidad alcanzada por los dibujantes contemporáneos a través de este medio.
Francisco – Dibujo a tinta – Gabriel García Morales 2019Memo – Dibujo a tinta – Gabriel García Morales 2023Inktober Goya – Mario Sánchez Martínez 2023
El sitio Artists Network describe el dibujo con ball point pen como emocionante, divertido y sobretodo desafiante para los artistas dado su alto nivel de dificultad, ya que exige un buen nivel de dibujo para hacer algo extraordinario con un objeto tan cotidiano como el bolígrafo. En 2017 lanzó un concurso de dibujo con esta técnica cuyos ganadores se dieron a conocer en la edición de verano de la revista digital Drawing con excelentes trabajos de Guno Park, Nicolás V. Sánchez y Joo Lee Kang.
Inktober Goya 2024
En la Ciudad de México destacan en el dibujo a tinta con bolígrafo artistas como Monse Palacios, Carne Cruda, Enrique García Bruno, Dan Rey, Alejandro Cortes, Mario Sánchez Martínez, Gabriel García Morales, etc,. El auge de esta técnica se relaciona también con el reto viral conocido como #Inktober que año con año anima a dibujantes de todo el mundo y todos los niveles a realizar un dibujo diario durante un mes a partir de una temática sugerida, adjunto el prompt que lanzó Foro Cultural Goya para que te sumes al desafío. Lo mejor de las artes está por verse.
Este artículo fue originalmente publicado en foroculturalgoya.com y en el blog del autor “Viento de obsidiana”, agradecemos a Pedro Sacristán director de arte del fanzine Delfos por su colaboración.
Las imágenes que se muestran en esta entrada no son aptas para personas sensibles ni menores de 18 años.
El oficio del pintor consiste en transformar el lienzo plano en profundidad, la mancha en luz y el color en carnación, volumen y penumbra. Aquél que lleva esta labor un poco más lejos es quién, además de artífice, ejerce la alquimia al confeccionar sus propias pinturas con toda suerte de pigmentos, aglutinantes y moleta para pulverizar colores pacientemente.
Temple semigraso – Enrique García Bruno
Para quien ha hallado la dicha en la soledad de su oficio y ha domado la locura hasta capturarla en un cuadro, le es dado realizar pinturas que van más allá de lo que ofrecen aquellas obras inofensivas, amables a la vista y que se limitan únicamente a decorar espacios. La pintura, casi convertida en espejismo, en herida abierta y poema, así es como irrumpe el Tecuán en la mirada, con el ímpetu contrario a la atmósfera de calma decadente que caracteriza a las pinturas del género de las Vanitas.
Los Borrachos – Óleo sobre tela – Enrique García Bruno 2024.
Teyollocualóyan propiamente significa: el lugar donde devoran los corazones, esta obra pintada al temple y óleo conduce al espectador hacia un espacio atemporal, una especie de limbo donde la vida termina, las opciones se acaban y el último aliento solo basta para ser devorado.
Tregua – Dibujo a tinta – Enrique García Bruno 2020.
Tecuani es el jaguar, el que come gente, imagen de la muerte que se presenta al final del tiempo, poderoso y terrible como el Saturno de Goya suspendido en la negrura con el cuerpo roto de uno de sus hijos. La transfiguración entre el jaguar y la muerte ocurre bajo una iluminación tenebrista donde se distingue un cuerpo esquelético a través de las transparencias de la piel, la máscara del Tecuán desciende para dejar al descubierto la mirada penetrante del devorador de corazones que se yergue en la oscuridad mostrando garras y dientes en actitud amenazante, es imposible distinguir si se trata de un animal, una persona o una especie de nahual maligno posado sobre una pila de corazones partidos, una red de rojas pinceladas sugieren la sinapsis que conecta cerebro, corazón y estómago, solamente interrumpida por las zarpas del Tecuán cuya triple mirada persigue al observador.
Autorretrato (detalle) – Óleo sobre tela – Enrique García Bruno 2021.
«Teyollocualóyan (El Encuentro)» ilustra la portada del número más reciente de Fanzine Delfos, fue realizado en 2023 aproximadamente en mes y medio, sin bocetos ni trazo preliminar, revelándose a su autor a medida que lo iba pintando. Ésta imagen del momento final surge de los pinceles de Enrique García Bruno quien toma la máscara de la danza de los Tecuanes de Puebla como fuente de inspiración y durante largas sesiones nocturnas, en compañía de los diablos que habitan su taller, mezcló temple semigraso, brujerías y fondos de aceite negro cocido con litargirio en varias capas para obtener una profunda atmósfera de pintura abierta, sombras en transparencia e impasto con blanco de plomo en las zonas más iluminadas.
In necuepaliztli in nantlalli (Retorno a la madre tierra) – Óleo sobre tela – Enrique García Bruno 2018.
Elementos esenciales de su proceso son la disciplina, la vocación, la pasión y en definitiva la obsesión. La muerte está presente de manera constante en su obra junto al erotismo que, como pulsión de vida, ejerce un contrapeso ante el miedo y la desesperación. Teyollocualóyan oscila entre varios estilos que van desde el realismo imaginario, el arte visionario, dark art e incluso dark visionary; esta obra induce al espectador a un estado de vigilia como probablemente lo hizo aquel retrato terrible que Óscar Wilde pintó con la palabra.
Enrique García Bruno en el Foro Cultural Goya.
Enrique García Bruno es un artista versátil que ha incursionado en la aerografía, el tatuaje, la talla de ámbar y ónix, escultura e incluso taxidermia. Se presenta a sí mismo inmerso en un mundo de oscuridad, asumiendo el dolor de la muerte con la misma disposición que el placer, ejemplo de ello es su impactante autorretrato con el cráneo empalado en el tzompantli, en avanzado estado de descomposición y a medio comer por los gusanos, acompañado de una máscara cráneo de un sacrificado con cuchillos de obsidiana en nariz y boca; también se ha retratado en dibujos a tinta donde con cruel ironía se muestra con el rostro atravesado por dagas o cuervos sacándole los ojos que, de alguna manera recuerdan a los geniales autorretratos de Julio Ruelas quien solía representar su propia muerte como si se tratase de una broma del destino.
Cara de Niño (Holy Child) – Temple semigraso y óleo sobre tela – Enrique García Bruno 2021.
En la pintura de Enrique García Bruno se distingue una pasión por los temas mexicanos, los mitos prehispánicos, el día de muertos, el paisaje y el bodegón como un pequeño descanso cotidiano del dolor de la vida. El humor y la crítica a la sociedad también son algunos de los elementos que componen el cuerpo de sus obras, así como el desafío constante de hallar la belleza en lo grotesco y el placer en el dolor, ejemplos de esto son las pinturas «Cara de Niño (Holy Child)» e «Imagine» que fueron exhibidas junto con «Los Borrachos» en el evento de presentación del cuarto número de Fanzine Delfos en el Foro Cultural Goya el 30 de agosto, en una pequeña pero nutrida exposición en compañía de las pinturas de Gabriel García Morales y Mario Sánchez Martínez.
«Teyollocualóyan (El Encuentro)» formó parte de la exposición Felinos de México en la Sala de Exposiciones Alas de Libertad de la FES Cuautitlán durante el mes de agosto.
Sin saberlo, diariamente se libra una batalla en el mundo: los Estafadroides, malhechores que amenazan las finanzas personales de las personas en todo el mundo se enfrentan a los Gladiadores. Esta es la trama detrás de «Misión Cyborg», la exposición del Museo Interactivo de Economía que celebra 18 años.
El Museo Interactivo de Economía, que ocupa el lugar que fuera el Antiguo Convento de la Orden de los hermanos de Belén, es ahora el escenario de esta exposición temporal en la que la Ciencia Ficción es clave para explicar los riesgos de bajar la guardia y hacer transacciones digitales descuidadas o tener contraseñas fáciles de adivinar.
La «Resistencia», todos los visitantes, podrán visitar el NODO, la central de reclutamiento donde los aspirantes a Gladiadores tendrán que aprender técnicas que te permitirán enfrentarte exitosamente a los Estafadroides: fortalecer tus contraseñas digitales, reconocer páginas falsas que solo buscan quitarte tus datos personales, no caer en promociones e invitaciones que son simples trampas para apoderarse de tus bienes digitales.
La red es un auténtico Laberinto y en Misión Cyborg puedes recorrerlo para aprender más sobre los consejos que te pueden proteger; además en el Coliseo podrás escuchar la historia del enfrentamiento permanente entre los Estafadroides y los Gladiadores.
El MIDE está de fiesta, pues este museo de la ciudad recientemente cumplió 18 años, así que al visitar esta exposición temporal serás parte de la celebración. ¡No te la pierdas! El Mide se encuentra en Tacuba 17, Centro Histórico, Ciudad de México.
Mundos imaginarios que se entrelazan con el misterio de la naturaleza y cobran forma en la plástica.
Génesis – Entre el Mito y la Realidad en Burial Art Gallery es una de las mejores exposiciones en las que he participado y reúne a varios artistas destacados en la ilustración científica, taxidermia y osteotecnia, cuyo montaje está inspirado en los gabinetes de curiosidades del siglo XIX. Génesis nos brinda una mirada al mundo natural partiendo de la labor científica que se extiende hasta el imaginario fantástico de las artes visuales en el presente; levanta para nosotros el velo de la realidad manteniendo un asombro constante y la fascinación por la naturaleza en una exhibición de obras muy complejas y variadas tanto en propuesta como en ejecución. La curaduría estuvo a cargo del artista Pedro Bulsara a quien debemos la magia de esta exposición.
La narrativa de la exposición concentra en el espacio de la galería obras que difícilmente volverán a verse juntas, Génesis se presenta como un viaje a través de las eras para quien contempla las formas sútiles del Archeoptherix fosilizado o el imponente cráneo del Gigantopithecus Blacki.
De forma casi imperceptible aparece la fantasía que conduce al mito, entre aves que permanecen suspendidas al vuelo y las ballenas jorobadas que nadan plácidamente debajo de ellas, manifestando en pinceladas al artista que, como un niño, continúa soñando despierto.
Tal es el carácter del arte que vuelve caprichosamente dócil al Dragón de Komodo, derribando la barrera de la imposibilidad en la mirada que se pasea en los patrones de sus escamas y formas sinuosas o aquellas escenas de cocodrilos luchando con jaguares que podría decirse son solo sueños que ocurren bajo un manto de manglares y la sorpresiva labor, casi de relojero, de la fascinante osteotecnia que descansa a su lado.
Fragmentación – Gyotaku Impresión directa monotipo de un jaguar. Ulises Tovar.
Desde el inicio de la exhibición se mantiene esa aura mezclada con sorpresa que provocan las piezas a la entrada; la pequeña taxidermia del pajarito que evoca la muerte de un poeta, el ímpetu del jaguar que yace dormido en el poema de vida y muerte, que concebimos como realidad, y su huella bermellón, salvaje pero delicada a la vez, impresa en el papel. El unicornio infernal, las criaturas de cielo, mar y tierra junto los dibujos de animales extintos, los Nepenthes y el Miraestrella al fondo de la galería dan la sensación de estar inmerso en un bestiario que se torna tangible en esqueletos e incluso miradas que arrojan las taxidermias desde lo alto de la galería, el capelo y la cuenca vacía de los cráneos.
Génesis suscita en el recorrido las mismas preguntas que todos tuvimos de niños al hojear cualquier libro sobre animales: ¿Realmente existieron estas criaturas? ¿Cómo era el mundo que habitaban? ¿Por qué se extinguieron? etc.
Junto al misterio de la vida, la muerte y todo lo que yace entre ellas, está la ensoñación que produce el arte para todo aquel que se atreve a contemplarlo.