Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar.
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?
El Áuryn y la Nada como sobrevoluntad
En El vuelo a la Torre de Marfil (capítulo décimo de La historia interminable) Fújur, el dragón blanco de la suerte, busca al joven Atreyu. Mientras sobrevuela el mar percibe que debajo de la superficie algo brilla de manera intermitente. Sin pensarlo mucho y arriesgando la vida, se clava en el agua y rescata el Áuryn. La voluntad de la Alhaja lo dirige hacia su amigo, quien está cercado por la Nada y sujeto por la férrea mordida del hombre-lobo. Con un poco de suerte y, sobre todo, con el poder del Áuryn, Fújur libera a Atreyu, escapan de la Nada y se dirigen hacia la Torre de Marfil. Finalmente, el niño piel verde se encuentra cara a cara con la Emperatriz Infantil.
Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo X aborda varios tópicos filosóficos: la poderosa atracción de la Nada y sus oscuros efectos, la relatividad del tiempo y el espacio (“no hay ninguna distancia exterior conmensurable, y por eso palabras como ‘cerca’ o ‘lejos’ tienen otro sentido” -Ende, 2022, p. 180-), la imposibilidad de comprender a los seres suprafantásticos y/o divinos, la inmersión literaria como experiencia estética, pero también ontológica; la interacción con una voluntad mayor.
El tema de la voluntad es un clásico de la ética y la antropología filosófica, y está estrechamente ligado con el de la libertad. Según Kant (2007), “la voluntad no es otra cosa que razón práctica” (27) y, en ese sentido, es la facultad que posibilita que nos orientemos libremente hacia el bien. Sin embargo, el ser humano no se dirige siempre hacia lo que la razón le muestra como bueno y correcto, e incluso “siente en sí mismo una poderosa fuerza contraria a todos los mandamientos del deber” (Kant, 2007, p. 18).
Los personajes de La Historia Interminable enfrentan dilemas, toman decisiones, eligen su destino, aciertan y cometen errores, y todo esto se relaciona con el ejercicio de la propia voluntad. Sin embargo, más allá de los obstáculos y las habilidades personales, en el texto de Ende figuran dos voluntades o fuerzas superiores que intervienen en el devenir de los acontecimientos: el Áuryn y la Nada.
Desde el inicio de este capítulo, vemos cómo Fújur arriesga la vida para recuperar el Áuryn y, cuando recobra el sentido después de tan peligrosa hazaña, se encuentra volando “a gran velocidad y en una dirección muy determinada, mucho más aprisa de lo que le permitían sus agotadas fuerzas” (Ende, 2022, p. 176). Intentó disminuir la velocidad e ir en otra dirección, pero su cuerpo no obedeció, “otra voluntad, mucho más fuerte, se había apoderado de él y lo dirigía. Y esa voluntad procedía de Áuryn, que llevaba colgado al cuello por la cadena” (Ende, 2022, p. 176). Y cuando por fin intuye que la Alhaja lo impulsa hacia el sitio donde se encuentra Atreyu, “entonces no fue ya la poderosa voluntad que influía en él desde el amuleto sino su propia voluntad la que lo hizo volar hacia su objetivo” (Ende, 2022, p. 177).
El Áuryn, la Alhaja o el Esplendor, es un medallón en el que, de manera misteriosa, está presente la Emperatriz infantil y, entre otras cosas, convierte a quien lo porta en su representante, además lo protege y lo orienta. En este sentido, comprendemos que en la escena descrita: 1) la voluntad imperial le salva la vida a Fújur quien, de otra manera, habría muerto inconsciente en el fondo del océano, 2) dicha fuerza lo dirige en contra de su propia voluntad, 3) el destino desconocido es conveniente, y 4) cuando el dragón reconoce hacia dónde lo lleva la fuerza ya no se resiste y se funde con ella.
Por otra parte, aunque es impropio afirmar que la Nada es voluntad o tiene voluntad, ésta posee, a pesar de su carácter dañino y destructivo, una fuerza de atracción irresistible: Atreyu “sintió de nuevo aquella horrible atracción que era como un vértigo” (Ende, 2022, p. 177 y 178), “se defendía inútilmente. Aquello era más fuerte que su propia y pequeña voluntad […], sus miembros no lo obedecían a él, sino a aquella resaca irresistible” (Ende, 2022, p. 179).
Para comprender mejor la interacción entre la voluntad personal, la voluntad imperial y la Nada, expongamos la siguiente secuencia:
Cuando el hombre-lobo muere, Atreyu, por un impulso de piedad, le acaricia la cabeza “y en ese mismo instante, más rápidos que el pensamiento, los dientes de Gmork se cerraron, mordiendo la pierna de Atreyu” (Ende, 2022, p. 171); en ese momento, el suceso fue algo muy terrible, pero al final resultó conveniente, pues impidió que Atreyu se lanzara hacia la Nada. Cuando llegó Fújur, intentó con todas sus fuerzas liberar a Atreyu, pero fue imposible. Quiso la suerte que en dicho esfuerzo el amuleto tocara la frente del hombre-lobo “y en ese mismo instante se abrieron las mandíbulas y la pierna de Atreyu quedó libre” (Ende, 2022, p. 179); esto, que en principio fue bueno, puso en riesgo al muchacho pues en cuanto se sintió libre se encaminó hacia la Nada. Finalmente, Fújur, a quien el Esplendor protegía, salvó a su amigo en el último momento.
Parece que, aunque los personajes tienen la ilusión de ser ellos quienes toman las decisiones, hay voluntades superiores que intervienen. Algunas situaciones pueden parecer nefastas, pero tienen un desenlace positivo. También ocurre que circunstancias en principio buenas tengan secuelas negativas. Sin embargo, al final la más poderosa es la voluntad de la Emperatriz infantil y, sobre ella, está la voluntad del escritor que define lo que cada personaje hace o deja de hacer.
En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo X de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Sin embargo, no podemos dejar de preguntarnos si, igual que Atreyu el valiente y Bastián el lector, no somos más que personajes atrapados en una historia interminable.
Referencias.
Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.
Kant, Immanuel (2007). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Pedro M. Rosario Barbosa. Recuperado de https://bioetica.colmed5.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/Fundamentaci%C3%B3n-a-La-Metaf%C3%ADsica-de-las-Costumbres.-Kant.pdf
