La filosofía interminable de Ende: La mentira como poder desfigurado

Roberto Carlos Garnica Castro



Ilustración de entrada: “ El secreto del lobo” por “Yami” Hernández.

Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La mentira como poder desfigurado

En el capítulo noveno de La historia interminable (Ciudad de los espectros), Atreyu se interna en “la capital del más famoso país de Fantasia” (Ende, 2022, p. 161). Deambula entre calles y callejas, castillos de fantasmas y casas embrujadas, gigantescas telas de araña y figuras malditas. Tiene hambre y le rodea un olor nauseabundo. A lo lejos oye “un aullido ronco y gutural que parecía tan desesperado, tan inconsolable, que a Atreyu se le partió el corazón” (Ende, 2022, p. 160). Se dirige, casi hipnotizado, hacia la fuente de dicho llamado y se encuentra con Gmork, el hombre-lobo, con quien sostiene una inquietante conversación.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo IX aborda varios tópicos filosóficos: el carácter omnipresente del hambre, la interrelación entre la realidad y la fantasía, la necesidad de los relatos fantásticos en la vida humana, la coexistencia de múltiples mundos, la paradójica persistencia de la nada, la diferencia entre historias inventadas y mentira, el peso ontológico de los seres de ficción, el poder sujetador de las ideologías.

Como se señaló en la entrega anterior: “la Nada es el motivo que atraviesa La Historia Interminable, es el antihéroe informe que amenaza con disolver los mundos, es la no-cosa que de algún modo todo lo rodea” (Garnica, 2025). En Ciudad de los espectros reaparece el tópico de la Nada y se engarza con el de la mentira. Esta relación incluso genética (la mentira procede de la Nada) tiene un fondo existencialista pues “el hombre es el ser por el cual la nada adviene al mundo” (Sartre,1966, p. 66) y, al parecer, es el único capaz de mentir y engañarse a sí mismo.

A manera de diálogo entre un ser fantástico (Atreyu) y una entidad híbrida (el hombre-lobo), Ende expone algunas reflexiones al respecto.

El joven piel verde empieza por plantear, de manera sorprendente: Yo soy Nadie (Ich bin niemand). Así se presentan enunciaciones en las que, al darle nombre propio a la negación, no es claro si existe o no un sujeto de la acción: “Nadie me ha oído, Nadie ha venido hasta aquí y Nadie ha hablado conmigo en mi última hora” (Ende, 2022, p. 162), sentencia Gmork. Más allá del juego de palabras que evoca el grito de Polifemo cuando Ulises le clava una estaca en su único ojo: “¡Nadie me hiere!, ¡Nadie me mata!”, esto lleva a Atreyu a cuestionar su existencia y, entonces, el hombre-lobo le explica que sólo es un ente de ficción, un sueño, una invención del reino de la poesía, parte de una Historia Interminable, “real” sólo en la fantasía (Cf. Ende, 2022, pp. 165-166), nada más que el personaje de un libro.

Pero regresemos al tema de la Nada, una cosa que debilita y atrae a quienes han perdido la esperanza (Cf. Ende, 2022, p. 163), que se “presenta” como la sensación de haberse quedado ciego y que “paso a paso, irresistible y silenciosa” va “penetrando por todas partes” (Ende, 2022, 171) e, implacable, va tragándose Fantasia.

La pregunta, además, es ¿qué ocurre con los seres fantásticos que se internan en la Nada?: se convierten en mentiras, en “enfermedad contagiosa que hace ciegos a los hombres, de forma que no pueden distinguir ya entre apariencia y realidad” (Ende, 2022, p. 165), en “cadáveres vivientes” que “envenenan el alma… con su olor a podrido” (Ende, 2022, p. 166).

En este sentido, hay que comprender dos cosas:

1) La fantasía, una historia imaginada, no es lo mismo que una mentira.

2) Para un ser fantástico, más grave que la propia desfiguración, es el efecto que puede producir en los seres humanos cuando se vuelve mentira.

Con intuición foucaultiana, Ende desvela que las mentiras pueden ser muy poderosas y tener efectos materiales, pues “los hombres… viven de ideas” (Ende, 2022, p. 167). Cuando son absorbidos por la Nada, los seres fantásticos devienen “imágenes del miedo cuando, en realidad, no hay nada que temer, deseos de cosas que enferman a los hombres, imágenes de la desesperación donde no hay razón para desesperar” (Ende, 2022, p. 166); con mentiras (seres fantásticos desfigurados) se puede manipular a los hombres y hacer que “compren lo que no necesitan, odien lo que no conocen, crean lo que los hace sumisos o duden de lo que podría salvarlos” (Ende, 2022, p. 167).

Es por esto por lo que algunas personas odian y temen la fantasía y se esfuerzan en propagar la más peligrosa y fea de todas las mentiras: que Fantasia no existe.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo IX de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Sin embargo, hemos desvelado en qué radica el poder destructivo de las mentiras y reconocido que la fantasía es importante y saludable para la vida humana.

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Garnica (2025). La esperanza como superación del nihilismo.En La filosofía interminable de Ende, columna del Blog de Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2025/01/26/la-filosofia-interminable-de-ende-la-esperanza-como-superacion-del-nihilismo/

Parménides (2008). Fragmentos, en Eggers Lan, Conrado (2008). Los filósofos presocráticos. Gredos.

Platón (1992). Sofista, en Platón (1992), Diálogos V. Gredos.

La filosofía interminable de Ende: «La voz del silencio»


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La voz del silencio

En La voz del silencio (capítulo séptimo de La historia interminable) se hace presente la entidad con la que Atreyu, después de traspasar las tres puertas mágicas, dialoga en un “bosque de columnas que, a la clara luz de la luna, arrojaban sus sombras negras” (Ende 2022, p. 123). Se trata de “Uyulala, la voz del silencio, voz del Palacio del Profundo Misterio” (Ende 2022, p. 125). Dicho ser invisible, pero omnipresente le revela a Atreyu la cura para salvar a la Emperatriz Infantil: se le debe dar un nuevo nombre, pero sólo puede hacerlo “una criatura humana del mundo situado más allá de las fronteras de Fantasia” (Ende 2022, p. 131).

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo VII aborda varios tópicos filosóficos: la posibilidad de ubicar y rebasar la frontera entre realidad y fantasía, el carácter belicoso de la sociedad, la relatividad del tiempo, la exigencia posmetafísica de que el lector entre al libro, la paradoja que implica comprender algo sólo cuando no existe más y, por supuesto, la pregunta fundamental de la antropología filosófica: ¿quién soy?

La primera inquietud metafísica que se nos presenta es dilucidar en qué clase de lugar se encuentra Atreyu. Se describe como un bosque de columnas que no sostienen nada, encima se aprecia el cielo nocturno, un profundo silencio lo envuelve todo, el suelo está cubierto de mosaicos con dibujos enigmáticos y proliferan escaleras que suben y bajan. No hay que olvidar que, para llegar allí, el héroe superó la mirada de las esfinges, enfrentó su imagen real en el espejo mágico y abrió la puerta sin llave. ¿Se trata del interior de Atreyu?, ¿de un supramundo?, ¿de una especie de no-lugar más allá de Fantasia? La cuestión es que allí, en el Palacio del Profundo Misterio, el niño ya no sabe quién es ni como se llama, ni cómo llegó allí ni qué busca.

Otra cuestión metafísica consiste en indagar qué es Uyulala. Emerge, en medio del silencio, como un sonido, como una “voz flotante […] muy bella y argentina y alta como la de un niño, pero que sonaba infinitamente triste e incluso parecía a veces sollozar” (Ende 2022, p. 123). En ocasiones se manifiesta muy fuerte y otras muy débil, pero nunca cesa por completo, incluso cuando calla flota alrededor en un tono constante. Es latido y respuesta. Nadie la puede ver, su “cuerpo es acento y tono” (Ende 2022, p. 126), y dejará de existir cuando la canción acabe. Finalmente, en un ejercicio de metacognición y sabiéndose parte de una historia, concluye: “somos un cuento trivial, personajes poco claros. Sueños de amor y cariño” (Ende 2022, p. 129).

Un efecto interesante ocurre cuando Atreyu le pregunta a Uyulala “¿Quién eres?”: como ella sólo comprende lo que se expresa en verso, a manera de eco le revira “¿Quién eres?”. El joven piel verde reflexiona e intenta responder: “¿Quién soy? No podría decirlo. Me parece que alguna vez sí que lo he sabido. Pero, ¿es tan importante” (Ende 2022, p. 124).

El pasaje nos sugiere que preguntar por el ser del otro es, en última instancia, preguntarnos por nosotros mismos, pero hay algo en el cuestionamiento final (¿en realidad es tan relevante saber quién soy?) que exige una exégesis más compleja y profunda.

Hasta ahora hemos destacado los rasgos filosóficos de La historia interminable, pero el camino nos impulsa, cada vez más, a reconocer los elementos simbólicos y esotéricos: esfinges, espejos, puertas sin llave, columnas sin techo, escaleras…

Es poco probable que Michael Ende leyera La voz del silencio de Helena Blavatsky, sin embargo, estimula el pensamiento identificar aquel título con el del capítulo VII de La historia interminable. Es por ello por lo que, aunque quizá se trate de un exceso hermenéutico, retomamos algunos conceptos de la fundadora de la Sociedad Teosófica para comprender de otra manera nuestro texto.

Blavatsky asevera que para escuchar la voz de Nâda se debe practicar la perfecta concentración de la mente en un objeto interior, la abstracción absoluta de todo lo relacionado con el Universo externo (lo sensorial). Nâda es “the Soundless Sound”, the “Voice of the Silence” (Blavatsky 2015, p. 1) y significa, literalmente, “Voice in the Spiritual Sound” (Blavatsky 2015, p. 73). La Mente es la gran Asesina de lo Real y, por ello, el Discípulo debe asesinar a la Asesina (Blavatsky 2015, p.1). Sólo entonces podrá liberarse de la ilusión y escuchar la Voz del Silencio.

En este sentido, retomando lo desarrollado en la entrega anterior (Garnica 2025), nuestro niño héroe se embarcó en una búsqueda mística en la que, para alcanzar la revelación, debió dejar atrás las preguntas y las dudas, enfrentar su imagen real, aprender a actuar sin finalidad, olvidarse de sí mismo, dejar de buscar y escuchar la voz del silencio.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo VII de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que propone una forma revolucionaria y transfilosófica de concebir el conocimiento: para descubrir lo que de verdad sana es necesario buscar otras vías, abandonar los sentidos, superar la razón, mirar hacia dentro y desvelar la Voz del Silencio.

Ilustración de la entrada “Del silencio al vuelo” por Tomás “Yami” Hernández.

Referencias.

Blavatsky, Helena (2015). The Voice of th Silence. Theosophical University Press.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Garnica, Roberto Carlos (2025). El cruce de puertas como alegoría de la vida. En La filosofía interminable de Ende, columna del Blog de Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2025/06/01/la-filosofia-interminable-de-ende-el-cruce-de-puertas-como-alegoria-de-la-vida/

La palabra de los abuelos: «Patokgtokg, la que escucha»

Roberto Carlos Garnica Castro


La escritura es mágica y en este preciso instante puedes “oírme” gracias a su poder, pero nunca hay que dejar de abrevar de la ancestral sabiduría oral.
En Papantla, cuna de la hermana vainilla, viven muchos abuelos que desean compartir sus historias.
Aquí, en La palabra de los abuelos, recupero algunas de esas narraciones y las reelaboro de manera literaria.
En esta ocasión, te presento un mito que me compartió Ramona San Juan Hernández, nana de San Lorenzo Tajín y el maestro Romualdo García de Luna.


Patokgtokg, la que escucha

Dos signos despertaron a Sen (Lluvia) y anunciaron el inicio del día: el canto jovial de Patokgtokg (Primavera) y la luz tibia de Chichiní (Sol).

La niña mira a través de la ventana a un pajarillo pardo y a un ave de plumas negras, amarillas y naranjas. Son Patokgtokg y Sukchalh (Calandria) que, al parecer, actualizan el inmemorial enfrentamiento de voces que anuncia el solsticio de verano.

—Sen, ven a tomar café —llama Kiwichat, la dueña del monte.

Como no recibe respuesta, la abuelita entra al cuarto donde la niña se alimenta de luz, calidez y música.

—¿Por qué no vienes, nietecita mía? ¿No me escuchas? —pregunta la abuela con ternura.

Sen sacude la cabeza, se talla los ojitos y se disculpa:

—Oh, abuelita, es que Chichiní (Sol) y Patokgtokg (Primavera) me transportaron un ratito al Origen.

El corazón de Kiwichat se emociona porque comprende que su niña ha aprendido a escuchar.

—Tsiyuna (abuelita), el otro día mi tatita me contó cómo Patokgtokg cantó frente a los Señores del sonido y fue elegida para alegrar el nacimiento de Sol, pero también escuché que en el momento indicado estaba cocinando y, por salir apurada de casa, se tropezó y cayó en las cenizas y que, por eso, su color es deslucido. ¿Cuál de las historias es la verdadera?

—Nietecita mía, la verdad tiene múltiples colores, el ser tiene infinitos rostros, ¿quieres que te cuente otra historia de Patokgtokg?

A la niña le brillaron los ojos pues supo que sus tres corazones serían alimentados con bellas palabras.

—¡Sí, abuelita!

—Vamos a la cocina y escucha mientras tomas tu café.

Y fue así como, mientras absorbían la energía del néctar negro, Kiwichat narró esta historia:

«Era el mes de junio y se reunieron, en las ramas de una ceiba frondosa, a los hijos de los grandes señores para que aprendieran el canto que anunciaría la llegada de Corpus Christi. Solo se les dio un lugar a los que estaban bien vestidos y tenían recomendación.

Ahí estaba Sukchalh (Calandria), con su bello traje que combina el negro intenso de la noche y el amarillo brillante del amanecer.

Patokgtokg (Primavera) también quería aprender, pero, como era huérfana y no tenía quién la recomendara ni un buen vestido, la rechazaron.

—Este no es lugar para ti, tú no puedes aprender.

Sin embargo, Patokgtokg no se dio por vencida y desde lejos, desde afuera, atendía las lecciones, seguía los cantos. Nada veía, pero escuchaba con todo su ser. Ella aprendió a través del oído.

Cuando llegó el día de la prueba los maestros pidieron a todos que cantaran y los examinaron, pero ninguno aprobó

—¿Qué sucede?, no hay algo que conmueva, algo falta —se lamentaron.

Patokgtokg se animó y buscó su oportunidad.

—¿Qué es ese alboroto? —preguntaron los maestros.

—Ahí afuera hay una alumna, pero es huérfana y no trae vestimenta.

—Déjenla pasar —dijeron unos.

—A ver si no nos avergüenza —dijeron otros.

—¿Quieres intentarlo? —le preguntaron.

—Sí, pero yo no tengo maestro, si me sale mal no me culpen.

—Manifiesta lo que germina en tu interior.

—Voy a cantar lo que he soñado —musitó Patokgtokg.

Desde la primera nota los señores divinos reconocieron que ella debía ser la que anunciara el ritual de la siembra, la que empezaría a cantar treinta lunas antes de Corpus Christi.

—Pequeña Patokgtokg, eres grande, eres la elegida».

—Y fue así, mi niña, como a Patokgtokg se le dio la encomienda de anunciar la fiesta de Corpus Christi y el tiempo de la siembra.

—Pero, entonces, la del dulce canto no tuvo maestro —inquirió Sen.

—Nada y Todo tienen la misma figura —sentenció la abuela—. De todos aprendió la que no tuvo a nadie: del sol, de la luna, de la mañana, de la noche, de la roca, del río, de las flores, de los animales, del silencio, de la palabra, del pensamiento, del sueño.

—¿Del sueño?

—El buen maestro no es el que te señala lo que tienes que hacer, es el que te ayuda a descubrir tu staku (estrella), tu don —explicó Kiwichat.

—Oh, por eso mi tatita siempre dice: “No te voy a enseñar lo que yo sé, no quiero que seas igual que yo, no quiero que seas mi copia, descubre tu palabra, inventa tu propia música”.

—¿Y cuál es el don de Sukchalh? Me han contado que ella estuvo atenta al llamado de Sipíjchichi (Coyote) y su voz acompañó el nacimiento de Chichiní (Sol)… por eso, entre el manto de la noche que cubre su cuerpo se asoman los vivos colores del sol.

—Sen, mi hermosa niña, mi corazón se alegra porque tienes sed y siempre escuchas lo que te enseñamos, pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Agradecimientos:

A Ramona San Juan Hernández de San Lorenzo Tajín y al maestro Romualdo García de Luna, por compartirnos la historia de Patokgtokg.

Ilustración de entrada:
Título: «Sen y Patokgtokg frente al árbol de la enseñanza».
Autora: Rufina Pérez.

La filosofía interminable de Ende: El cruce de puertas como alegoría de la vida


Roberto Carlos Garnica Castro

Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?


El cruce de puertas como alegoría de la vida

En Las tres puertas mágicas (capítulo sexto de La historia interminable), Atreyu sigue recibiendo los cuidados médicos de Urgl y la instrucción de Énguivuck para encontrarse con Uyulala, el Oráculo del Sur, que le revelará quién puede darle un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil y así salvar a Fantasia de la Nada. El gnomo le explica que debe atravesar tres puertas mágicas: la Puerta del Gran Enigma que está custodiada por dos esfinges, la Puerta del Espejo Mágico que refleja quién eres en realidad y La Puerta sin Llave que sólo se abre si no deseas entrar. Y cuando llega el momento, el valiente Atreyu enfrenta las tres puertas.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo VI aborda varios tópicos filosóficos: la contraposición entre conocimiento teórico y saber práctico, la medicina como elemento insuficiente para recuperar la salud (“la medicina sola no basta” -Ende 2022, p. 105-), la paciencia como base de la acción (“con prisas no se hace nada” -Ende 2022, p. 105-), lo sublime como categoría estética (“la belleza puede ser horrible” -Ende 2022, p. 115-).

En sí misma, la puerta es un símbolo muy potente asociado con el esoterismo y los ritos de paso: la frontera, la boca de la caverna, la entrada al templo, son umbrales que transforman y que no se deben franquear sin preparación, la transición de la persona liminar implica muerte y renacimiento (Turner 1980).

En ese sentido, abordaremos la aventura de las tres puertas mágicas como una alegoría de la vida y los proyectos trascendentales. Y el orden es significativo pues cada nueva puerta sólo aparece cuando se ha superado la anterior. ¿Cuáles son las características y el simbolismo de cada una de ellas?

La primera, la Puerta del Gran Enigma, siempre está abierta, pero sólo se puede cruzar si las esfinges cierran los ojos, pues su mirada expresa todos los enigmas del mundo y quien intenta enfrentarlos se queda petrificado (Cf. Ende 2022, p. 108). No hay explicación clara de cuál es la condición para que las esfinges cierren los ojos, silencien las incógnitas y permitan pasar: “han dejado entrar precisamente a algún estúpido o un infame bribón, mientras las personas más decentes y sensatas esperaban a menudo inútilmente durante meses” (Ende 2022, p. 108). Al parecer, no se puede caminar si nos esperamos a tener todas las respuestas. Como lo sugiere Kant en relación con las antinomias y Buda en la parábola de la flecha: el hombre que no presupone el libre albedrío (Kant 2005) o no se decide a seguir el camino recto hasta saber “si el mundo es eterno o no es eterno” (Díaz 2004, p. 194) es como quien, al ser herido por una flecha envenenada, muere porque no acepta el auxilio médico si antes no averigua quién lo hirió, a qué velocidad iba la flecha, de qué material era el arco, etc.

La segunda, la Puerta del Espejo Mágico, “está tanto abierta como cerrada” o, más bien, “no está cerrada ni abierta” (Ende 2022, p. 111). Se trata de una especie de espejo que no muestra el exterior sino el interior, “quien quiera atravesarlo tiene que […] penetrar en sí mismo” (Ende 2022, p. 112). Siguiendo nuestro eje interpretativo, este umbral exige que nos enfrentemos a nosotros mismos, que nos miremos como en realidad somos. Nada fácil, pues muchas veces ocurre que aquellas personas “que se consideran especialmente intachables huyen gritando del monstruo que los mira irónicamente desde el espejo” (Ende 2022, p. 112).

La tercera, la Puerta sin Llave, está cerrada. Además, “no tiene picaporte, ni pomo, ni ojo de cerradura” (Ende 2022, p. 113). Está hecha de un material especial, selén fantástico, que reacciona a la voluntad: “cuanto más se quiere entrar, tanto más se cierra la puerta” (Ende 2022, p. 113). La única manera de franquearla es suprimiendo todo deseo de hacerlo. Se trata de una paradoja en apariencia irresoluble. Sin embargo, reivindica el valor de las acciones en sí mismas: “la buena voluntad no es buena por lo que efectúe o realice […] es buena en sí misma” (Kant 1921, p. 8), “buscad el reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura” (Mateo 6, 33). De acuerdo con nuestra clave interpretativa, se aconseja que hagamos las cosas no por dinero, poder o reconocimiento sino por amor… y lo demás también vendrá. El camino inverso está cerrado y provoca frustración.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo VI de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que nos propone una profunda manera de concebir la vida y nuestros proyectos: deja atrás las preguntas y las dudas (esa puerta está abierta, sólo basta que te decidas a actuar), enfréntate a ti mismo, ten el valor de ponerte delante del espejo (esa puerta está abierta y cerrada, depende de quién eres) y, finalmente, has las cosas por el gusto de hacerlas y todo saldrá bien (esa puerta está cerrada y sólo una voluntad desinteresada puede trasponerla).


Ilustración de la entrada “El reflejo del portal” por Tomás “Yami” Hernández.

Referencias.

Díaz, Carlos (2004). Manual de Historia de las religiones. Desclée De Brouwer.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Kant, Immanuel (1921). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Ed. Pedro M. Rosario Barbosa.

Kant, Immanuel (2005). Crítica de la razón pura. Taurus.

Turner, Victor (1980). La selva de los símbolos. Siglo XXI.

La filosofía interminable de Ende: conocimiento teórico y sabiduría práctica


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?


Conocimiento teórico y sabiduría práctica

En el capítulo anterior, Atreyu recibió la mordida venenosa de Ygrámul, el Múltiple, como condición para desplazarse mágicamente al Oráculo del Sur. En Los Dos Colonos (quinto capítulo de La historia interminable), Atreyu vuelve en sí después de un brutal desvanecimiento y descubre que, efectivamente, se encuentra cerca del recinto donde vive la misteriosa Uyulala, a quien debe consultar para saber cómo ayudar a la Emperatriz Infantil. Pero antes debe sanar y recibir las indicaciones para traspasar las tres puertas. La curandera Urgl lo salvará de la muerte y el científico Énguivuck lo instruirá.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo V aborda varios tópicos filosóficos: la suerte y la esperanza como poderes para superar las circunstancias más difíciles, la relevancia de los asuntos ordinarios de la existencia, el dolor como signo inequívoco de vida. En esta sexta entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergimos en dicho apartado para reflexionar en torno a la complementariedad y contraposición entre el saber práctico y el saber especulativo.

De manera muy bella, Michael Ende nos presenta una pareja de gnomos con rencillas constantes pero que, en el fondo, mantienen una amorosa cohesión. La mujer se llama Urgl y el hombre Énguivuck.

Un acercamiento hermenéutico nos permite comprender que ella es símbolo de la sabiduría práctica y él del conocimiento teórico: ella trabaja con sus manos y compone remedios salutíferos, él recurre a telescopios y entrevistas para interpretar el mundo; ella toca y manipula, él mira a lo lejos; ella cuida y sana, él alecciona y cuestiona.

Reproduzcamos un diálogo representativo:

“—Mujer —rezongó el hombrecillo—, ¡quítate de la luz! No me dejas estudiar.

—¡Tú y tus estudios! —respondió la mujercita—. ¿A quién le interesan? Lo que importa ahora es que se cueza mi elixir mágico. Esos dos de ahí afuera lo necesitan.

—Esos dos de ahí afuera —repuso el hombrecillo irritado— necesitarán mucho más de mi ayuda y mis consejos.

—… pero sólo cuando estén bien. ¡Déjame sitio, viejo!” (Ende, 2022, p. 97).

Recordemos que Atreyu y Fújur (“esos dos de ahí afuera” de los que hablan) están convalecientes y los gnomos discuten sobre qué es lo más importante: para Énguivuck es el estudio y los consejos que le dará a Atreyu, para Urgl la preparación de la medicina. El científico cede pues reconoce, aun a regañadientes, que lo primordial es la vida.

La postura de Énguivuck es similar a la de Aristóteles (1984): aunque la contemplación intelectiva es superior, la experiencia y la técnica tienen mayor efectividad práctica y, de hecho, el desarrollo de la filosofía y la ciencia presupone la satisfacción de las necesidades básicas.

En cambio, Urgl se identifica con Sor Juana Inés de la Cruz quien habla de “filosofías de cocina”, de “filosofar y aderezar la cena” y asegura que “si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito” (De la Cruz, 2019, p.308).

Vemos a ambos personajes descalificarse mutuamente:

Deberías hacer algo útil, “en lugar de estar ahí diciendo bobadas”, le espeta Urgl a Énguivuck. A lo que éste responde: “estoy haciendo algo muy útil, seguramente más útil que tú, pero eso no puedes comprenderlo, ¡so boba!” (Ende, 2022, p. 110).

La mujer se queja de que a él no le interesa nada, sólo sus estudios: “de dónde pueda venir la comida no le preocupa” (Ende, 2022, p. 106). Él sostiene que ella no sabe discernir lo verdaderamente importante, “sólo sabe pensar en cosas prácticas. Para los grandes conceptos no está dotada” (Ende, 2022, p. 110). Incluso la hace llorar.

Al final, ambos se aprecian y saben hacerse a un lado cuando es el turno del otro.

Sin embargo, parece que Ende se inclina por Urgl, la curandera.

Vemos, por una parte, que la mujer encarna la prudencia y la preeminencia de lo elemental: “¡Sandeces! —refunfuñó la viejecita—. Con prisas no se hace nada. ¡Siéntate! ¡Come! ¡Bebe!”, “ante todo tiene que comer y beber” (Ende, 2022, p. 105).

Por otra parte, se nos muestra la presunción y la inutilidad de la ciencia:

Énguivuck se ofende porque Atreyu nunca ha oído hablar de él: “seguramente no te mueves en los medios científicos” (Ende, 2022, p. 99) y evidencia que todo lo que “sabe” es porque otros se lo han dicho pues es incapaz de vivir la experiencia: “Yo trabajo científicamente. He reunido los informes de todos (…) ¡Es un trabajo importantísimo! No puedo permitirme correr riesgos personales. Eso podría afectar a mi obra.” (Ende, 2022, p. 107). Al final, cuando Atreyu le da la clave para desentrañar el misterio de Uyulala, ésta ha dejado de existir.

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo V de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que nos da elementos para indagar en torno a la contraposición y complementariedad entre teoría y práctica y nos sugiere revalorar lo más básico de la existencia.

Referencias.

Aristóteles (1994). Metafísica. Gredos.

De la Cruz, Sor Juana Inés (2019). Respuesta de la poetisa a la muy ilustre sor Filotea de la Cruz, en Vallés, Alejandro (2019). Sor Filotea y Sor Juana. FOEM.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Imagen de la entrada: «Mente y corazón, en camino al umbral», autor: Tomás “Yami” Hernández.

La filosofía interminable de Ende: el grito que destroza la barrera ontológica

Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar.

Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

El grito que destroza la barrera ontológica

En Ygrámul el Múltiple (cuarto capítulo de La historia interminable) Atreyu, dejando atrás el Pantano de la Tristeza, se interna en las Montañas Muertas, “un desierto de piedra en el que no había un ser vivo… ni siquiera los buitres que suelen seguir a los caminantes perdidos” (Ende, 2022, p. 77). Sabe que si sigue avanzando se encontrará en el Abismo Profundo con Ygrámul el Múltiple, terrible criatura que adopta innumerables formas y posee un veneno que, aunque mata en una hora, “da también a quien lo recibe la facultad de trasladarse al lugar de Fantasia que desee” (Ende, 2022, p. 86). En un intento desesperado por llegar al Oráculo del sur, Atreyu se deja envenenar.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo IV aborda varios tópicos filosóficos: la desesperanza y la pérdida del impulso para continuar, el compromiso con los demás, la relación entre lo real y lo imaginario, la exigencia de que el que gobierna respete la esencia de los seres, etc. En esta quinta entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergimos en dicho apartado para reflexionar en torno a la conexión subyacente entre el libro y la realidad exterior.

El trueno que provoca esta filosófica reacción en cadena es un grito que proviene de otro mundo. Esta es la escena:

Atreyu camina al borde de un gran abismo y se encuentra con una gigantesca telaraña que cuelga de un extremo a otro. Atrapado en sus hilos hay un majestuoso dragón blanco y, mortificándolo, una extraña criatura compuesta de innumerables bichos azules que cambia continuamente de forma: “tan pronto parecía una araña gigante de grandes patas, muchos ojos ardientes… como se convertía en una gran mano de largas garras… y al momento siguiente se transformaba en un gigantesco escorpión negro” (Ende, 2022, p. 82).

Ygrámul, la bestia proteica que ataca al dragón de la suerte, siente la presencia de Atreyu y “da la vuelta con la rapidez de un relámpago, y su aspecto era horrible: ahora era sólo un rostro gigantesco de color azul acerado, con un único ojo” (Ende, 2022, p. 83).

En ese momento Ende cambia la tinta verde por la púrpura y apunta: “Bastián lanzó una pequeña exclamación de horror” (Ibidem.). Y, retomando el verde en el siguiente renglón, relata cómo “un grito de horror resonó en la garganta ­­­­­[de la montaña], rebotando de un lado a otro como un eco” (Ibidem.). Todos se sorprendieron porque no había alma humana que pudiera emitir sonido alguno en cientos de kilómetros a la redonda.

Un paréntesis: recordemos que La historia interminable está escrita en dos tintas: “en púrpura se narra lo que ocurre en el mundo real de Bastián y en verde lo que sucede en el mundo imaginario de Fantasia” (Garnica, 2024a). Y aunque ambos mundos conviven en “el no-lugar del lenguaje” (Foucault, 1968, p. 2), de acuerdo con la lógica interna del libro se trata de dos dimensiones insalvables.

Así pues, con un grito que nace en el “mundo real”, pero que se escucha en el “mundo imaginado”, Ende destroza una barrera ontológica.

Con la breve exclamación de horror de Bastián, La historia interminable se convierte en libro-rizoma que distribuye “en una sola página, en una misma playa: acontecimientos vividos, determinaciones históricas, conceptos pensados, individuos…” (Deleuze y Guattari 2002, p. 15), “no es una imagen o representación del mundo, sino que hace rizoma con él” (Garnica, 2020, p. 141). Como sugerimos en La infinitud exponencial del libro rizoma: el relato sin fin de Ende, al “estar escrito en dos tintas que jerarquizan ontológicamente lo narrado, sigue los principios de conexión y heterogeneidad y saluda al mundo exterior” (Garnica, 2024b).

Finalmente, iluminado por un relámpago de metaconciencia, Bastián, quien hasta el momento se considera un lector pasivo al margen de la historia, se cuestiona si los personajes del libro pudieron escuchar su grito, pero el sentido común le advierte: “No es posible” (Ende, 2022, p. 84).

Y tú, ¿de qué manera te conectas con el relato y con esta reflexión?, ¿qué ocurriría si agregas un comentario al final de este escrito?, ¿podría escucharte?

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo IV de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que tratamos con un libro fantástico y peligroso que amenaza, mi querido lector, con convertirte en un personaje más del libro… “pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión” (Ende, 2022, p. 37).

Créditos de la imagen:
«Trato con la oscuridad por una luz de esperanza» ilustración de: Tomás «Yami» Hernández.

Referencias.

Deleuze, Guilles y Guattari, Félix (2002). Mil mesetas. Pre-Textos.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Foucault, Michel (1968). Las palabras y las cosas. Siglo XXI.

Garnica, Roberto (2020). Elementos para una escritura y una antropología rizomáticas. Cuicuilco Revista De Ciencias Antropológicas, 26(76), 129–151. Recuperado de https://revistas.inah.gob.mx/index.php/cuicuilco/article/view/15464

Garnica, Roberto (2024a). La aventura de la recursividad, en La filosofía interminable de Ende. Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2024/10/06/la-filosofia-interminable-de-ende-la-aventura-de-la-recursividad/

Garnica, Roberto (2024b). La infinitud exponencial del libro rizoma, en La filosofía interminable de Ende. Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2024/11/17/la-filosofia-interminable-de-ende-la-infinitud-exponencial-del-libro-rizoma/

La filosofía interminable de Ende: la esperanza como superación del nihilismo


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La esperanza como superación del nihilismo

En La Vetusta Morla (tercer capítulo de La historia interminable) Atreyu se interna en la Gran Búsqueda y recorre fantásticas regiones en las que habitan mágicos árboles que cantan al crecer, personas que capturan la luz de las estrellas, seres con cuerpo de fuego, hombres “que nacen viejos y mueren cuando son bebés” (Ende, 2022, p. 62). En el bosque de Haule se enfrenta por primera vez a la Nada y en el Pantano de la Tristeza pierde a su fiel amigo Ártax. Finalmente, se encuentra con la Vetusta Morla, quien ha vivido tanto que sólo percibe sinsentido y desesperanza.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo III aborda varios tópicos filosóficos: la relevancia y el poder de los nombres, la existencia al margen del tiempo, la tristeza y la desesperanza, el carácter de la Nada, la relatividad, el sentido de la vida, etc. En esta cuarta entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno al sinsentido de la existencia humana.

Recurriendo a potentes imágenes y símbolos, Michael Ende retoma el tema de la Nada. Reconoce que hablar de ella es un contrasentido pues, como asentó Parménides, “a la nada no le es posible ser” (Parménides, 2008, p. 309). Así pues, aunque entiende que es extraño “decir que la nada aumenta” (Ende, 2022, p. 63), de alguna manera ésta crece con la aniquilación. La describe como algo que en realidad no se ve, “no era un lugar pelado, una zona oscura, ni tampoco una clara; era algo insoportable para los ojos y que producía la sensación de haberse quedado uno ciego” (Ende, 2022, p. 64).

A pesar de su irrealidad, el contacto con la Nada tiene efectos: “no se siente nada. Sólo te falta algo y cada día te falta algo más” (Ende, 2022, p. 63), hasta que dejas de existir. Además, posee un poder de atracción irresistible.

No se trata sólo de un problema ontológico sino de una preocupación antropológica. La intuición de la Nada puede inclinarnos a la tristeza, la desesperación e incluso el suicidio. Una de las partes más desgarradoras de la historia es cuando Ártax, el caballo parlante de Atreyu y su fiel compañero, muere en el Pantano de la tristeza: empieza por hundirse un poco, considera que deben volver, que no tiene sentido perseguir “algo que sólo has soñado” (Ende, 2022, p. 67); conforme avanza se siente enfermo, “la tristeza de mi corazón aumenta. Ya no tengo esperanzas, señor. Y me siento cansado, tan cansado… Creo que no puedo más” (Ende, 2022, p. 67), hasta que, sin resistencia, abraza la muerte. Lo más terrible es que Atreyu no puede hacer nada para salvar a su amigo.

En el diálogo con la Vetusta Morla, una tortuga que ha vivido eones, se profundiza la cuestión. La anciana explica que su larga experiencia le permite comprender que “nada tiene importancia… Todo da lo mismo, exactamente lo mismo” (Ende, 2022, p. 70). En sintonía con el Eclesiastés que declara: “¡Esto no tiene sentido, nada a qué aferrarse!… Una generación se va y viene la otra… El sol sale, el sol se pone… lo que pasará es lo que ya pasó, y todo lo que se hará ha sido ya hecho” (Ecles. 1, 2-9); la tortuga explica: “todo se repite eternamente: el día y la noche, el verano y el invierno…, el mundo está vacío y no tiene sentido. Todo se mueve en círculos. Lo que aparece debe desaparecer, y lo que nace debe morir” (Ende,2022, p. 70-71).

Esta postura no es solo nihilista sino también relativista, escéptica y pesimista: “Todo pasa: el bien y el mal, la estupidez y la sabiduría, la belleza y la fealdad. Todo está vacío. Nada es verdad. Nada es importante” (Ende, 2022, p. 71), “si fueras tan viejo como nosotras sabrías que no hay más que tristeza” (Ende, 2022, p. 71).

De manera radical se sugiere, haciendo un guiño al existencialismo, que la Nada nos rodea. Sin embargo, “Atreyu recurrió a toda su fuerza de voluntad para contrarrestar el entumecimiento que le producía la mirada de la Vetusta Morla” (Ende, 2022, p. 71). Entonces se sobrepone y grita: “no es verdad que todo te dé lo mismo ¡Ni siquiera tú crees lo que dices!” (Ende, 2022, p. 71)

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo III de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero hemos mostrado un interesante acercamiento al problema ontológico y antropológico de la Nada que propone superar la depresión y la inmovilidad con la fantasía y la esperanza.

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Eclesiastés (2002), en La Biblia (2002). Editorial Verbo Divino.

Parménides (2008). Fragmentos, en Eggers Lan, Conrado (2008). Los filósofos presocráticos. Gredos.

Crédito ilustración de la entrada: «Duelo en el valle» por Yami Hernández @yamiherdez

La filosofía interminable de Ende: La Emperatriz Infantil, la que gobierna sin mandar


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?

La Emperatriz Infantil, la que gobierna sin mandar

En El Llamamiento de Atreyu (segundo capítulo de La historia interminable) los 500 médicos más sabios de Fantasia están reunidos en el gran Salón del Trono. La Emperatriz Infantil está enferma y, al parecer, su preocupante estado se asocia con la inminente destrucción de Fantasia. El centauro Cairon declara que la medicina nada puede hacer y que la última esperanza es que un valiente héroe emprenda la Gran Búsqueda. Es así como se encomienda a Atreyu, un niño piel verde, la misión de “encontrar el remedio para la Emperatriz Infantil y salvar Fantasia” (Ende, 2022, p. 48).

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo II aborda varios tópicos filosóficos: el carácter ineludible de la enfermedad y la muerte, la felicidad como algo que excede las condiciones materiales, la subjetividad de la experiencia del tiempo, la ética caballeresca del cazador, las capacidades extraordinarias de los niños, etc. En esta tercera entrega de La filosofía interminable de Ende, nos sumergiremos en dicho apartado para reflexionar en torno a la facultad de gobernar bien.

Con pocas pinceladas, Michael Ende nos ofrece una extraordinaria lección de filosofía política. Fantasia es un imperio en el que se congregan infinitos reinos que, a pesar de los conflictos entre algunos de ellos, mantiene un equilibrado orden global. Es un universo sin fronteras exteriores en el que conviven los seres más heterogéneos: animales parlantes, enanos, hadas, genios acuáticos, serpientes blancas, elfos abeja, centauros, pieles verdes, brujas, vampiros, espectros (por mencionar sólo algunos de los que aparecen en este capítulo). Aunque cada pueblo tiene su propia lengua, pueden comunicarse entre sí porque todos dominan el idioma universal: el fantasio clásico o Gran Lenguaje. Sin embargo, la unión orgánica de ese universo se mantiene gracias a su lideresa: la Emperatriz Infantil.

En la constitución de dicho personaje se cuestionan tres condiciones de los sistemas políticos tradicionales: no se trata de un varón sino de una mujer, no es un adulto sino una niña, no dirige como la cabeza sino que da vida como el corazón.

Ende (2022) explica que “era mucho más que una soberana o, mejor dicho, era algo muy distinto”: al modo de la wu wei taoísta (la no-acción, la no-intervención), la Emperatriz infantil “no gobernaba, nunca había utilizado la fuerza ni hecho uso de su poder, no mandaba nada ni daba órdenes a nadie, nunca atacaba ni tenía que defenderse”. En la misma sintonía, Lao Tse (s. f.) expresa que “el sabio controla sin autoridad, y enseña sin palabras; él deja que todas las cosas asciendan y caigan, nutre, pero no interfiere” (p. 2). Para mantener el equilibrio es suficiente que Ella exista (ser vale más que hacer). Más aún, “sin ella no podía subsistir nada” (Ende, 2022, p. 39).

De esta manera, la Emperatriz Infantil no ordena desde arriba, sino que vivifica desde el centro. Y no hace distinciones entre sus súbditos: “para ella todos eran iguales […] todas las creaturas, buenas o malas, hermosa o feas, divertidas o serias, necias o sabias, todas, estaban allí sólo porque ella existía” (Ende, 2022, p. 39).

Incluso podemos imaginarla como una deidad impersonal, imparcial y contemplativa de quien irradia todo. Es cierto que Ende no se refiere a la Emperatriz Infantil como diosa, pero el medallón Áuryn, el objeto o signo que la representa y cuyo nombre no debe pronunciar cualquiera, tiene poderes secretos y expresa la presencia misteriosa de la Soberana: “Áuryn te protegerá y guiará, pero tú no deberás intervenir, porque tu propia opinión no cuenta a partir de ahora” (Ende, 2022, p. 49).

Más aún, el modo de proceder de la Niña de los mil nombres es meta-humano y meta-racional: “las decisiones de la Emperatriz infantil son difíciles de comprender […] ¡Evidentemente, es una locura! Y si lo hizo deliberadamente, entonces… entonces…” (Ende, 2022, p. 47).

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo II de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Pero queda claro que las imágenes y las ideas de dicho libro nos proporcionan herramientas para pensar la política y la teología desde una perspectiva meta-racional y pospatriarcal.

Imagen de la entrada: “El juego: El héroe, la esperanza y la perdición” por Yami Hernández @yamiherdez

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Lao Tse (s. f.). Tao Te King. Nueva Acrópolis. Recuperado de https://www.nueva-acropolis.es/filiales/libros/Lao_Tse-Tao_Te_King.pdf