La filosofía interminable de Ende: «La Nada como problema antropológico y político»


Roberto Carlos Garnica Castro


Silfos nocturnos, fuegos fatuos y comerrocas, una tortuga gigante, un monstruo proteico y un dragón de la suerte, oráculos y esfinges, hombres lobo, brujas y vampiros, tres niños (una emperatriz, un héroe y un lector apasionado), y muchas otras criaturas fantásticas, hacen de La historia interminable un impulso para soñar y viajar. 
Es también un texto que estimula el pensamiento. ¿Me acompañas a desentrañar sus tesoros filosóficos?


La Nada como problema antropológico y político

En el capítulo octavo de La historia interminable (En el País de la Gentuza), Atreyu y Fújur intentan traspasar las fronteras de su mundo para encontrar un ser humano que le pueda dar un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil. Sin embargo, por más que avanzan, no logran acercarse a su destino pues, como les revelarán los cuatro gigantes del viento, Fantasia no tiene fronteras. En ese recorrido miran cómo la Nada se extiende por todas partes y, al internarse en una terrible tormenta, Atreyu cae de su montura, pierde el Áuryn y se precipita al mar. Unas sirenas lo rescatan y lo dejan en la playa. Cuando el joven solitario recupera la conciencia, se interna en el País de la Gentuza.

Además de la historia, que es fascinante, el Capítulo VIII aborda varios tópicos filosóficos: la posibilidad o imposibilidad de traspasar las fronteras del universo, la tematización de la Nada, la normalización del horror y la corrupción, la dificultad para discernir la perseverancia de la necedad, el valor del miedo y la prudencia como mecanismos de salvaguarda, la pulsión de los poderosos de pelear por pelear y los efectos devastadores de esa guerra, el lugar y la relevancia de lo monstruoso.

La Nada es el motivo que atraviesa La Historia Interminable, es el antihéroe informe que amenaza con disolver los mundos, es la no-cosa que de algún modo todo lo rodea.

Pero, como lo sugerimos en La esperanza como superación del nihilismo (Garnica, 2025), hablar de la Nada es un contrasentido pues “a la nada no le es posible ser” (Parménides, 2008, p. 309). Sin embargo, como lo aventura Platón en El Sofista, la nada debe ser algo, pues podemos hablar de ella, es lo que hace espacio a la mentira: “es necesario que lo que no es, exista de algún modo, si alguien piensa algo falso respecto de algo” (Platón, 1992, p. 399).

En ese sentido, a pesar de que la nada absoluta “es impronunciable, indecible, informulable e impensable” (Platón, 1992, p. 400), Michael Ende la personifica y la hace avanzar y crecer: “más de una vez, en aquel largo vuelo, había visto debajo, en el paisaje, aquellos lugares en que la Nada se extendía” (Ende, 2022, p. 142), “la Nada se acercaba lenta, muy lentamente, pero sin pausa” (Ende, 2022, p. 152; aunque no es algo tangible y “mirarla” produce “la sensación de haberse quedado ciego” (Ende, 2022, p. 129), su contacto tiene efectos: hace que te falte algo hasta que dejas de existir (Cf. Garnica, 2025).

La fuerza de la Nada radica también en su poder de atracción: Ende describe, por ejemplo, cómo todos los seres espectrales del País de la gentuza fueron arrastrados como hojas secas, “se precipitaron al mismo tiempo hacia la Nada y cayeron, se desplomaron o saltaron dentro de ella” (Ende, 2022, p. 152), el mismo Atreyu sintió “con espanto que también su cuerpo comenzaba a moverse, con pequeñas sacudidas, hacia la Nada” (Ende, 2022, p. 153), un deseo irresistible de precipitarse en ella se apoderó de él… y sólo el acopio de toda su fuerza de voluntad permitió que, por el momento, escapara de ella.

Estas cuestiones ya las había expuesto Ende en otras partes del libro, particularmente en el capítulo titulado La Vetusta Morla, sin embargo, en el presente apartado realiza una reflexión que nos exige profundizar en los terribles efectos de la Nada: “una cosa rara es que el horror pierde su espanto cuando se repite mucho” (Ende, 2022, p. 142), lo cual ilustra de este modo: “como los lugares de aniquilación no disminuían sino que eran cada vez más numerosos, Fújur y Atreyu se habían acostumbrado poco a poco a ellos… o, más bien, les había entrado una especie de indiferencia. Apenas les prestaban ya atención” (Ende, 2022, p. 142).

Lamentablemente, esto es lo que ocurre con fenómenos como la discriminación, la explotación, la enajenación, la corrupción, la violencia y otros bastardos de la Nada; los normalizamos psicológica y sociológicamente, es decir, los dejamos de percibir como negación y destrucción para considerarlos lo ordinario, la única opción.

Y es en ese sentido que la aventura de Atreyu y Bastián nos impele a reconocer que estamos cercados por la Nada, por una Nada que hemos normalizado y que amenaza con destruirlo todo…

En esta entrega no abordamos todas las cuestiones filosóficas que se tocan en el Capítulo VIII de La historia interminable. Ya habrá ocasión para hablar de ellas. Sin embargo, es claro que el tema de la Nada es fundamental para Michael Ende, aunque no se trata de un problema ontológico y epistemológico sino de una grave inquietud antropológica y política.

Ilustración de la entrada “La tormenta de las cuatro caras” por Tomás “Yami” Hernández.

Referencias.

Ende, Michael (2022). La historia interminable. Alfaguara.

Garnica (2025). La esperanza como superación del nihilismo.En La filosofía interminable de Ende, columna del Blog de Colectivo Delfos. Recuperado de https://colectivodelfos.com/2025/01/26/la-filosofia-interminable-de-ende-la-esperanza-como-superacion-del-nihilismo/

Parménides (2008). Fragmentos, en Eggers Lan, Conrado (2008). Los filósofos presocráticos. Gredos.

Platón (1992). Sofista, en Platón (1992), Diálogos V. Gredos.