
Categoría: Fanzine
Créditos del Fanzine Delfos 7
Consejo editorial Fanzine Electrónico Delfos 7
Miguel Ángel Almanza Hernández
Director general y editor
Mayra Daniel Arganis
Consultora editorial y corrección de originales
Evelyn Vega
Coordinadora musical
Marina Alejandra Cortés Islas
Community manager
Nahum Balbuena Borges
Propuesta de ilustraciones
Marisela Hernández Barrientos
Producción ejecutiva
Yolanda Pomposo Díaz
Diseño editorial
Escritores
Ana Jácome. Ferviente lectora de lo inusual. Amante de monstruos y extrañezas. Sus cuentos y poemas han sido publicados en proyectos digitales como Penumbria, Especulativas y Letras Insomnes; en el número 7 de la revista Cuentística y en el primer número físico de Letras Insomnes, así como en las antologías Navidades Paralelas y Triskadekafobia de la editorial Lengua de Diablo. En 2024 publicó de forma independiente “Historias que me contaron”, colección de relatos dentro del género del terror.
Dante Márquez Martínez (Ciudad de México, 2002) estudió biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y es escritor de cuentos en sus tiempos libres. Ganó el 2do lugar en el concurso de cuento de horror “Nyctelios” 8va edición. Ha colaborado con cuentos para la revista Penumbria (Penumbria Bizarra #59 y Penumbria Marina #60) y con la Navaja Extraviada Fanzine Vol. II).
Eduardo Honey. (México, 1969) Ing. en sistemas. Autor de Códex Obsidiana, Espejos Humeantes Cósmicos, Cronofauna, Séptima Puerta y Firmamentos Ocaso. Participante desde los 90s en talleres literarios bajo la guía de diversos escritores. Publica constantemente en plaquettes, revistas físicas, virtuales e internet. Textos suyos han ganado premios o fueron finalistas. Participa en diversas antologías e imparte talleres de escritura. Pertenece a la generación 2020-2022 de Soconusco Emergente. Cursa la Licenciatura en Creación y Estudios Literarios del Centro Morelense de las Artes. Prepara dos libros de cuentos y su primera novela.
Fernando Morales. Estudió la maestría en Literatura Aplicada por parte de la Universidad Iberoamericana de Puebla. Su línea de creación se centra en lo fantástico y la ciencia ficción. Ha realizado diversos talleres de escritura en la ciudad de Oaxaca, México. Coautor del libro Contar e interpretar. Manual de narrativa literaria (ed. Universidad Iberoamericana Puebla).
Rebeca Perez Gutiérrez. Escritora del libro “HABITANTES DE LA OSCURIDAD” y relatos publicados en distintas antologías de “Gold Editorial”
Martha Camacho. Premio Nacional de Cuento ‘Efraín Huerta’ 1990. Algunas menciones honoríficas que no me acuerdo. Cuentos publicados en Asimov Ciencia Ficción en Español y en varias antologías del género, así como en las revistas Espejo Humeante, Colectivero, Anapoyesis y miembro activo del Gran Colisionador de Textos Especulativos desde 2021 y de la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México desde 2019. Miembro del Club Star Trek México Base Aztlán, USS Carroll, USS Erasmus, Capitán.
Mauricio del Castillo (Ciudad de México, 1979) ha publicado cuentos en diversas páginas y revistas, algunos de ellos recopilados en dos colecciones: La variable multimillonaria y otros relatos (2012) y La nave de la discordia y otras piezas de anticipación (2014). Entre sus novelas se encuentran Metástasis mental (2017), El huevo de !knat (2020), Los advenedizos (2022) y Los dominios del caos (2025). Ganó el primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción del Festival Semillas 2020 con el relato "La gente de la capital".
Victor David Manzo Ozeda. (Scardavino). Nací en Mexicali y actualmente resido en Durango con mi esposa, mi hija y varias mascotas. Soy autor de las novelas El diario de una mujer dormida, Oneiros y la obra de teatro El último Berserker, disponibles en Amazon. He sido publicado en más de 80 revistas y antologías internacionales, y he recibido varios galardones en narrativa, micro ficción y poesía. Colaboró con textos de literatura y crítica social en mis blogs. Actualmente desarrolló una nueva novela y una serie de cuentos donde exploró temas diversos. Web: https://scardavino.wordpress.com
Yoqsan Berumen (Durango, 1991) es ingeniero en mecatrónica y profesor de
matemáticas y programación. Escribe ciencia ficción. Su obra explora futuros
cercanos y distopías tecnológicas donde la inteligencia artificial, la memoria y el poder redefinen lo humano. Con una prosa precisa y especulativa, sus relatos dialogan con la tradición clásica del género y con las inquietudes científicas del presente y futuro. Mediante sus historias busca despertar pensamiento crítico y curiosidad científica en jóvenes y adultos. Actualmente ha publicado uno de sus cuentos en el #7 de Revista Rocambolesca.
Ilustradores
Leonel Diaz. Autor y lector de historietas, docente e Ilustrador a Sueldo. Cómo autor a publicado "La Senda de los Avatares", "Aventuras Sobrenaturales de Catrina y Kyra" y "Hell Yeah", siendo la primera la más conocida y con mayor número de páginas. Es y ha Sido docente de Dibujo, Ilustración y Fotografía, y dirigido tesis sobre auto publicación, webcomic y cartel, entre otras. Cómo ilustrador ha publicado obra de manera independiente, presentándose como vendedor de la misma en Printfest, Pixelatl, La Mole, La FIL Guadalajara, etc. Ha publicado ilustraciones en diversos números de la revista Crisálida y en el Fanzine Delfos número 2 y 3. Ha escrito reseñas de historietas Mexicanas para la página web de Tandem Cómics. Actualmente inicia también sus incursiones en Art Toy con sus personajes "Lucho" y “Ginoid”. https://www.instagram.com/ilustrador_a_sueldo/
Leví Hernández Osorio. Egresado de la carrera de Diseño y Comunicación Gráfica de Universitario Bauhaus y especializado en diseño de identidad gráfica y poster por la UNAM.
Sus obras se han exhibido en Colombia (Intercontinental Bienal 2023) (BUAP), Perú ("Peru Biennale Design" 2021) y en México en CDMX ("Imagina un mundo sin ejércitos: Por la desmilitarización global" 2023) y Oaxaca ("Carteles por el Agua" 2022 y "Un jale por la migración" 2024).
Actualmente es integrante del Colectivo Subterráneos como diseñador, taller oaxaqueño que se especializa en crear grabados con temas políticos y sociales".
Julio Cesar Ortiz (Juls C. Noi). Artista abstracto e ilustrador independiente con un enfoque hacia el lettering, collage digital y análogo, ilustración análogo y digital y muralista proveniente Ecatepec, Estado de México, residente actual en Hidalgo. Constante colaborador con colectivos y artistas de la región creando y fomentando el arte entre la comunidad con eventos y actividades para el alcance de todos; con más de 10 años de trayectoria ha sido cofundador de colectivos de arte y diseño como lo es Cvlto, Sin limite de tiempo y Ugly Kids Social Club. Su inspiración viene por la historia de la tipografía, sobre todo la tipografía gótica (fragmentada), el grafiti, el dadaísmo, la pintura abstracta como la de kandisky, Elisa García Barragán y Mark Rothko, el diseño gráfico y la escuela de la banhaus, de igual formas tema y estilo de vida delas contraculturas como lo es el punk, los chicano, los gitanos. Cada obra habla acerca de las emociones, la rebeldía, el sentir y nada sin tapujos ni tabúes, solo fluir a través de cualquier herramienta y formato para llegar a expresar su sentir.
Velmar Ulises Hernández González (1982). Artista autodidacta Artista autodidacta, diseñador industrial y profesor nacido en la Ciudad de México. Mezcla el surrealismo, el arte fantástico, el arte pop y el realismo. Combina escenarios nubosos u acuosos, con ideas oníricas que son fruto de la experimentación del dibujo. Ha participado en varias exposiciones a nivel nacional e internacional, de las que destacan: “Transformaciones en la vida cotidiana por el covid-19” Universidad Ibagué, Tolima, Colombia (2021); “Rangsaaz Art Foundation”, en Delhi, India (2023); exposición de cómic de divulgación científica, Museo Yancuic, Ciudad de Mexico (2025). Obtuvo dos certificados de mérito artístico, en el “Luxembourg Art Prize” 2024 y 2025.
Músicos
Arturo Moreno, Le Rat, es un músico originario de la Ciudad de México.
En 2008 produjo un ep de cinco canciones con su primera banda, Model71301 (new wave/postpunk) titulado Rise &Erase. En 2023, después de haber tomado clases de composición, armonía e improvisación participó como compositor en la banda Elmarnegro (city pop / techno / trap / alternative). https://linktr.ee/elmarnegro. Durante 2025 compuso y produjo su primer álbum solista como Le Rat, Lux Atómica, donde retrata con su punk electrónico la crudeza de una realidad global marcada por el necro capitalismo, el neocolonialismo, la inteligencia artificial y el genocidio. También es bajista de la banda de glam rock revival Ziggety Zag and the Mechanical Spyders.
https://open.spotify.com/intl-es/artist/7M8ClYl16ZCmf6qhfwNgUP?si=3DD8FBDCRHSKgPRp6_YfjQ https://ffm.to/le_rat
Arnulfo Fuentes Domínguez (Arnulfuz). Es un artista multidisciplinario y multi-instrumentista originario de Toluca, México. Su trabajo desarrolla el cruce entre la música, el arte sonoro, la composición, la improvisación y el performance audiovisual, integrando instrumentos acústicos, procesos electrónicos y exploración sonora como vía para conectar el sonido con la imaginación.
Ha formado parte de distintas bandas de experimentación y proyectos colaborativos con danza y poesía, donde compone, produce y crea junto a otros músicos en estudio y en vivo. Docente de Arte Sonoro y Arte Interactivo en la Facultad de Artes de la UAEMex, combina su práctica creativa con la enseñanza de distintos procesos del arte.
Evelyn Vega Gutiérrez. Compositora, organista, pianista e improvisadora de música popular y contemporánea de Ciudad de México. Escribe poesía, minificciones, cuentos y canciones. También musicaliza obras de teatro. Sus principales intereses son la literatura, la fotografía, el dibujo, la ilustración, las nuevas tecnologías, el jazz, la improvisación libre y la traducción. En 2023, gracias a la beca de Ibermúsicas, grabó el disco “Telemático”, junto a NoTch (Colombia), Ana Simón (España) y María Fernanda Rodríguez (Colombia). Su poesía y sus minificciones han sido publicadas en algunas antologías y revistas de Chile, Argentina, México y Estados Unidos. Desde el 2025 es miembro del Colectivo Delfos, revista mexicana de literatura especulativa, donde compone la música para los cuentos que Miguel Almanza lee en vivo por Youtube.
Interferencia Ubik
Ensamble de vibraciones acústicas compuesto por tres formas de vida: María Miranda, Andru Mohebbi y Manuel Mörbius, tres corporalidades poseídas por parásitos acústicos que se escaparon de un laboratorio donde experimentaban con sintetizadores Cassio defectuosos.
Quino Islas. Músico activo de la escena de la CDMX, egresado de Jazz UV. Becario FONCA/Jóvenes Creadores 23-24. Explora el vínculo entre la literatura, la ciencia ficción y la música en sus diversas facetas: desde la composición musical en diversas ocasiones, desde la investigación siendo salvado por Sun Ra (ponente en el 3er Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción del CENIDIAP 2021), o desde la escritura misma como autor publicado en algunas pocas revistas. Actualmente es docente en la UNAM en la ENP. De 2020 a 2025 fue miembro y co-ordinador del taller permanente de escritura y colectivo Gran Colisionador de Textos Especulativos.
«Fragmentación de la realidad» portada y contraportada del Fanzine Delfos 7

Título:Fragmentación de la realidad
Autor: Velmar Ulises Hernández González
Medidas: 50 x 70 cm
Técnica: Acrílico sobre tela
Argumentación de la obra: a través de esta pintura quise capturar algo de lo que podemos ver en nuestros teléfonos inteligentes y lo que observamos en la vida cotidiana, con el uso diario de estos dispositivos. Muestro un vehículo fantástico, simulando que se ve a través del efecto virtual de la realidad aumentada (RA), como si fuera un holograma con color creado por el artefacto.
Sin embargo, durante el proceso creativo de esta obra surgieron varias preguntas que me llevaron a indagar temas como el almacenamiento de la información en pixeles, la descomposición virtual de una imagen —según la teoría de James Clerk Maxwell— y la distorsión de imágenes, al existir errores en la pantalla de un ordenador. Todo lo que menciono me lo fue cuestionan la obra conforme evolucionó; al finalizar y observarla me pregunté: ¿qué pasaría si la realidad que percibimos tiene diversas maneras de verse o asimilarse? ¿Qué es real y qué no es real?

Semblanza
Velmar Ulises Hernández González (1982)
Artista autodidacta, diseñador industrial y profesor nacido en la Ciudad de
México. Mezcla el surrealismo, el arte fantástico, el arte pop y el realismo.
Combina escenarios nubosos u acuosos, con ideas oníricas que son fruto
de la experimentación del dibujo. Ha participado en varias exposiciones a
nivel nacional e internacional, de las que destacan: “Transformaciones en
la vida cotidiana por el covid-19” Universidad Ibagué, Tolima, Colombia
(2021); “Rangsaaz Art Foundation”, en Delhi, India (2023); exposición de
cómic de divulgación científica, Museo Yancuic, Ciudad de Mexico (2025).
Obtuvo dos certificados de mérito artístico, en el “Luxembourg Art Prize”
2024 y 2025.

Legado de fuego (audiocuento)
Pancho lo encontró cuando hicieron su casa de adobe. En aquel pedacito de terreno que compraron por unos pesos hace muchos años, allá en Milpa Alta.
Era un huevo carmesí, con el tamaño de un bebé recién nacido.
—Estamos bendecidos, vieja.
—¡Es un huevo de Xiuhcóatl!—le respondió su esposa, María.
—Nunca pasaremos hambre, traen buena fortuna.
—Lo pondré en el fogón debajo de todas las cenizas para que guarde calorcito.
Colocaron el huevo en medio de las tres piedras, lo mantuvieron caliente todos los días del año, y en el ritual anual de la limpia del fogón, mamá María lo cargaba como si fuera un dulce pequeño, arrullándolo con su voz:
Ce conetl moma huiltiaya
Ixpantzico meztli
Huan moilnamiquilliaya
Niquicta meztli in malacath
Tlan íc tlalli
Tlaco malacatl
Huan occe tlacomalacatl
Huan occe tlacomalacatl
Huan occe tlacomalacatl…
Un bebé jugaba
Frente a la luna
Y recordaba
Estoy viendo la redondez de la luna
Le voy a poner a esta redondez
Un medio círculo
Y otro medio círculo
Y otro medio círculo
Y otro medio círculo…i
Pasaron los años, nunca faltó comida, salud y sobre todo el calor en aquella casita. La familia creció y, ahora don José, tataranieto de Pancho, se encuentra dando indicaciones a su sobrino.
—La tarea fue heredada por varias generaciones. El primogénito tiene que quedarse a cuidar del huevo y ahora es tu turno, Simón. Yo ya estoy muy viejo y el huevo requiere más y más calor. Ya no puedo con la responsabilidad.
—¿Por qué necesita más calor?
—En cada generación pide más fuego, su alimento natural hasta que pida nacer —dijo don José—. Ahora vete y preséntate con la pequeña.
Simón no era ajeno a aquel huevo. Era una arcaica costumbre qué lo alcanzó, pues en la línea familiar él era el siguiente. Ahora viviría ahí y abandonaría su casa en la ciudad. Algo en extremo molesto, aunque su familia lo mantendría, pues gracias a su serpentina suerte, hicieron una buena cantidad de dinero y así sustentaban la vida de quien se convertía en el guardián.
El muchacho colocó la madera ardiente al lado de las piedras del fogón; con el atizador retiró la ceniza para dejar al descubierto aquel óvalo colorado. Simón tomó su posición, hincándose y agachando la cabeza.
—NotokaiiSimón. Mi tío ya debe descansar, así que a partir de ahora yo lo haré. Cuidare de él y de ti.
Debido a que el huevo se encontraba a contraluz de las llamas, pudo ver en su interior una sombra que reaccionó a esas palabras; culebreó dentro de su cascaron. Sorprendió, Simón corrió donde su tío.
—¡Tío, tío!, ¡se movió, se movió! Me presenté con ella y la vi.
—¡Qué bueno, hijo! Ya te ha aceptado. Ahora tú estás a cargo.
Simón cumplió su palabra. Iba al centro a comprar los alimentos para los dos, trabajaba en la pequeña milpa cosechando y siempre se encargaba de que el fogón tuviera lumbre. Platicaba con don José de sus vivencias; la vida de su tío fue la de un ermitaño, nunca se casó, pues ninguna de sus parejas quiso vivir en aquella casa tan lejos de todo y de todos. No se lamentaba, con ese pequeño sacrificio ayudaba a la familia.
Pasaron los días, semanas y casi al llegar el año, don José agonizaba en su cama.
—Ni modo mijo, aún con todas las medicinas y las visitas de los doctores privados uno solo vive lo que tiene que vivir.
—¡Vamos al pueblo! Todavía podemos hacer algo.
Simón tomó a José como pudo, lo levantó y caminaron hacia la puerta. Al momento de pasar por el fogón el huevo emitió un chillido; iba a nacer.
—La Xiuhcóatl, Simón. Déjame verla.
—Tío no tenemos tiempo para eso.
Con dificultad, don José se agachó frente al huevo; parecía un carbón al rojo vivo. Su cansado corazón no pudo con la impresión y cayó al suelo.
—Hijo… hazme caso. Afuera hay botes con gasolina, prende la casa. Solo así la ayudaremos.
—¿Cómo me pides hacer eso? ¡Tenemos que ir al hospital!
—Haz lo que te digo…yo ya no tengo salvación…alguien tiene que dar la vida para que ella nazca.
Simón con lágrimas en los ojos acató la petición. Roció por dentro y por fuera la casa con la gasolina. Regresó para despedirse de don José.
—¡Tío!
—No te preocupes… voy con ella al quinto cielo. Ya vete…vete lejos.
Dentro de la casa, don José inició el incendio mientras abrazaba el huevo con todo el amor que le quedaba en el cuerpo y comenzó a cantar suspirando:
Huan occe tlacomalacatl
Huan occe tlacomalacatl
Huan occe tlacomalacatl…
La casita finalmente cedió ante el fuego y colapsó. Simón veía de lejos la escena con una tormenta en sus ojos. De pronto, el suelo comenzó a vibrar con violencia, y un rugido ensordecedor irrumpió el silencio de la noche. El suelo se resquebrajó como un plato de barro al chocar contra el suelo, las grietas formadas dejaban escapar un fulgor carmesí y naranja, mientras un enorme montículo de tierra hacía volar por los aires los viejos ladrillos de adobe.
El cono volcánico se formó a causa del magma que salía escurriendo como miel de las grietas. Una erupción violenta iluminó el cielo, rasgando la tela nocturna y devorando la luz de las estrellas. Del cráter emergió una lengua de fuego descomunal.
—¡Xiuhcóatl! —gritó Simón.
i Arrullo originario de Milpa Alta, Ciudad de México
ii Mi nombre es o Soy. Lengua náhuatl, variante del centro de México.
Entrevista a José Luis Ramírez
Entrevistador: Miguel Almanza
José Luis Ramírez (Puebla, Pue. 1974). Es Ingeniero Industrial en Electrónica y estudió una maestría en Ciencias de la Computación. Ha sido publicado en distintas antologías entre las que destacan: Mundos Posibles, Auroras y Horizontes, El crimen como una de las bellas artes Vol.III, Los Mejores Cuentos Mexicanos Ed.2003, Visiones Periféricas, El hombre en las Dos Puertas, Los Mapas del Caos y Silicio en la Memoria; así como en varias revistas y fanzines. Obtuvo el Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción 1998, con el cuento “Hielo”. Es el coordinador y editor de la Antología Lo mejor de la ciencia ficción mexicana y administrador del portal cifi.mx que cataloga todas las producciones con temática de ciencia ficción en México.
CD: Pues este ahí va mi primera pregunta. Después de 25 años de escribir ciencia ficción, creo que tienes más, me parece, ¿verdad?
José Luis Ramírez: Voy a cumplir treinta, o ya cumplí treinta, ahorita en 2025.
CD: Sí. Después de este periodo que ya tienes. ¿Cuál sería el primer consejo a los escritores que se inician en este género, en esta vertiente, ¿cuál sería un primer consejo para escritores de ciencia ficción mexicana?
José Luis Ramírez: Leer, leer mucho. Este, creo creo que es algo que siempre siempre ayuda. Este, no solo ciencia ficción, fantasía, policíaco terror; mainstream, biografías, historia, todo, todo lo que lo que quieran. Para mí la lectura es, además de la parte lúdica y de la parte de entretenimiento, del aprendizaje, de la parte de enriquecerte con la cultura. La lectura para mí es, en mi experiencia, es el disparador, es lo que me lleva a escribir historias, ¿no?
Leo algo que me gusta mucho, el mundo que construye y de pronto siento que faltó explorar una parte de ese universo, ¿no? O de pronto siento que no es la historia como a mí me hubiera gustado que me la contaran o que dejó de lado algo. Y siempre ha sido, en mi caso, un disparador la lectura. Y no solamente la lectura, digo, también ver películas, jugar videojuegos y demás.
Pero creo que la lectura es lo más importante y mi primer consejo para cualquiera que quiera, esté, comenzando a escribir, es que lea mucho.
CD: Muy bien. ¿Algún autor que nos recomiendes o autores?
José Luis Ramírez: Esa pregunta es muy tramposa. Mi libro, mis libros favoritos con los que me iría a una isla, siempre digo este suena suena muy raro, ¿no? O sea, me gusta mucho: El paraíso perdido de de John Milton. Me gusta mucho la Divina Comedia de de Dante Alighieri. Me parece, o sea, me gustan mucho, más que cualquier autor vivo o muerto, esos son los libros que que considero los mejores.
Obviamente, recomiendo leer a Dante, recomiendo leer a Milton. Me gusta mucho William Blake; Las Bodas del Cielo y del Infierno. Me gusta mucho La Odisea, me gusta mucho La Iliada y me gustan mucho Las Metamorfosis.
Me gusta mucho la literatura clásica y y autores que recomiendo, pero ya de ciencia ficción y contemporáneos y que estén vivos los viejitos. No que sean este señores y señoras. Ursula K. Leguin. Me parece maravilloso. Curiosamente no me gusta mucho, no voy a decir no me gusta mucho. La prefiero como autora de fantasía, prefiero los libros de Terramar, a La mano izquierda de la oscuridad y otras obras suyas icónicas, pero Ursula K. Leguin me gusta mucho.
Señoros actuales que son el ABCD de la ciencia ficción: Asimov, Bradbury, Clark y Philip K. Dick. Me parecen maravillosos. Dick particularmente es una cosa es un autor que no es imprescindible, no en la ciencia ficción, en la Literatura, así con mayúscula. Al nivel de Borges o de Cortázar. Me gusta mucho José Emilio Pacheco, me gusta mucho este Jorge Ibargüengoitia, pero en ciencia ficción, insisto, contemporánea: William Gibson. William Gibson todo lo del cyberpunk, me voló la cabeza.
Curiosamente, no solo Neuromante. Todas sus cinco novelas del Sprawl, de sus seis novelas del Sprawl y del puente. Y las novelas nuevas, que ya son más cyberpunk y The Peripheral, todo lo que ha escrito Gibson, todo me encanta. Lo que escribió con Sterling, también recomiendo mucho a Sterling, este sobre todo la máquina diferencial, el steampunk de ellos dos. Es lo mejor del del steampunk que he leído en muchos en muchos casos, entonces los recomiendo muchísimo. Entonces, este sí, Sterling, Gibson, Lewis Shiner y Greg Egan.
No le sigo porque no acabo, o sea, todos los autores este que están este eh publicando ciencia ficción este mainstreamosa, los he tratado de leer, he tratado de seguir su obra y estos han resaltado de una forma así muchísimo. Alguien me me decía, «Es que Bradbury no es ciencia ficción, es más fantasía.» Y bueno, yo creo que Fahrenheit es de lo mejorcito de la ciencia ficción. Nunca me acuerdo del número, Fahrenheit 451 o los grados que sean. Me parece una obra maravillosa, Las Crónicas Marcianas me parece una obra maravillosa, El hombre ilustrado me parece una obra maravillosa. Entonces, yo defiendo mucho a Bradbury como autor este de ciencia ficción, me parece maravilloso. Igual Asimov, este yo empecé a leer era ciencia ficción cuando estaba en la secundaria con Asimov y se me quedó.
O sea, es una cosita que después despotriqué y después dije: Escribe como ingeniero. Y después, es demasiado yanqui, imperialista, colonialista y y demás. Pero pues se me quedó en mi corazoncito Las bóvedas de acero, Yo robot y pues no me lo puedo quitar. Y soy fan de La Fundación, Imperio y los robots y los mil libros que sacó de eso y lo recomiendo mucho. ¿Para qué te miento? Igual Clark. Me gusta Kim Stanley Robinson. Amé Marte rojo, Marte verde, Marte azul.
Me encanta este este muchachito Andy Weir con El Marciano y está otro que se me fue el nombre que acaban de hacer película con el Ryan Gosling, Contacto extraterrestre, está buenísima. Y bueno, su misión en la luna también me encanta. Entonces, ¿qué te digo? Casi cualquier autor que lea este le encuentra dentro algo que me gusta.
Pero si los pongo que recomendar y si tienes que leerlo así a fuerza, pues sí: yo sigo aprovechándome de la mitología griega, aprovechándome de toda esta mitología cristiana de ángeles y demonios, y de toda esta ciencia ficción clásica, hegemónica, imperialista, yanqui y demás. Y bueno, de un autores mexicanos, porque también también me gustan mucho: Alberto Chimal, Zárate y y Gabriela Damián, me gustan mucho.
Pero sí, no me preguntes eso porque ni te contesto con la verdad porque no tengo un autor favorito, un autor que recomiende, tengo cientos de autores que te recomiende y esa es una pregunta muy tramposa y nos vamos a encandilar ahí. Pues ya no Pero sí, Gibson, Gibson Gibson es de mis favoritos, Dick es de mis favoritos. Bradbury, es de mis favoritos.
Disfruta la entrevista completa en nuestro canal de Youtube Colectivo Delfos TV
Bitácora de la doctora Xóchitl
Hospital San Rafael
Turno: Vespertino
8:30 a.m. – Consulta, masculino, 37 años.
Nombre del paciente: Víctor Castro Álvarez.
Motivo de consulta: Dolor agudo en el flanco izquierdo, irradiado hacia la región inguinal. El paciente se mostraba visiblemente incómodo. Describió la molestia como punzante y sumamente dolorosa. Comenzó un día antes y el primer síntoma fue orina con sangre. Sus signos revelaban una hipertensión y febrícula.
Durante la exploración, el paciente señaló que hace un par de años había presentado cálculos renales, pero la situación, sus palabras, no se podía comparar a la de aquella vez.
09:15 a.m. – Hipótesis y estudios:
Análisis de orina: Evidencia de hematuria.
Ultrasonido renal: Presencia de dilatación de la pelvis renal izquierda. Se identificó una sombra acústica, urolitiasis, sin embargo, la sombra posee una morfología atípica, no se parece a algo que haya visto en pacientes o en libros.
Diagnóstico probable: Presencia de cálculos y/o cuerpos extraños; posible litiasis ureteral con obstrucción parcial.
11:45 a.m. – Ingreso del paciente.
Se ingresó al paciente, afortunadamente, había cama disponible. Se administraron analgésicos y antiespasmódicos vía intravenosa, así como suero para mantenerlo hidratado. El paciente expresó: Doctora, ayúdeme por favor. Siento que me desgarro por dentro. Lucía asustado, pude escuchar una leve risa, deben ser sus nervios. Se programó una cirugía para más tarde.
12:27 p.m. – Toma de signos preoperatoria.
La enfermera Laguna, tomó los signos. El paciente mostraba un ritmo cardiaco de 110 latidos por minuto, algo normal dada la situación que experimentaba. Con él se encontraba un colega de su trabajo que funge como contacto de emergencia; se le informó de la situación, sin embargo, solo se limitó a asentir y sonreír.
1:27 p.m. – Cirugía: litiasis renal.
Debido al tamaño, la litotripsia extracorpórea no fue una opción. Se optó por la nefrolitotomía percutánea litiasis renal. Realizar el abordaje percutáneo fue sencillo, rutinario diría sin duda, sin embargo, al introducir el elemento flexible comenzaron los problemas.
Dicho elemento fue introducido con sumo cuidado, como siempre se ha realizado, más grande fue nuestra sorpresa cuando el catéter flexible fue halado hacia adentro del cuerpo del paciente con una velocidad impresionante. El doctor Terrones tuvo que soltarlo pues la fricción quemó sus guantes y ambas manos, tan solo pudo cortar la tira con un escalpelo antes de que toda desapareciera dentro del paciente.
El monitor no mostró nada anómalo, todo era estático salvo la sombra del tubo flexible enrollado en forma de espiral dentro del riñón. La operación no pudo ser llevada a cabo como se planeó; dadas las extrañas circunstancias, se votó por realizar una extracción total del órgano. Al realizar el primer corte escuchamos una risa ahogada, nos miramos los unos a los otros y el anestesista revisó a Víctor, pero este se encontraba sedado.
Terrones trajo el instrumental para laparoscopia, tres tubos con cámaras para maniobrar correctamente. Al realizar las otras dos incisiones la risa se hizo más fuerte, se escuchó cavernosa y líquida; venía del interior de Víctor. La enfermera Cruz, aterrada por lo que escuchó, abandonó su puesto y no puedo culparla, la situación ya poseía tintes inverosímiles; solo quedamos Terrones, García el anestesiólogo y yo.
No fingiré que me encontraba tranquila, no creo que exista una persona con nervios de acero que pudiese mantenerse enteramente calmada ante a lo que nos enfrentamos.Entonces lo vimos, por tan solo unos breves segundos, quizá milésimas, antes de que la cámara fuera destrozada y tuviéramos que retirar el endoscopio. Yo quedé helada, Terrones logró pinchar esa cosa con la aguja de Veress y la escuchamos chillar; fue espantoso y repugnante.
Nos miramos a los ojos, incrédulos de lo que acababa de pasar. Sin embargo, no podíamos dejar al paciente con eso dentro de él. No tuvimos elección, no nos dejó extirparlo con métodos no invasivos. Terrones y yo decidimos hablamos susurrando, no fue intencional, fue una reacción meramente instintiva. Utilizaríamos un método que se califica como salvaje en estos tiempos. Me concentré y dejé atrás mi nerviosismo, puesto Terrones al atacar aquella cosa ya no se encontraba en las condiciones ideales; podía ver en su rostro una expresión de asco, miedo y duda. Considero que yo tampoco contaba con una estabilidad perfecta sobre todo porque aquella asquerosa risa seguía y seguía.
Realicé la incisión correspondiente para la nefrectomía radical. Mi pulso tembló un poco, pero nada significativo que hubiera comprometido la vida del paciente; tal vez dejaría una cicatriz irregular. La sangre fluyó de manera normal, nada extraño, si dejamos de lado la risa de aquello, hasta que llegamos a la zona; tomamos mucha precaución pues si aquella anomalía había podido trozar el instrumento nuestros dedos no le producirían ningún problema. Coloqué los fórceps y lo observamos claramente. Era un riñón, mostraba una sonrisa retorcida y ensangrentada; pudimos distinguir incisivos, premolares y caninos. Mi estómago se comprimió y los pies me temblaron cuando abrió su cavidad bucal para soltar esa risa vomitiva.
Abrimos lo más que pudimos la incisión, el órgano lanzaba mordiscos al azar; Terrones vigilaba aquella criatura, dueña de esa enferma dentadura, con mucho cuidado de que ninguno de los dos fuera presa de sus salvajes mordidas. Tuve que actuar rápido y acepto la culpa por el trabajo tan descuidado realizado en el paciente, sin embargo, a riesgo de sonar repetitiva, la situación desbordaba al equipo. Al finalizar con la última incisión y separar aquella cosa, comenzó a chillar y a reír más fuerte; sentí mis oídos perforados, juro que sentí recorrer esa carcajada por todo mi ser; me descuidé.
Justo cuando lo retirábamos el riñón dio una gran mordida a los tejidos del paciente, vimos brotar su sangre y terminó por romperme. Solté los fórceps con el monstruo y este rodó por el suelo, dejando un rastro de sangre tras él. Doy gracias al cielo que García intervino; tomó un hemostato y apuñaló a esa cosa que se encontraba ahogándose y riendo con la carne de Víctor. Terrones le proporcionó un recipiente redondo para cubrirla.
No sabíamos qué hacer y pensé en el alcohol y grité: ¡Tenemos que quemarlo, ahora!
Corrí por la botella y con mucho cuidado levantamos un lado del cuenco y vertí dentro el líquido, afortunadamente García además de ser un excelente anestesiólogo es un fumador consumado; tomó sus cerillos y le prendió fuego. Aquello se retorcía, gritaba y reía de manera frenética hasta que paró después de unos minutos.
Tuvimos miedo de levantar el recipiente, pues no estábamos seguros de que aquel “ser” estuviera muerto. Terrones colocó todo lo que pudo sobre él cuenco y procedimos a controlar la hemorragia de Víctor para estabilizarlo y revisar el daño que habíamos provocado y la monstruosa mordida que sufrió.
4:52 p.m. – Postoperatorio.
El riñón, el monstruo, no sé cómo referirme a eso, fue llevado por García al incinerador para eliminarlo por completo. Víctor estuvo sedado y monitorizado ante cualquier anomalía. El equipo y yo estuvimos preocupados por la situación, decidimos realizar un reporte normal, pues nadie podría creer lo vivido en la cirugía. El paciente despertó y honestamente desearía que eso no hubiera pasado.
Víctor mencionó encontrarse bien, adolorido como era de esperarse y con una presión extraña en el pecho. Al momento de auscultar, lo escuché. Entre los palpitares, una etérea risa se manifestaba en su corazón. Abandoné la habitación sin decir nada y presenté mi renuncia.
12:43 a.m. – En casa.
No pienso volver al hospital. Aún percibo esa maldita risa, ¿está grabada en mi mente? Rio de nerviosismo…eso es… sólo se trata de nerviosismo.
Colaboración especial de Iván Ambrouken quien ilustró este cuento con su obra «La Criatura».
Ixchel
Karla Itzel Chable Tamayo ( Emptyheart)

Título: Ixchel.
Autor:Karla Itzel Chable Tamayo.
Técnica: Dibujo digital.
Dimensión: 2000x2000 px.
Año: 2025.
Colmillos en la Jalisco
Todo comenzó una noche cualquiera en el Parque Rojo. Yo había salido a despejarme porque el WiFi de mi casa se fue, y con él, mi voluntad de vivir. Caminaba como zombi, pero no de los cool de las películas. Yo era más bien un desempleado con acné adulto, o sea: un triste mortal.
Y ahí estaba ella.
Sentada en una banca, como si estuviera esperando desde hace siglos. Vestía de negro, con un corset que parecía sacado de una subasta gótica del 1800. No pestañeaba. No se movía. No parpadeaba. Claramente, pensé: esta morra es arte… o me va a asaltar.
—¿Te perdiste? —me preguntó con una voz tan dulce como la de Alexa, pero más hipnotizante.
—Eh… no. Bueno, un poco sí. De la vida.
Sonrió. Sus colmillos, largos y afilados, brillaron con la luz de la farola. Pero mi mente, en su infinita negación, decidió ignorarlos como ignoro las notificaciones del SAT.
—Soy Vanessa. ¿Y tú?
—Ulises, como el del libro. Pero sin barco. Ni gloria.
Esa noche hablamos horas. De literatura, de la muerte, de cómo los mangos con chile del parque Rojo están sobrevalorados. Todo muy normal, salvo porque ella nunca parpadeó ni una vez. Tampoco respiró. Yo, por supuesto, no le di importancia. Estaba ocupado enamorándome.
Pasaron varias noches. Un día, Vanessa me invitó a su casa en la colonia Jalisco. «Vive con su abuela», pensé. «O con gatos.» Lo que no pensé es que viviría… en un ataúd.
—¿Ese es tu… clóset horizontal? —pregunté, fingiendo calma mientras veía el sarcófago tapizado en terciopelo rojo.
—Es mi lecho eterno —respondió mientras se quitaba los botines. ¿Quién se quita los botines para meterse a un ataúd? Ella.
—¿Eres…? —no me salían las palabras. Ni la saliva.
—No muerta. Vampira. Vampiresa, si prefieres el término con perspectiva de género.
Yo, que hasta entonces solo había lidiado con exnovias pasivo-agresivas, estaba ante una mujer que dormía en ataúd y tomaba sangre. Y sin embargo, le dije:
—Muérdeme.
—¿Estás seguro?
—Mi única otra opción era volver con mi ex o trabajar en un call center.
Esa noche me mordió el cuello con ternura y firmeza, como quien da el primer beso pero también te chupa el alma. Cuando desperté, tenía colmillos, sed de sangre… y una inexplicable necesidad de burlarme de los humanos.
Desde entonces, Vanessa y yo nos convertimos en los Bonnie y Clyde vampíricos de la colonia Jalisco. Nadie sospechaba. Con nuestras chamarras negras, parecíamos pareja darks saliendo del Salón Guadalajara. Pero en realidad, estábamos cenando.
Nuestro menú: transeúntes imprudentes, amantes distraídos, y ocasionalmente, vendedores de seguros. Para despistar, les robábamos la cartera después del mordisco, así los medios decían que fue «la maña». Pero la verdadera maña éramos nosotros: dos muertos vivientes con problemas de control de impulsos.
El tiempo pasó. Llegaron los tianguis navideños. ¡Benditos sean los buñuelos y las multitudes! Para nosotros era como un bufet nocturno: luces de colores, posadas, niños cantando villancicos mientras nosotros cazábamos en silencio.
Yo me encargaba de los que se quedaban atrás, tomándose selfies con inflables de Santa Claus. Vanessa era más poética: elegía a quienes compraban piñatas de Hello Kitty. “Nadie que compre eso merece vivir”, decía, mientras les daba el beso final.
A veces nos escondíamos entre los puestos de luces LED y películas piratas. Escogíamos bien. Nada de niños ni ancianos. Solo adultos medio tontos. O sea, bastantes.
Y así, en cada banqueta húmeda de la colonia, dejábamos cuerpos exangües con cara de haber visto algo más feo que el recibo de la luz.
Nunca nos atraparon.
Una noche, mientras descansábamos en el techo de una casa de lámina, Vanessa me miró con esa mirada que solo los muertos saben dar.
—¿Te arrepientes?
—Solo de no haberte conocido antes. Cuando todavía tenía seguro médico.
Nos reímos. Un perro ladró. Una sirena de patrulla pasó de largo. Ahí seguimos. Enamorados. Eternos. Raros.
Si alguna vez visitas la colonia Jalisco de noche y ves dos sombras besándose cerca del tianguis… corre.
O mejor quédate. Puede que te toque un beso que dure para siempre.
Intersecciones del tiempo (A)
Karla Itzel Chable Tamayo ( Emptyheart)

Título: Intersecciones del tiempo (parte A o superior).
Autor: Karla Itzel Chable Tamayo.
Técnica: Oleo sobre madera.
Dimensión: 100x80 cm [ 50 X 40 cm c/u].
Año:2024.
Al amanecer, ya no cantan los espectros (siete memorias del futuro)
1 16 de agosto de 2142, 6:17 hrs.
Antes que salga el sol apago mi baliza, dejo el campamento y regreso para mirar la ciudad en ruinas. La Luna, partida en tres enormes fragmentos y una larga cauda de otros menores, refleja suficiente luz para alumbrar la antigua autopista por donde camino. El asfalto está resquebrajado en multitud de lugares de donde brota maleza y algún joven árbol. En uno y otro lugar hay montones de óxido sobresaliendo entre tierra y lodo. Evocaciones distantes de lo que alguna vez fueron vehículos.
Me detengo el mirador. Esta zona y las colinas alrededor de la ciudad estaban cubiertas por bosques. Ahora hay tocones y restos de troncos calcinados. Entre ellos, tímidamente, sobresale rala vegetación y pequeños árboles.
El talud desciende abruptamente un tramo y luego cambia de ángulo para llegar a las afueras de la ciudad. El sol sale a mis espaldas entre la serranía y alumbra las zigzagueantes bordes y puntas desgastas de los enormes rascacielos que no se derrumbaron. Conforme los rayos descubren la ciudad, observo los montículos que están alrededor de las marchitas superestructuras. Los trazos de las calles aún se alcanzan a ver y en varias zonas aún quedan marcas de los incendios y las deflagraciones.
Suspiro, esa vasta ciudad era el lugar donde nací, donde vivieron generaciones de mis antepasados. Y ahora está muda, quieta, silenciosa. Entonces recuerdo que el silencio es total: esta zona se llenaba con el canto de los pájaras. Muchas veces contemplé el amanecer en compañía de alguna de mis madres tras un fin de semana de campamento.
Doy la vuelta y miro al piso del mirador. Está hecho del concreto que superará en duración cualquier obra humana. Está en un leve ángulo que permite que el agua, lodo y suciedad retrocedan hacia la autopista y se desfoguen en el canal que divide a ambos.
Allí están las sombras alargadas, tatuadas en la superficie ocre del concreto. Inician donde está mis pies y se extienden casi tres metros. Eran dos, tomados o tomadas de la mano, con los cuerpos ligeramente separados pero las cabezas juntas, quizás besándose, quizás mirándose en el momento final antes de que la ola de fuego y radiación los alcanzara.
No hay espectros que tenga alas ni que canten al amanecer desde hace medio siglo. Menos de los que quedaron atrás en un último adiós.
2 6 de enero de 2092, 11:57 hrs.
Kethian camina por el boulevard principal. Cada paso que da hace que broten emojis y avatares del suelo ofreciendo links y productos diversos. No la llaman la atención, ella está sumergida en la música del reencuentro de Luna Sea tras el debatido tratamiento gerontológico de cada miembro de la banda. Música de viejitos le han dicho siempre sus buddies pero a ella no le importa. Es mucho mejor lo que comparte su abuela Mikhal que la nanomusik tan de moda, pieza de dos o tres segundos que generan tendencias que no duran más de un día.
Se detiene junto a una de las sequoias que surgen cada cinco metros y toma asiento en una de las bancas desocupadas. Trata de alcanzar con la vista donde termina el árbol pero la distraen las torres que bordean cada lado de la avenida con sus 200 ó 300 metros de altura. A pesar de sus dimensiones, el paseo arbolado palidece al lado de las superestructuras, cada una un centro comercial habitable que es la aspiración de vida de los buddies. Dentro lo aburrido de una vida real queda supeditada a una emocionante vida 3D conectada directamente al 10G de la neonet.
Por el momento, para los que viven fuera de esos castillos de acero, cristal y bits, las paredes proyectan emojinuncios, el último grito de la moda nanomusik, notas de los hi-fluencers e invitaciones para unirte a los cyberclans de cada edificio si cuentas con el perfil esperado.
—¡Holalis! Llegaste temprano, santa puntualidad —suena una musical voz a un costado. Es Myanwë quien saluda efusivamente detrás del filtro gatuno con el que viste. Kethian apaga los implantes cocleares y el visualizador en su córnea, los regalos de mamá Semia al concluir los estudios previos a la Metaversidad. No le ve mucho sentido cursar una carrera de dos años pero la abuela ha insistido, “ya ves a la tía Zarahaí, ¿no es un orgullo para nuestra familia?”
—No manchegues, Myan. Quedamos a las doce y es casi la una.
—¿Qué? ¿No te enteraste? Los Mantíkhoran están en primer lugar con su “Pa’que tempranis baby”. Toda una revoltion en la nanomusic. Y es inmoda llegar tarde: #tardisbaby es tendencia.
—¿Desde qué hora? —preguntó Kethian mientras pedía un resumen de modas y tendencias en la última hora.
—Como a las nueve inició…
—Vaya que dura más que una clase, y no baja en las charts.
—Nopnop, vámonos que quiero llegar y ganar lugar, Keth.
—¿Y la moda qué wave?
—Esa es la digivida, en la realife mis nachas necesitarán asiento.
3 16 de agosto de 2142, 8:32 hrs.
—Karent, ¿dónde vagas? —suena por mi radio. Es Yulie, nuestra coordinadora maestra, preocupada por saber de todo su rebaño
—En el mirador, quise salir a pasear.
—¿Insomnio otra vez?
—Como todas desde el accidente. Por fortuna hemos regresado.
Era un decir, fue asunto de trabajo en equipo de las treinta tripulantes y Aracné, la red de inteligencias artificiales de la nave. Lástima que Myan y Savant no sobrevivieron a sus heridas cuando salieron a apagar los motores de salto. Luego transcurrieron dos años de mucho esfuerzo y sacrificios reparándolos en un lugar de la galaxia a más de cien años luz de nuestro hogar.
Tuve que atender a la mayoría como a algunas de las IAs. En una situación desesperada el enojo, la frustración, la depresión y la desesperanza son habituales, más cuando ocurrió un accidente en un viaje de prueba que solo duraría dos semanas y cerca de la Tierra.
—Se que es duro, pero te necesito… te necesitamos por acá. Por favor, no salgas sola. No podemos arriesgarnos a perder una más. Ya sabes, no puedo perderte.
—Me regreso por la autopista del sur —respondo después de prender mi baliza. Todos necesitamos ciertas palabras como reafirmación de los hechos. Antes de tomar mi camino vuelvo a mirar la ciudad que semeja una cicatriz retorcida de acero y cristal. De forma impulsiva suelto un “Hasta el rato” a sombra de la pareja que está el piso.
4 6 de enero de 2092, 14:00 hrs.
La cúpula está activa y el día se ha oscurecido casi en su totalidad. Myanwë no cabe de gozo, alcanzaron lugar en uno de los cuadros de césped de la plaza central. Kethian está a su lado y también mira el enorme holo que se despliega en el aire al centro del lugar. Allí se proyecta el conteo final de la espacionave Spérant en su viaje de ida y vuelta a la Luna como parte del programa espacial de la UE. Ambas tienen apagados sus implantes y dispositivos para charlar a gusto, como solo los viejos lo hacen.
—So? ¿Enterarás a la Meta? Mejor vámonos de voyaj, conozcamos el mundo —propone Myanwë
—Es lo que la abue Mikhal quiere, que aproveche que estoy joven y le dedique a la Meta —responde Kethian—. ¿Sabes? Aún da clases de biologic y le writea.
—Vaya con la prix de tu abu, tenemos años y un siécle adelante. Ya sabes Pa’que tempranis baby, si nos queda una vidis…
—¡Ya cállate! –exclama y ríe Kethian—. En verdad va de bad a malmalest los Mantíkhoran. ¿Calidad quieres? From my heart, i want to tell you, If i can see your smile forever… —canta a capella, Myanwë voltea y le roza la mano que apoya en el césped. Kethian, quien mira al aire, calla de súbito y la palidez inunda su rostro.
—¿Qué pas… —alcanza a articular Myanwë al tiempo de mirar al aire. El holo muestra en recuadro a la Spérant con las ventanillas iluminadas. Frente a ella hay un enorme vórtice, su borde, lleno de polvo y luces, gira como si fuera una galaxia. El holo principal muestra el puente de comando donde las starnautas hablan entre ellas y gesticulan con fuerza.
Casi al mismo tiempo Kethian y Myanwë activas sus implantes cocleares y oculares.
10…
Myan, ¡apaga los motores de salto!
No me deja la navegación de Aracné, dice que están apagados.
9…
¿Cómo? ¿Y eso que tenemos enfrente?
Según navegación, es una simulación.
8…
Karent, convence a Aracné de que está en un error.
Aye, Savant, es lo que trato e insiste que están apagados. Que solo están encendidos en un simulacra… intentaré algo más…
7…
Yulie, ¿entraron a ingeniería? ¿Pueden cortar el flujo? Usen un hacha…
Nos tiene fuera, selló las puertas…
6…
Savant, ya percibió que está en un error…
Gracias, Gran Gaia, gracias
5…
…pero no tiene tiempo de parar el salto
¿Cómo?
4…
Tripulación, sujétense y que la suerte nos acompañe…
3…
Gracias a todas.
2…
El holo del puente es sustituido por la vista externa de la Spérant y el vórtice.
1…
0…
La nave sale disparada, penetra el negro centro rodeado por el borde giratorio que colapsa sobre sí mismo y desaparece. Sobre la superficie terrestre, cerca de donde estaba el límite del vórtice, se ven varios hongos de fuego, polvo y cenizas.
Informan de varias explosiones en Kamchatka, Corea y Japón. Aún se desconoce su origen y características, dice una voz en off mientras en el holo las bolas de fuego ascienden para toparse con la parte superior de la atmósfera y salir eyectadas al espacio. Avisan que mantengan la calma en lo que el gobierno emite su postura oficial.
El holo se apaga al igual que la oscuridad de la cúpula. La multitud alrededor grita, gesticula, varios lloran y muchos más echan a correr.
—¿Qué hacemos? —pregunta Myanwë con enorme angustia tras ponerse de pie.
—Ven, hagamos un pequeño viaje, juntas —contesta Kethien y la toma de la mano.
5 18 de agosto de 2142, 7:00 hrs.
Escucho los pasos a mis espaldas mientras contemplo de nuevo la ciudad.
—Sabía que aquí estarías, Karent. ¿Ya tomaste tu decisión? Tu voto es el que decidirá todo.
—Mal nombre le diste, no somos las siete Evas, Yulie. Somos veinte por cuestiones de edad y salud. Tenemos óvulos suficientes entre todas para procrear a varias decenas y usar a Aracné para variabilidad genética. Digo, no pensaba tener hijos, no era necesario y no estoy muy convencida. ¿Alguna Eva tuvo que decidir en continuar o extinguirse? Y mira el resultado del antes –le señalo la ciudad.
—Sabes lo que encontramos en las bitácoras estación espacial, no fuimos nosotras ni el motor de salto. Alguien saboteó las IAS, otros se sintieron amenazados y lanzaron un ataque preliminar con bombas de plasma. Luego todo escaló. Creo que será mejor la próxima vez: tenemos herramientas, tecnología, conocimientos y sabemos qué ocurrió aunque desconocemos a los culpables.
—Tengo miedo, Yulie.
—Todas tenemos pavor por la responsabilidad. Pero es envejecer y morir, dar saltos en la galaxia para ver si encontramos otro lugar. O reintentar aquí, ahora. ¿Qué decides?
6 7 de enero de 2092, 7:00 hrs.
—En neta es beauty —expresa Myanwë, arrobada por el amanecer en el mirador. Los pájaros las sobrevuelan y cantan mientras las crías llaman desde el bosque—. Aunque hace frío.
—Siempre le likeó a la tía Zarahaí y a la abu Mikhal. Me traían seguido desde peque.
—¿Tu tía era la que estaba allí, en la…
—Sipsip, era ella.
—Ya verás, en un tris prix regresará. Oye, ¿y cómo seguía esa canción que te cuttearas?
—From my heart —canta Kethian—, i love you, I want to take away those tears, all of them. I for you…
Nerviosa Myanwë besa a Kethian quien cierra los ojos y mantiene el contacto entre los labios en una eternidad personal. Sobre la ciudad surge una enorme luz seguida de una ola de fuego. Las aves, los bosques, el beso y ellas se evaporan.
7 18 de agosto de 2142, 7:05 hrs.
Sorprendida veo cómo dos pares de alas cruzan el horizonte. Detrás las siguen una bandada.
—Entonces, Zarahaí, ¿qué decides? —insiste Yulie.
—Intentemos —respondo mientras abrazo a mi compañera y acerco mi rostro al de ella.
Alcanzo a ver, a nuestro costado, las sombras de la pareja que estuvo aquí como si fueran las nuestras. Mientras cierro los ojos, se que los espectros del pasado también le cantaron al amanecer.
